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Donostia/San Sebastián
Pasarelas predestinadas por el paisaje
Mario Guisasola Ron
Doctor ingeniero de caminos, canales y puertos
Director de ANTA
He tenido la suerte de construir varios puentes en la ciudad en la que vivo y trabajo: San Sebastián. Son estructuras que soportan tráfico rodado, ferroviario o peatonal. Sobrevuelan un río, una calle, una carretera o el ferrocarril, y su rasgo principal es haber sido diseñadas pensando en las personas que las cruzan y en quienes conviven a diario con ellas.
Se trata de puentes ideados para ser utilizados y disfrutados, pero también tolerados durante mucho tiempo por ciudadanos que no los eligieron de manera directa. Además, deben conservarse en buen estado durante largos años sin costosas operaciones de mantenimiento.
La respuesta a estos requisitos generales del proyecto es la integración del puente en el paisaje y la sencillez formal y constructiva.
El paisaje se interpreta como una geometría a respetar, completar o transformar. La obra es una forma geométrica que se combina con el paisaje; por eso se presta especial atención a los puntos de conexión de ambos elementos. El entorno no es únicamente un pedestal, sino el protagonista que determina la forma del puente.
La conexión del puente con el terreno define su esquema estructural. Así, los gráficos de esfuerzos inspiran siluetas eficientes que se incorporan muy bien al entorno natural, pues se basan en conceptos resistentes simples y fundamentales.
La búsqueda continua de la sencillez se logra eliminando paso a paso todo elemento superfluo hasta lograr una solución que da respuesta a todos los requisitos de una manera integral. Los elementos que permanecen son esenciales y el encaje entre ellos determina los detalles que imprimen carácter a la obra y transmiten que esta ha sido diseñada para el usuario y construida para durar.
Las pasarelas Mikel Laboa y Martutene cruzan el río Urumea en San Sebastián y se basan en los elementos indicados: paisaje, simplicidad y forma.
Pasarela Mikel Laboa
La construcción de la pasarela Mikel Laboa, que tuvo lugar en 2009, se planteó como un nuevo acceso al parque de Cristina Enea y se inscribe en una actuación de mayor escala, pues permite evitar el meandro del río Urumea y reduce drásticamente la distancia a pie desde los barrios de Loiola y Riberas de Loiola al centro de San Sebastián.
Las condiciones de contorno del puente fueron un talud de conexión con el terreno en ambos lados; la ausencia de pilas en el cauce para no afectar el gálibo hidráulico del río Urumea; y la falta de simetría entre ambas márgenes (masa vegetal frondosa en la derecha y zona urbana despejada en la izquierda). Además, era necesario liberar espacio para el paseo de ribera sobre el muro de encauzamiento izquierdo. La vegetación de ribera de la margen derecha debía verse afectada mínimamente para preservar el patrimonio arbóreo del parque histórico. Así surgió la idea de una pasarela empotrada en ambas márgenes que salta el Urumea con un único vano de 74 metros de luz sin pilas intermedias. La estructura de canto variable presenta una sutil asimetría con una sección transversal rectangular en el parque, trapecial en la ciudad y una transición trapezoidal entre ambas.
Este empotramiento permite evitar los apoyos intermedios en el río, tanto en fase provisional como definitiva. La construcción se realizó en voladizo desde ambos lados del río Urumea, disponiendo a continuación el tramo central sin afectar a la vegetación de la ribera ni al cauce. El estribo de la margen derecha permanece oculto, reforzando la idea de asimetría. El puente parece surgir directamente del terreno y la vegetación de ribera queda preservada al mismo tiempo que puede ser apreciada por los peatones que cruzan al adentrarse en el parque.
