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Los retos de la energía

Energías renovables en España: impulsando un futuro sostenible

José María González Moya

Director general.

Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA).

©Possessed Photography

La invasión rusa de Ucrania ha actuado como el niño del cuento El traje nuevo del emperador, denunciando una verdad obvia, pero muchas veces ignorada: España es fuertemente dependiente de las importaciones fósiles para satisfacer sus necesidades energéticas. En la actualidad, la transición hacia un sistema energético más sostenible y respetuoso con el medioambiente es una prioridad para muchos países y España no es una excepción.

Conscientes de los desafíos del cambio climático y de los rápidos cambios tecnológicos propios del sector, hay que añadir en el sector energético la importancia de la dependencia de las importaciones, una vulnerabilidad que España y Europa trabajan para reducir desde hace décadas, siendo las energías renovables una de las principales herramientas.

La evolución de las energías renovables en España

En los últimos años, España ha realizado avances significativos en la generación de energía renovable, aunque los objetivos marcados para 2030 por el nuevo borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) obligan a un esfuerzo aún mayor. Conseguir al final de la presente década un 81% de electricidad renovable y un 48% de la energía es algo que solo alcanzaremos dando nuestra mejor versión.

Desde el año 2020, que marcó un importante mínimo en el consumo de energía primaria debido a la pandemia, el consumo de energía primaria ha aumentado en España, algo que obedece a la lógica, pero que, sin embargo, no se cumplió en el consumo eléctrico, que descendió. El consumo energético nacional fue tan bajo en 2020 que nos acercó a los datos de hace dos décadas, por lo que es normal la recuperación posterior. En 2022 se produjo un incremento de consumo del 0,7% respecto al año precedente. El 15,8% de esta energía primaria fue renovable, reduciéndose su contribución en un 2,7% respecto al año anterior.

Si nos centramos en la producción eléctrica, 2022 fue un buen año para el desarrollo de las renovables con 8917 MW instalados, aunque no podemos alegrarnos si atendemos a la generación: tuvimos que sumar a la sequía, que lastró la generación hidráulica, un año con bajos recursos eólicos.

España está acostumbrada a la sequía, pero no tanto a que la eólica baje su porcentaje de generación en el cómputo anual. La energía eólica ha desempeñado un papel crucial en el panorama de las energías renovables en España. El país se ha convertido en uno de los líderes mundiales en la producción de energía eólica, aprovechando el potencial que supone su excepcional enclave entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico. En lo que llevamos de año, el 24,6% de la electricidad ha sido eólica, casi una cuarta parte de toda la generación.

La fuente de energía renovable con mayor potencial en España es la energía solar fotovoltaica. El país cuenta con uno de los niveles de irradiación solar más altos de Europa, lo que lo convierte en un lugar ideal para el desarrollo de proyectos solares. La energía solar fotovoltaica ha experimentado reducciones significativas en su coste (Lazard sitúa esta reducción en el entorno del 90%); esto la hace cada vez más competitiva en comparación con otras fuentes de energía. De igual manera, la reducción de trabas burocráticas, la sencillez de implantación de la tecnología, su carácter modular y las ayudas europeas han contribuido a fomentar la instalación de sistemas solares en hogares y empresas destinados al autoconsumo. El autoconsumo ha multiplicado por 26 su potencia anual instalada en apenas cuatro años, y el año pasado, tal y como refleja el I Informe Anual del Autoconsumo Fotovoltaico, generó electricidad equivalente al 1,8% de la demanda eléctrica.

Además de la energía eólica y solar, España ha aprovechado otras fuentes renovables para diversificar su matriz energética. Tecnologías como la energía hidráulica, la solar termoeléctrica o la biomasa también juegan un papel importante en la producción de energía limpia. La biomasa, mediante el uso de residuos orgánicos y subproductos agrícolas, ha permitido la generación de electricidad y calor de manera sostenible, siendo así una de las fuentes más versátiles de generación de energía. 

Evolución mensual del origen

Por otro lado, la energía hidroeléctrica, que aprovecha el potencial de los ríos y embalses en España para la producción de electricidad renovable, es una tecnología fiable y segura, con instalaciones que superan el siglo de funcionamiento.

Por último, y dentro las tecnologías renovables que nos permiten descarbonizar el transporte, debemos resaltar la importancia de los biocarburantes, cuyo consumo real se ha estancado en España a pesar del aumento del objetivo obligatorio (del 9,5% en 2021 al 10% en 2022). Este aumento no fue suficiente para incrementar el consumo real de biocarburantes en España, que se mantuvo en niveles similares a los de los dos años anteriores debido a la creciente utilización de materias primas residuales de doble cómputo. Al igual que la demanda interna, la producción y las exportaciones también se estancaron en 2022 con respecto al año anterior. La industria española de biocarburantes contaba al finalizar 2022 con una capacidad instalada ligeramente superior a la del año anterior (+6%), alcanzando los 4,4 millones de toneladas distribuidas en 19 plantas de biodiésel, 4 de bioetanol y 8 unidades de producción de hidrobiodiésel en las refinerías petrolíferas.

