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La Clave | Economía circular

Invertir en verde, invertir en futuro

Cristina Aparicio Maeztu

Licenciada en Ciencias Físicas. Ingeniera de materiales.

Directora General de Economía Circular de la Comunidad de Madrid.

©Adam Kolmacka

Nuestras sociedades industrializadas modernas se construyeron sobre un modelo de producción y consumo lineal, cuyos límites económicos, sociales y ambientales se han puesto de manifiesto en los últimos años. Este modelo debe cambiar. La población mundial continúa creciendo rápidamente y, por lo tanto, aumenta la demanda de materias primas, mientras que los recursos disponibles disminuyen. Además, la guerra de Ucrania que estamos viviendo refuerza la necesidad de transformar nuestros modelos productivos y nuestras economías.

Es evidente la necesidad de evolucionar, pero ¿cómo transformar la economía lineal, intensiva en recursos, en una economía circular en la que el valor y las materias primas contenidas en los productos se conserven de la mejor manera posible después de su fase de uso?

Desde la Dirección General de Economía Circular, que tengo el honor y la responsabilidad de dirigir, tenemos claro que no hay mejor camino para asegurar un mundo más eficiente y más sostenible que el que permite generar excedentes suficientes para poder reinvertirlos y seguir mejorando. Porque las políticas medioambientales, lejos de ser un coste, son una inversión y no pueden estar orientadas a limitar el crecimiento, sino que deben aspirar a financiarse desde el crecimiento. Por tanto, invertir en nuestra economía futura es invertir en economía verde y en economía circular. Es decir, en un futuro sostenible en el que todos podamos creer.

El modelo medioambiental que estamos desarrollando desde la Comunidad de Madrid es un modelo incentivador y reformista. Incentivador de proyectos que nos permitan avanzar hacia la descarbonización y la sostenibilidad. Y reformista para dotarnos de un marco normativo más flexible, con reducción de cargas administrativas, para impulsar proyectos innovadores que nos ayuden a consolidar ese modelo.

Cuando afirmamos que nuestro objetivo es hacer de nuestra Comunidad una región más verde, lo hacemos conjugando el cuidado de la naturaleza con la prosperidad y el crecimiento económico y social, alejándonos de conceptos catastrofistas o negacionistas. Porque creemos posible un modelo socioeconómico productivo más sostenible, descarbonizado y respetuoso con el planeta, conformando una auténtica economía verde.

Los retos medioambientales son una exigencia internacional que debemos cumplir como país, pero son también compromisos que asumimos como propios, por convicción y responsabilidad. Se trata de una exigencia que nos concierne a todos y nos obliga a una reflexión constante y responsable acerca del presente y del futuro que queremos darnos. Las respuestas a estos retos medioambientales vienen del compromiso conjunto de la sociedad, de los incentivos que seamos capaces de ofrecer desde las administraciones públicas, de las inversiones que realizan las empresas y de una transición ecológica sensata y ordenada.

El uso eficiente de los recursos naturales y las materias primas, minimizando los residuos y alargando la vida de los productos, es clave para avanzar en economía circular. Un sector sobre el que actuamos, conscientes de que también los residuos suponen el 5% de las emisiones de gases de efecto invernadero de España. Porque, al margen del impacto ambiental de los residuos, muchos sectores industriales del futuro asociados a las nuevas formas de movilidad, las energías renovables, la tecnología digital, la robótica o la inteligencia artificial están condicionados por el acceso a materiales que, en algunos casos, ya son difíciles de conseguir.

Se recuperarán más del 92 % de los residuos de construcción y demolición generados durante las obras de Madrid Nuevo Norte

Es por ello que la transformación hacia una economía circular es esencial a día de hoy. Y esta transformación es una oportunidad para el desarrollo económico, porque el actual sistema lineal expone a las empresas a riesgos como la subida del precio de las materias primas, la interrupción de suministros o el aumento del coste del tratamiento de los residuos, entre otros. No en vano, los últimos estudios del World Economic Forum estiman que la economía circular puede generar hasta 4,5 billones de dólares en beneficios económicos para 2030.

Sin embargo, tenemos un largo camino que recorrer. Actualmente, muchas personas al escuchar las palabras «economía circular» piensan únicamente en reciclar. Pero el reciclaje, como todos sabemos, está lejos de ser el primer paso en la economía circular. Para lograr una economía circular efectiva y eficiente debemos incidir en primer lugar en todo el ciclo de vida del producto o servicio, optimizando el uso de recursos primarios e invirtiendo en modelos de producción y consumo circulares. En segundo lugar, debemos repensar cómo se utilizan los bienes y servicios, ya que estos deben ser aptos para un futuro donde la reutilización y la reparación sean esenciales. Además han de ser duraderos, reciclables y, en la medida de lo posible, fabricados con materiales reciclados.

