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Monográfico | Santa Cruz de Tenerife
El Palmetum de Santa Cruz de Tenerife
De vertedero incontrolado a jardín botánico de referencia
Manuel Caballero Ruano
Doctor ingeniero agrónomo
María Flores González-Moro
Ingeniera agrónoma del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife
El Palmetum de Santa Cruz de Tenerife, abierto en 2014, es un jardín botánico de 12 hectáreas de superficie dedicado especialmente a la familia de las palmeras. Está situado en el litoral sureste de la ciudad, junto al Parque Marítimo César Manrique y el Auditorio Adán Martín. Donde había un vertedero de basura, que había formado una montaña de 40 metros de altura, se ha creado un espacio para el ocio y la cultura botánica dotado de una vegetación espectacular. Actualmente se considera que posee la mejor colección de palmeras de Europa.
El nacimiento de una idea
Era 1987 y Santa Cruz de Tenerife tenía, en su entrada por el sureste, frente a la refinería de CEPSA, una montaña artificial formada por lo que era el antiguo vertedero municipal, pegada al mar, azotada por un viento salino intenso, y con escombros y basura fermentando bajo tierra. Los gestores políticos de la época tenían claro que debían, cuando menos, adecentar aquel antiguo vertedero, que había sido clausurado en 1983 porque la ciudad crecía en aquella dirección.
Por entonces, Manuel Caballero pensaba que, gracias a su clima, Santa Cruz podía contar con una importante colección de palmeras. Cuando los gestores municipales le preguntaron si se podría ejecutar en el antiguo vertedero pensó: «no es lo más aconsejable, pero acepto el reto». Y, de esta forma, en 1990 se inicia la elaboración del proyecto, como una separata del Parque Marítimo, de la mano de los ingenieros de caminos Juan Alfredo Amigó y José Luis Olcina, asesorados por el artista César Manrique, y con la colaboración de los ingenieros agrónomos José Timón y Antonio González.
Planteamientos iniciales
Una vez definida la idea, se fijaron los principales objetivos del proyecto, que fueron los siguientes:
- reforzar el foco turístico-comercial que supone Santa Cruz de Tenerife con la creación de un espacio de ocio y cultura que la complementase y enriqueciera;
- recuperar un espacio maldito para convertirlo en un espacio abierto que reconciliase la ciudad con el mar;
- posibilitar un marco propicio a la investigación científica de las palmeras que pudiera resultar de gran interés no solo para ciencia, sino también para la industria ornamental canaria;
- crear un espacio para la jardinería y el paisajismo científico con fines divulgativos, demostrativos y de investigación sobre jardines para espacios tropicales y subtropicales;
- colaborar en la conservación de especies amenazadas; y
- desgasificar el antiguo vertedero.
Una obra compleja y larga
El proyecto inicial del Parque Marítimo, inspirado por César Manrique y que incluía el Palmetum, fue aprobado a principios de 1992 por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Las obras se fueron ejecutando por fases de 1995 a 2011, con un periodo de interrupción entre 2000 y 2006, donde prácticamente solo se realizaron labores de mantenimiento de la vegetación por parte del Ayuntamiento.
Las obras fueron financiadas por las diferentes administraciones con un coste total cercano a los 12 millones de euros, tal y como figura en el cuadro de la derecha.
Fases del desarrollo del Palmetum
La dirección de las obras fue realizada por Manuel Caballero y José Timón así como por los ingenieros de caminos José Luís Olcina y Juan Alfredo Amigó. Además, se contó con la colaboración del biólogo Carlo Morici y de los paisajistas Carlos Simón y Elías del Castillo.
Por su parte, el Ayuntamiento de Santa Cruz, asumió, además de los costes derivados del mantenimiento, la ejecución de las obras de reparación por un importe de 0,9 millones de euros.
Finalmente, el Palmetum fue inaugurado por los Príncipes de Asturias el 28 de enero de 2014 y desde entonces permanece abierto al público con un notable éxito de visitantes.
Desgasificación del vertedero
Al ser un antiguo vertedero, un aspecto importante a tener en cuenta fue su desgasificación. Inicialmente se había creído que, dado que el vertedero estaba clausurado desde hacía tiempo, no habría una gran actividad fermentativa que pudiera afectar a las obras del Palmetum, pero no fue así. A resultas del riego de jardinería, la fermentación de la materia orgánica se reactivó generando un aumento de la temperatura del suelo en algunas zonas, lo cual provocó la muerte ocasional de algunos ejemplares; además, se produjeron asentamientos diferenciales del terreno que llevaron al colapso parcial del cabezal de riego, el deterioro de la cubierta tridimensional del umbráculo, desperfectos en el edificio destinado a albergar el Museo de la Palmera y la rotura de numerosas conducciones. Con la puesta en funcionamiento del sistema de 23 pozos de desgasificación interconectados con succión controlada, y la instalación una antorcha situada en un borde aislado de la montaña, se resolvió el problema.