El mix eléctrico renovable

Si nos fijamos en el consumo eléctrico, en lugar del crecimiento que ha experimentado la energía primaria se ha producido una contracción. La demanda eléctrica en 2022 se situó en niveles similares a 2020, incluso inferiores si nos centramos en la demanda de distribución: 245 810 GWh en 2022 por 245 921 GWh en 2020. Parte de esta reducción se debe al autoconsumo, pero esta modalidad no explica toda la reducción experimentada y, en todo caso, implica un claro síntoma de que las políticas de electrificación de la demanda no están funcionando como deberían.

La generación eléctrica renovable en el sistema nacional se redujo un 4%, situando su participación en el mix nacional en el 42,2% frente al 46,7% de 2021, según datos del operador del sistema, Red Eléctrica. Los máximos de producción eólica y solar fotovoltaica no han compensado el fuerte descenso de la producción hidráulica. Adicionalmente, el máximo eólico se ha producido por el incremento de potencia y no por un buen recurso eólico, reduciendo su contribución a la generación nacional del 23,3% de 2021 al 22,1% de 2022. La generación fotovoltaica se situó en 2022 en el 10,1% de la generación total, consolidando su crecimiento de dos puntos porcentuales año tras año.

Durante 2022 se experimentó la mayor incorporación de potencia renovable a nuestro sistema, aunque es importante analizar por tecnologías este buen dato. La incorporación de eólica se situó en 1475 MW durante 2022, una cifra alejada del máximo de la serie histórica, que se situó en 2727 MW en 2009. La fotovoltaica, contabilizando tanto las plantas conectadas a red para venta al mercado como las instalaciones de autoconsumo que utilizan esta tecnología, experimentó el mayor impulso de toda la historia de nuestro país. 

Evolución de la potencia instalada
Fuente: REE y APPA Renovables.

En total se instalaron 7442 MW en España durante 2022, cifra récord tanto para plantas conectadas a red (+4793 MW) como en instalaciones de autoconsumo (+2679 MW). La irrupción del autoconsumo ha sido especialmente intensa en el año 2022, culminando un desarrollo que, como adelantábamos, ha llevado al sector a multiplicar por 26 su potencia anual instalada en apenas cuatro años. Un crecimiento abrupto y poco sostenible que ha tensionado las cadenas de suministro y los equipos humanos de las compañías, con un déficit de profesionales formados.

Los altos precios del pool junto con la sencillez y competitividad de la tecnología y las ayudas de los fondos europeos conformaron en 2022 una tormenta perfecta alrededor del autoconsumo. En total, se instalaron en España 2649 MW de autoconsumo. De ellos, el 39% (1024 MW) se instalaron en hogares y el 61% restante en instalaciones industriales. Un ritmo de instalación que obliga a las administraciones a revisar los objetivos marcados en la Hoja de Ruta del Autoconsumo, metas que serán alcanzadas a mediados de la presente década, aunque estaban previstas para 2030.

Estos récords marcados en eólica y fotovoltaica contrastan con la falta de desarrollo en otras tecnologías, como la solar termoeléctrica, hidráulica o biomasa. Es fundamental evolucionar hacia un mix renovable diversificado y realizar avances en gestionabilidad (almacenamiento, hibridación, electrificación y gestión de la demanda) para asegurar una integración óptima de la nueva generación de renovables en España. Los sectores difusos, como los usos térmicos y la movilidad, deben formar parte importante de esta transición.

La potencia instalada en 2022 mantiene el ritmo instalador en la senda correcta para alcanzar los objetivos marcados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) o la Hoja de Ruta del Autoconsumo, pero arroja dudas sobre la capacidad de integración de las renovables.

En el actual escenario de reducción de la demanda (récord de instalación renovable y aprobación masiva de proyectos) es necesario un esfuerzo adicional para asegurar la integración óptima de los proyectos. Los vertidos —generación eléctrica no aprovechada— y el efecto canibalizador que estas energías provocan al generar electricidad de forma simultánea y bajar con fuerza los precios del mercado son retos a los que debemos anticiparnos antes de que se conviertan en un problema para nuestro país y nuestras empresas. En este sentido, y si no se realizan inversiones en almacenamiento, electrificación y gestionabilidad, el efecto canibalizador será mayor si nuestro desarrollo renovable apuesta en exceso por una tecnología, como ocurre con la fotovoltaica, con una curva de producción común a todas las unidades de generación.

Un 2022 convulso a nivel regulatorio

La invasión de Ucrania por parte de Rusia ha sido el origen de gran parte de las novedades regulatorias que han afectado al sector renovable a partir de 2022.

Una de las medidas que más impacto y repercusión tuvo el pasado año en el mercado eléctrico fue el mecanismo de ajuste de los costes de producción para la reducción del precio de la electricidad en el mercado mayorista, coloquialmente conocido como la «excepción ibérica», al establecer una diferenciación entre el mecanismo de casación del mercado eléctrico europeo y el ibérico. El establecimiento de esta excepción requirió la aprobación de la Unión Europea y de sendas normativas a un lado y otro de la frontera con Portugal. 