Por ello, la Comunidad de Madrid ha incrementado en un 61,1% el presupuesto destinado a implantar el modelo economía circular, pasando de los 52 millones de euros destinados el ejercicio pasado a los casi 84 millones para este 2022. Iniciativas como la construcción de nuevas plantas de tratamiento de residuos, como la abierta en Loeches en abril de 2021 y las que se construirán en otras zonas de la región con una inversión total de la Comunidad de Madrid de 320 millones de euros, son claves para ir hacia la economía circular.

Por este motivo, para avanzar de forma decidida hacia la circularidad de la economía madrileña, hemos presentado el Proyecto de Ley de Economía Circular de la Comunidad de Madrid, que ha sido aprobado en Consejo de Gobierno y que ahora está en tramitación legislativa en la Asamblea de la Comunidad de Madrid.

El Proyecto de Ley parte de la consideración de los residuos como nuevos recursos, con un enfoque integral y holístico de la cadena de valor, y persigue tres objetivos principales. El primero es acelerar la transición hacia la economía circular partiendo de un enfoque basado en la gestión lineal hacia una gestión de recursos. El segundo objetivo es anticiparnos a los cambios y retos de futuro y

reflejar la sensibilidad de una sociedad cada vez más comprometida con la protección de medioambiente y la racionalización en el uso de los recursos naturales. Finalmente, nuestro tercer objetivo es consolidar la Comunidad de Madrid como el mejor espacio para el desarrollo de iniciativas y modelos económicos y productivos sostenibles, eficientes y competitivos fomentando la circularidad como valor diferencial.

De hecho, el texto del anteproyecto de ley está alineado con las premisas básicas de la acción de este Gobierno. En primer lugar, se plantea en términos de incentivos y de fomento en lugar de establecer prohibiciones o sanciones; tampoco establece ninguna tasa ni impuesto adicional, manteniendo a cero el contador de impuestos propios, a diferencia de otras comunidades autónomas. Todo ello, con el fin de fomentar la creación de oportunidades de crecimiento y empleo duradero, estableciendo un modelo estratégico para atraer industria, emprendimiento e inversión en el que la colaboración público-privada juegue un papel fundamental. En segundo lugar, pretendemos asegurar el cumplimiento de los objetivos ya establecidos por la Unión Europea y a nivel estatal, evitando imponer y buscando inspirar y acompañar en el cambio de paradigma con la administración como ejemplo. Fomentaremos la contratación pública ecológica, la utilización del análisis de ciclo de vida como elemento central en la toma de decisiones o en el establecimiento de medidas concretas para las cadenas de valor prioritarias. En tercer lugar, vamos a ser más eficientes con los recursos públicos. Pretendemos reducir la burocracia y el gasto no necesario. También se han definido de manera precisa las competencias de la administración autonómica y de los municipios, evitando duplicidades que suponen cargas administrativas y económicas inaceptables para ciudadanos y empresas.

El Proyecto de Ley de Economía Circular de la Comunidad de Madrid responde así a los principios que han hecho de nuestra región un caso de éxito, ofreciendo una economía fuerte y competitiva, manteniendo el diálogo con el tejido empresarial y disponiendo de la menor carga impositiva y el menor coste regulatorio de España.

La llegada de los fondos Next Generation de la Unión Europea vienen a sumarse a las políticas de economía circular y gestión de residuos en las que la Comunidad de Madrid trabaja desde hace tiempo con el fin de proteger nuestra naturaleza y su biodiversidad. En 2022 hemos lanzado una nueva convocatoria de ayudas de 66 millones de euros con estos fondos europeos para financiar nuevos proyectos de ayuntamientos, mancomunidades de gestión de residuos y empresas privadas. La convocatoria se ha cerrado satisfactoriamente con solicitudes para financiar 190 proyectos, más de 30 procedentes de la iniciativa privada.

Los objetivos que queremos lograr con esta línea de incentivos son cuatro: acelerar las inversiones necesarias para mejorar la gestión de residuos; garantizar el cumplimiento de los nuevos objetivos comunitarios en materia de gestión de residuos municipales; fomentar las primeras opciones de la jerarquía de residuos, esto es, prevención y preparación para la reutilización y reciclaje; y reducir el depósito en vertedero. Todo ello ayudará a mitigar los efectos del cambio climático y nos permitirá desarrollar nuevas estrategias en esta materia dirigidas a la creación de recursos a partir de residuos, como ya se hace, por ejemplo, con la generación del compost y de biogás.

Arriba y abajo, Nuevo Complejo Medioambiental de Reciclaje integral de Loeches (Madrid). Premio Mejor Obra Municipal 2021. El proyecto ha supuesto una inversión superior a 100 millones de euros. La instalación cuenta con tratamientos diferenciados para las distintas fracciones de residuos, dando cumplimiento a la normativa europea, la ley de residuos española y a la estrategia de residuos de la Comunidad de Madrid.
Maqueta del Proyecto Madrid Nuevo Norte, el cual contempla la construcción de 10.500 viviendas, el 24% de ellas con protección pública, la remodelación de la estación ferroviaria de Chamartín y la creación de un nuevo centro de negocios anexo, dentro de un ámbito que comprende 3 millones de metros cuadrados.

