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Extraordinario | Julio Martínez Calzón

(…) actitudes. Julio Martínez Calzón

Francisco Domouso de Alba

Dr. Arquitecto

Subdirector de la Escuela Arquitectura y Civil

Escuela de Arquitectura, Ingeniería y Diseño

Universidad Europea de Madrid

Julio Martínez Calzón fue un ingeniero de caminos excepcional: ingeniero, músico, poeta, incansable divulgador, mejor amigo. Este es un recuerdo desde su constante y estrecha colaboración con los arquitectos y el Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM), del que es Colegiado de Honor. Tuve la suerte de compartir con él muchos momentos durante las últimas dos décadas. Este breve texto recuerda algunos, siempre marcados por la amistad y la inquietud intelectual de Julio por explorar los límites entre arquitectura, ingeniería, música y arte.

Conocí a Julio en otoño de 2004, cuando le invité a participar en el Primer Ciclo sobre Arquitectura e Ingeniería, un ciclo novel que arrancaba en 2005 y que dirigí y organicé con el COAM y la Universidad Europea de Madrid. Confieso que en un primer momento no tuve muchas esperanzas de que aceptase. Julio era el ingeniero que proyectaba estructuras con y para los mejores arquitectos. Era lo que hoy llamaríamos un ingeniero estrella. Pero aceptó participar en un ciclo novel organizado por un arquitecto en el Colegio de Arquitectos. Un ciclo de fronteras disciplinares difusas que tenía por objetivo explorar los contactos transversales entre disciplinas y sus elusivas contaminaciones, con las que descubrí que él disfrutaba mucho. Había empezado así una amistad que nos ha acompañado durante los últimos 20 años.

El 30 de diciembre de 2004 recibí un correo formal de MC2 firmado por Julio, indicándome el título de la conferencia, «Los sistemas estructurales en la Arquitectura actual», y adjuntando una imagen para ilustrar el cartel. El 21 de febrero de 2005, el auditorio de la Fundación COAM estaba a rebosar. No cabía un alfiler. Julio, un ingeniero de caminos, llenaba una conferencia en el COAM de modo parecido, o incluso más, que los arquitectos estrella del momento. ¿Por qué? Por su capacidad de entender el proyecto desde la unidad compleja de sus partes, de sintetizar y comunicar ideas y, sobre todo, de interrelacionar disciplinas (música, física, poesía, matemáticas, arquitectura, ingeniería, etc.) sin perder la visión global y con un riguroso amor al detalle. En sus conferencias, Julio analizaba proyectos, suyos o de otros, pero, sobre todo, aportaba reflexiones y propuestas personales que hacían que sus intervenciones fuesen el punto de partida de ideas, posibilidades e inquietudes intelectuales.

Recuerdo con especial cariño esa primera conferencia de Julio en el Primer Ciclo sobre Arquitectura e Ingeniería de entre los muchos encuentros y actividades que compartimos. Nos sorprendió a todos, arquitectos e ingenieros, con su «Planteamiento histórico-crítico,1870-2005: de los nuevos materiales estructurales al sobre dominio técnico» o su «Esquema programático de los cambios ocurridos en el campo de las estructuras entre el final de la modernidad (1965) y hoy (2005)». Julio fue un descubrimiento para muchos de los arquitectos e ingenieros que le escuchamos fascinados esa tarde de invierno.

El Ciclo sobre Arquitectura e Ingeniería siguió avanzando, y él participó en varias ediciones, siempre en el Colegio de Arquitectos Madrid, siempre con arquitectos e ingenieros. Su siguiente intervención, en 2007, se tituló «Concepto y diseño estructural en edificios singulares» y en ella su objetivo fue —y cito textualmente—: «conocer-pensar acerca de algunas propiedades subliminales o catalizadoras que las estructuras, no solo en su fase inicial, sino mucho más potentemente en sus fases constructivas, aportan al hecho arquitectónico global del tiempo presente; el cual está centrado, sin embargo, más o menos, en los mismos términos básicos que lo han caracterizado a lo largo de la historia, y que no son otros que el correlato espacio-luz-función-protección-belleza, en una manera concentrada y combinada». Julio siempre iba mucho más allá del relato y la explicación lineal de proyectos y estructuras: esa era su «actitud».