El Palmetum
Esquema del perfil del Palmetum gestionado de modo sostenible
Al inicio de las obras, el Ayuntamiento elaboró un folleto divulgativo que se envió a multitud de instituciones y particulares de los cinco continentes. La respuesta fue muy satisfactoria. Durante muchos años se recibieron cartas, postales, paquetes de semillas, trípticos, ofrecimiento de ayuda y material vegetal procedentes de jardines botánicos, viveristas, asociaciones, especialistas, amantes de las palmeras, etc. para enriquecer las colecciones.
El diseño paisajístico del Palmetum, mejorado a lo largo de los años, convierte el parque en un lugar incomparable. Cerca del centro urbano es posible recorrer con la imaginación selvas de la Polinesia; atravesar paisajes que evocan el Caribe, Nueva Caledonia, Hawái y Madagascar; atravesar puentes y lomas artificiales; ver cocoteros, admirar árboles del pan y otros árboles tropicales; y contemplar numerosas especies de aves que han colonizado de forma espontánea lo que en su día fue un espacio degradado.
Incluye un sistema de cascadas, ríos y lagos, decorado con rocas naturales, que cruza distintas áreas temáticas, y siete miradores que lo convierten en una atalaya de la ciudad. Desde sus miradores se pueden admirar vistas del mar, la ciudad y del Parque Rural de Anaga.
Como elementos singulares están un umbráculo de forma octogonal y un espacio que, destinado inicialmente al Museo de la Palmera, albergará en el futuro el centro de interpretación. En el edificio de la entrada se encuentra la recepción junto con una pequeña tienda y una sala de exposiciones que presenta una colección de objetos relacionados con las palmeras.
Actualmente se considera que posee la mejor colección de palmeras de Europa
El Octógono es un umbráculo semisubterráneo de 2300 metros. Cuenta con un atractivo diseño botánico y paisajístico, con caminos de selva que pasan por arroyos, puentes y cascadas.
El jardín botánico está dotado de mobiliario urbano y tiene una señalización compuesta por numerosas placas identificativas de aluminio en español e inglés con el nombre, procedencia e información acerca de las diferentes especies del jardín. La información y cartelería se mejora continuamente.
Un jardín botánico especializado en palmeras
El jardín se divide actualmente en trece secciones biogeográficas a fin de representar y mostrar la gran diversidad de hábitats con palmeras en todo el planeta. Además, en la entrada se ha creado un espacio dedicado al bosque termófilo canario que resulta de gran interés para los visitantes foráneos, con la palmera canaria (Phoenix canariensis) como elemento troncal.
La colección se centra en las palmeras de las islas; las especies caribeñas son las más representadas a causa de los lazos culturales existentes entre Canarias y el Caribe y porque se estima que, en su mayoría, esas especies son fácilmente cultivables en el clima del parque. La colección se ha creado gracias a numerosas expediciones de campo y a las colaboraciones con jardines botánicos de todo el mundo, entre otros, por supuesto, el Jardín Botánico de Aclimatación de la Orotava y el Jardín Viera y Clavijo de Las Palmas de Gran Canaria.
La colección de palmeras aspira a superar las 600 especies, que deben estar representadas, al menos, por dos o tres individuos. Es destacable que cuenta con más de una cuarentena de especies de la lista de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo cual da una idea del destacado papel del Palmetum en la conservación de las especies.
La introducción excepcional de grandes ejemplares procedentes de diversas partes del planeta, la mayoría de Florida, obligó a construir un invernadero de cuarentena y una «piscina de desinfección» de las plantas antes de su entrada al citado invernadero.
Finalmente, el 28 de abril de 2015, el Palmetum es catalogado de forma oficial como jardín botánico por la Asociación Ibero- Macaronésica de Jardines Botánicos (AIMJB).
Actuaciones en ejecución y futuras
En 2015 el Ayuntamiento de Santa Cruz encargó a José Timón la redacción de un plan director para definir la hoja de ruta de las inversiones. A resultas de este plan, aunque con lógicas modificaciones, están en marcha proyectos y ejecución de obras —como la construcción de los nuevos viveros, la renovación de la zona del Bajo Caribe, al creación de hides para avistamientos de aves, etc.— que ascienden a un importe cercano a los cinco millones de euros.
Como conclusión, indicar que esta montaña de basura, convertida hoy en un jardín botánico espectacular y sostenible, continúa su evolución hasta completar la ejecución de las infraestructuras previstas enriqueciendo las colecciones vegetales de la mano de su director científico, Carlo Morici, quien, con gran esfuerzo y dedicación, ha conseguido que el Palmetum de Santa Cruz sea probablemente la mejor colección de palmeras de islas tropicales del planeta.
Palmetum