En el ámbito de la formación, la investigación y la docencia, desde la Comunidad de Madrid crearemos tres cátedras de Economía Circular para promover la optimización de los recursos. De esta manera, queremos promover la innovación en este campo que, a su vez, permita la creación de empleo y el desarrollo económico sostenible. Se trata de una iniciativa que ha tenido una gran acogida en el ámbito académico, ya que casi todas las universidades públicas de la región y varias escuelas de negocios han presentado propuestas muy completas y de elevada calidad para el contenido de las cátedras. Contarán con un programa de cursos, seminarios, clases y conferencias para fomentar las tareas de innovación en este campo, así como la promoción de las publicaciones especializadas.

Esta visión la estamos haciendo realidad a través de múltiples iniciativas, pero si hay un proyecto emblemático para nuestra región, este es Madrid Nuevo Norte. El mayor proyecto de regeneración urbana en el sur de Europa, que movilizará más de 20 000 millones de euros, creará 300 000 puestos de trabajo y pondrá a nuestra región en el escaparate mundial de la innovación, la ingeniería, las smart cities y la economía circular. En este último ámbito, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, avanzó el año pasado que en el primer semestre de 2023 comenzará la instalación de una nueva planta de tratamiento de residuos en ese entorno con el objetivo de recuperar el 92% de los residuos de construcción y demolición que se generen durante las obras a fin de reutilizarlos como materiales de construcción en la propia obra.

La nueva planta de tratamiento será una infraestructura temporal, desarrollada con la promotora Distrito Castellana Norte (DCN), que ocupará una extensión de 38 000 metros cuadrados y gestionará unas 750 000 toneladas de residuos de construcción y demolición. Estará activa solo mientras que duren las obras de este gran proyecto de urbanismo sostenible. El objetivo es dar una segunda vida a los residuos derivados de las obras de construcción de las infraestructuras claves del proyecto para que puedan ser reutilizados luego para usos menores, permitiendo así la reducción de la huella de carbono en la gestión de los residuos. Esta planta puntera acogerá diferentes tipos de residuos, como hormigón, ladrillos, materiales cerámicos y metálicos, mezclas bituminosas, plásticos, maderas, tierras y piedras, así como todo tipo de restos de Residuos de Construcción y Demoliciones (RCD). Estos serán reconvertidos de acuerdo con la filosofía del modelo de economía circular que promueve el Gobierno de la Comunidad de Madrid. A ella se sumará un sistema urbano de drenaje sostenible, que permitirá captar, retener, tratar, infiltrar al subsuelo y reutilizar el agua de lluvia. Estas actuaciones minimizarán la huellas hídrica y energética de Madrid Nuevo Norte al reducir un 48% el consumo de agua potable y un 12% el consumo energético en las plantas de tratamiento y depuración. Además, a través del Canal de Isabel II también ayudará a testar las innovaciones de drenaje, así como sistemas de aprovechamiento de agua de lluvia para riego y baldeo.

©Greg Rosenke

Una ingente actuación en la que los ingenieros de caminos también tendrán un papel vital en la remodelación de las nuevas vías de acceso y circunvalación a la capital, como ya se está demostrando en las obras del nudo norte de la M-30. El objetivo común, una región más verde, está cada día más cerca gracias al trabajo y al compromiso de todos.

Estas medidas nacen, no podía ser de otra manera, de la forma en la que el Gobierno de la Comunidad de Madrid entiende la acción política: centrada en las personas, abierta a la innovación, respetuosa con la libre iniciativa privada y apostando por la colaboración público-privada. Y los hechos nos dan la razón. Madrid es el motor de la economía española, la región que más empleo crea y la que menos destruye; la que más inversión extranjera recibe; la que más empresas crea; y es la región líder en inversión en I+D e innovación tecnológica.

Hacer la transición hacia una economía circular es hacer la transición entre dos mundos. Entre el mundo de lo «totalmente desechable» que todavía tiende a caracterizar a nuestra sociedad, y el mundo de lo duradero y lo reutilizable. Esta transición nos invita a repensar el equilibrio entre la actividad y el medioambiente, y a encontrar un espacio para seguir creciendo en libertad.

Hoy tenemos los medios para realizar cambios reales. Cambios necesarios que solo lograremos a través de la colaboración, la innovación y sabiendo aprovechar las oportunidades que nos ofrece este nuevo escenario. Invertir en nuestra economía futura es invertir en economía verde y economía circular. El compromiso de la Comunidad de Madrid por seguir anticipándose a los retos medioambientales y transformarlos en valor para los madrileños es y seguirá siendo nuestra máxima prioridad para hacer de nuestra región una Comunidad más verde, más eficiente, más sostenible y con más oportunidades para todos.

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