Julio fue un gran defensor y divulgador de la música del siglo XX, la «mal llamada» (en sus palabras), música contemporánea

Muestra de su inquietud intelectual, que constantemente le llevaba a explorar otros campos de la ciencia y la ingeniería, fue el interés que le suscitó la conferencia de Darío Gil (actual vicepresidente senior y director de Investigación de IBM) titulada «La Arquitectura de la Nanotecnología», también dentro del Tercer Ciclo sobre Arquitectura e Ingeniería, en 2007. Julio asistió a la conferencia como público, y al concluir esta, no perdió la ocasión de debatir, preguntar, aprender y explorar ideas con Darío Gil.

Dos años después, en 2009, nos asombró con un enciclopédico relato sobre «El dominio estructural de las formas arquitectónicas», y en 2012 participó en una mesa redonda sobre «El futuro del proyecto de las estructuras de edificación», junto con Ricardo Aroca y Robert Brufau, moderada por Miguel Gómez Navarro (a la sazón codirector del ciclo conmigo), amigo y muy próximo a Julio en lo profesional y lo personal.

En 2018, dirigí en el COAM el ciclo Arquitectura, Ingeniería y Sociedad, auspiciado por la Fundación Arquitectura y Sociedad. Invité a Julio a dialogar con el artista David Bestué, que acababa de publicar el libro Historia de la Fuerza (editado por Caniche Editorial) y exponía además en ese momento en el Museo Reina Sofía. Julio organizó una comida a tres para conocer a David y explorar el hilo conductor del diálogo. La comida empezó con una doble afirmación de David: Julio era un creador que partía de la nada para proyectar sus puentes mientras que, en su caso, por el contrario, su creación artística consistía en ordenar lo existente. Conociendo a David y, sobre todo, a Julio, pueden imaginarse como transcurrieron las dos horas siguientes. El diálogo en torno a la «poética de la fuerza» y cómo esta condiciona el trabajo de artistas e ingenieros fue todo un éxito.

En estos 20 años, la música nos ha acompañado en diferentes escalas: ciclos, conciertos (muchos), críticas musicales, recomendaciones mutuas, acuerdos y desacuerdos, etc., en un intercambio musical sereno y regular muy intensamente disfrutado. Julio siempre estuvo dispuesto a compartir su enciclopédico conocimiento musical.

Junto con Susana Moreno, codirigí en el COAM (la casa de Julio) el ciclo Arquitectura con Música. En una de sus intervenciones, en noviembre de 2009, Julio dialogó con Luis Suñén, director de la revista Scherzo y del programa de Radio Clásica Juego de espejos. Antes de entrar en materia, el diálogo se introdujo con el tema «Gloria’s Step» (del disco Bill Evans Trio at the Village Vanguard), con permiso de su venerado Richard Wagner, al que recuperó sutilmente en la imagen del cartel del diálogo, cuidosamente elegida por Julio: una inquietante recreación nocturna de la Filarmónica de Elba (en Hamburgo, obra de Herzog & de Meuron) que, sin duda, evoca el buque fantasma de su querido Holandés errante. A raíz de este diálogo, Luis Suñén invitó a Julio a su programa Juego de espejos. El pódcast está disponible en Radio Clásica. No deben perdérselo.

Julio fue un gran defensor y divulgador de la música del siglo XX, la «mal llamada» (en sus palabras), música contemporánea. A finales de mayo de 2023 recogí a Julio en su casa. Fuimos al campus de Villaviciosa de Odón de la Universidad Europea para grabar, en una estupenda producción audiovisual de Ruben Morales y un grupo de estudiantes de Arquitectura y Diseño, una reflexión sobre la obra de Iannis Xenakis, uno de sus compositores favoritos.

Este testimonio, junto con el de otros músicos, críticos musicales y arquitectos, forma parte de la exposición y homenaje que se organizó en el COAM por el 101 aniversario del nacimiento de Iannis Xenakis, comisariado por Susana Moreno en el marco de la XX Semana de la Arquitectura 2023 «XEN101: Tecnología y Naturaleza».

Creo que las «(…) actitudes» de Julio ante la vida, la ingeniería, la arquitectura, la música o el arte son su mejor retrato. Optimista irreprimible, el recuerdo de su amistad, su profundo amor a la vida y el deseo constante de conocimiento y exploración de nuevas ideas nos acompañará siempre.

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