El esquema estructural del puente corresponde a un vano central de 74 metros de luz empotrado en sendos vanos laterales de aproximadamente 9 metros, con un pequeño vuelo en cada extremo que da lugar a una longitud total de casi 102 metros. La gran diferencia de luz entre los vanos laterales y el central origina importantes reacciones de levantamiento en los extremos, que son absorbidas por unas articulaciones de doble bulón ancladas en los estribos. La disposición de dos bulones por articulación impide el movimiento vertical, pero permite el desplazamiento horizontal de manera que los efectos térmicos y la rigidez transversal de las cimentaciones no resultan relevantes.
La sección resistente de canto variable es un cajón monocelular rectangular en el lado del parque y trapezoidal en el lado de la ciudad. Este cambio de sección transversal a lo largo del puente origina su asimetría: comienza como un rectángulo en el parque y termina como un trapecio en la orilla opuesta.
La pasarela presenta un ensanchamiento en su encuentro con el parque Cristina Enea. Ello permite la disposición de bancos desde los que observar el río y la vegetación de ribera.
La pasarela salva el río Urumea sin necesidad de apoyos intermedios gracias al recurso del empotramiento en ambas márgenes, se funde suavemente con el terreno y permite acceder a la vegetación de la ribera sin destruirla; además, su forma sinuosa no simétrica resulta congruente con el entronque de un paraje natural con una zona urbana.
Pasarela Martutene
El barrio donostiarra de Martutene ha sufrido varias inundaciones en las últimas décadas. Con el fin de evitarlas, la Agencia Vasca del Agua ha realizado una serie de actuaciones consistentes fundamentalmente en duplicar la anchura inferior del cauce del río Urumea y sustituir varios de los puentes que lo cruzan.
La pasarela sustituye a una antigua estructura y sus principales características son su diseño basado en la topografía sobre la que se emplaza, la adopción de un alzado que copia la ley de momentos, el empotramiento del puente en unos estribos ocultos y el diseño estilizado y fluido de su sección transversal variable.
En ambas márgenes existe una suave pendiente que permite conectar el puente con el terreno mediante sendos empotramientos de una manera natural. Esta topografía determina las condiciones de apoyo del puente y la ley de momentos resultante inspira la forma final.
La estructura consiste en dos vigas cajón longitudinales de aproximadamente 63 metros de luz y 71 metros de longitud total de acero corten y solidarizadas mediante unas viguetas transversales del mismo material sobre las que se hormigona una losa que sustenta un pavimento de madera. La sección resistente es un polígono de cinco lados. Cada uno de sus cinco vértices describe una fibra curva que genera la geometría longitudinal de los cajones principales. Así, se originan cinco superficies que componen la volumetría de cada viga.
La barandilla presenta un diseño conciso y transparente, con soportes de acero corten y cables y pasamanos de acero inoxidable. El acero corten de la estructura y la madera del pavimento dotan a la obra de la calidez de las estructuras propias del siglo XIX, y el acero inoxidable de cables y pasamanos sirve de contrapunto luminoso.
El puente se montó en tres tramos sin ningún apoyo provisional. Los tramos de empotramiento se colocaron en su posición definitiva sobre cada estribo y volando hacia el río. Posteriormente se dispuso el tramo central sobre estos. Las secciones de empalme coinciden con el punto de momento nulo y, por tanto, con la sección de menor canto, lo que supone menos longitud de soldadura en obra.
El diseño basado en la topografía del lugar permite ocultar los estribos y mostrar el puente como un objeto único que se conecta de manera directa y simple con el terreno.
El alzado basado en la ley de momentos permite optimizar el acero y emplear secciones de reducido canto en las zonas de mínimo momento, dando lugar a un alzado muy dinámico y estilizado.
El recurso del empotramiento en estribos sirve para reducir los esfuerzos y deformaciones en el centro de vano, incrementar el confort frente a las vibraciones y dotar de versatilidad constructiva a la estructura.
La pasarela se construyó en 2015. En 2017 fue reconocida como la mejor pasarela del trienio 2014-2017 por la Asociación Española de Ingenieros Estructurales (ACHE).