El objetivo de esta norma era la reducción de la factura eléctrica, esperándose una mejora inmediata del 37% de los contratos de consumidores domésticos y del 70% de los consumidores industriales. La medida desvinculó, de forma efectiva, la generación con gas de la formación de precios del mercado eléctrico.

A nivel europeo, la invasión rusa de Ucrania también tuvo un efecto palpable, en este caso, el Plan REPowerEU, que fue propuesto el 8 de marzo y presentado con detalle el 19 de mayo de 2022. La Comisión adoptó en ese intervalo de tiempo 5 paquetes de sanciones de gran alcance y sin precedentes, muchas de ellas relativas a la importación de combustibles fósiles de Rusia. La combinación de estas sanciones y de las propias decisiones de Rusia respecto a la venta de sus materias primas encareció sustancialmente los precios del gas en la Unión, por lo que el Plan REPowerEU buscó acelerar el despliegue de las renovables.

En 2022, los cambios regulatorios del sector renovable, como suele ser habitual en los últimos años, fueron numerosos; es necesario que las medidas excepcionales fruto de pandemias, guerras o demás desastres vayan desapareciendo cuando el motivo que las propició ya no presione a los mercados. Este punto ha sido también defendido en numerosas ocasiones por la Unión Europea y desde el sector de renovables esperamos que estas medidas vayan desapareciendo y el sistema vuelva pronto a la normalidad.

El futuro desarrollo de las renovables

El presente de las energías renovables en España es alentador, pero el camino hacia la sostenibilidad energética está lejos de terminar y la invasión rusa de Ucrania nos ha demostrado que todo esfuerzo encaminado en reducir nuestra dependencia energética debe ser prioritario en nuestra estrategia de país.

La identificación de las energías renovables como salvaguarda de la independencia energética y de la competitividad es un aspecto positivo, como lo es el récord de instalación alcanzado en 2022 o la asignación de potencia renovable firme, como es la biomasa adjudicada en la subasta de octubre. Esta tecnología es necesaria desde el punto de vista medioambiental y aporta al sistema eléctrico esa potencia firme y gestionable tan necesaria.

Es importante que apostemos por un mix renovable diversificado. Las tecnologías más competitivas, como la eólica y la fotovoltaica, tendrán su hueco en el desarrollo futuro por derecho propio, pero debemos recordar que la reducción de costes experimentada por estas tecnologías —entre el 70% y el 90%— no habría sido posible sin apostar por ellas cuando aún no eran maduras. Esa diversidad debe ir acompañada de inversiones en almacenamiento, hibridación y gestión de la demanda.

La Clave

La Excepción Ibérica

Constituyó un hito histórico en el contexto europeo que contribuyó a contener la inflación y aportó un cortafuegos contra la volatilidad de los precios internacionales del gas derivada de la guerra en Ucrania.

Otro de los grandes retos es la electrificación de la demanda, especialmente en lo relativo a los sectores difusos como la movilidad y la calefacción. Esta electrificación debería ir de la mano del despegue del autoconsumo. No tiene sentido que en 2022 se haya doblado la capacidad de instalación (26 veces mayor que hace cuatro años) y que el excedente se vierta a la red mientras usos residenciales o industriales, como el transporte o la calefacción y la refrigeración, siguen consumiendo combustibles fósiles de los que carecemos. Desperdiciar la electricidad renovable mientras mantenemos las importaciones de carburantes sin ponerles freno (e incluso subvencionando la compra de carburante cuando este se encarece) no parece ser la mejor de las estrategias.

Desperdiciar la electricidad renovable mientras mantenemos las importaciones de carburantes sin ponerles freno no parece ser la mejor de las estrategias

El Gobierno español ha revisado al alza los objetivos para el año 2030 a través del borrador del PNIEC, con el propósito de superar el 80% de generación eléctrica a partir de las fuentes renovables. Estos objetivos deberán ir acompañados de una ordenación temporal de la integración renovable para que la transición energética sea sensata y no amontonar potencia que, sin almacenamiento y electrificación, será desperdiciada. Esto requiere la implementación de políticas y medidas que fomenten la inversión y el desarrollo de las energías limpias, así como la promoción de la eficiencia energética y la concienciación pública.

Eólica, biocarburantes, hidráulica, fotovoltaica, biomasa, solar termoeléctrica, hidrógeno renovable, solar térmica… Las tecnologías a nuestra disposición son diversas. Es importante que el desarrollo renovable lo realicemos de manera sensata y huyamos de las políticas de arranque y parada que tanto daño han hecho en el pasado.

El compromiso del Gobierno español y el impulso de políticas favorables han sido fundamentales para el avance de las energías renovables en España. Sin embargo, se requiere un esfuerzo continuo de todos los sectores para alcanzar los objetivos establecidos y garantizar un futuro prometedor para las energías renovables en el país, así como la mejora de las infraestructuras y la integración de estas tecnologías en la red eléctrica. Por último, la integración de renovables en los sectores difusos, así como el aprovechamiento de la transición energética para la industrialización del país deberían ser objetivos adicionales en estos momentos.

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