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La Clave | Ingeniería y cooperación al desarrollo
Transición energética en los países del sur global: progreso, desafíos y rutas
Irene Josa Culleré
Ingeniera de caminos, canales y puertos.
Investigadora en el University College London (Reino Unido).
Los países del sur global —que comprenden de forma general a las naciones en desarrollo de América Latina, África y gran parte de Asia— son actores clave en la configuración del futuro energético sostenible del planeta. Estas regiones, hogar de la mayoría de la población mundial, han registrado históricamente un consumo de energía per cápita significativamente menor que el de los países del norte global (1). Sin embargo, sus necesidades energéticas están aumentando rápidamente, impulsadas por el crecimiento demográfico, la urbanización y las aspiraciones de desarrollo económico.
El concepto de transición energética en este contexto alude al cambio fundamental en la producción y el consumo de energía, alejándose de los combustibles fósiles tradicionales —como el carbón, el petróleo y el gas natural, responsables principales del cambio climático— para dar paso a sistemas sostenibles basados en fuentes renovables como la energía solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica. Este proceso está ya en marcha en muchos países del sur global, aunque de forma desigual y con múltiples velocidades.
A diferencia del norte global, donde la transición energética suele centrarse principalmente en la mitigación del cambio climático, en el sur global se trata de un proceso multifacético profundamente interconectado con el desarrollo socioeconómico. La transición energética representa una oportunidad estratégica para impulsar el crecimiento económico, reducir la pobreza, mejorar la seguridad energética y lograr una mayor equidad social. Su urgencia se ve reforzada por el hecho de que millones de personas aún carecen de acceso a electricidad fiable y a combustibles limpios para cocinar, lo que hace evidente la necesidad crítica de garantizar un acceso a la energía rápido, asequible y equitativo.
Una característica esencial de esta transición es su doble imperativo: por un lado, ampliar el acceso a la energía para las poblaciones históricamente marginadas y, por otro, descarbonizar los sistemas energéticos como parte del compromiso global para mitigar el cambio climático. Esta doble exigencia presenta desafíos técnicos, económicos y sociales, pero también oportunidades únicas que diferencian el camino del sur global respecto al de los países desarrollados.
En regiones como el África subsahariana, cientos de millones de personas viven aún sin disponer de servicios energéticos modernos. El consumo de energía per cápita allí sigue siendo extraordinariamente bajo, comparable al de Europa en el siglo XIX. Esta realidad impone como prioridad inmediata la provisión de energía confiable y asequible para mejorar la calidad de vida, fomentar la creación de empleo, garantizar la seguridad y ampliar las oportunidades para grupos históricamente desfavorecidos, incluidas las mujeres y las niñas.
En este contexto, aplicar un enfoque global homogéneo para la descarbonización —que imponga a todos los países los mismos plazos y responsabilidades sin considerar sus emisiones históricas ni sus diferentes niveles de desarrollo— no solo es inapropiado, sino que también puede agravar desigualdades existentes. Exigir el cese inmediato del uso de recursos naturales, incluidos los combustibles fósiles, puede tener efectos adversos significativos en indicadores clave como el PIB per cápita. Por ello, los caminos hacia la transición deben ser cuidadosamente adaptados a cada realidad nacional, equilibrando la sostenibilidad ambiental con las necesidades de acceso, asequibilidad y fiabilidad energética. Este artículo ofrece una visión integrada de los desarrollos recientes en la transición energética del sur global.
Avances en la transición energética del sur global: perspectiva regional
La transición energética en el sur global presenta una diversidad de ritmos y características regionales que viene influida por la disponibilidad de recursos, los marcos normativos y las prioridades de desarrollo de cada zona. A pesar de los desafíos persistentes, varias regiones han logrado avances notables, mostrando tanto innovación como compromiso político.
África
La Clave
Misión 300
El Grupo Banco Mundial, junto con el Banco Africano de Desarrollo, se ha comprometido a proporcionar luz eléctrica a 300 millones de habitantes en África subsahariana para 2030.
África enfrenta una grave pobreza energética: más de 600 millones de personas carecen de electricidad y cerca de 1.000 millones no tienen acceso a combustibles limpios (2, 3). A pesar de estos retos, el continente posee más del 60% del potencial solar global y recursos renovables abundantes. En 2024, solo el 25% de su electricidad provino de fuentes limpias, aunque estas cubrieron más de la mitad del crecimiento de la demanda (4). Soluciones descentralizadas y modelos como el prepago solar están ampliando el acceso fuera de la red. Kenia destaca por cubrir su crecimiento eléctrico desde 2018 con energías renovables y operar más de 60 minirredes. Iniciativas como Misión 300 buscan dotar de electricidad a 300 millones de africanos para 2030. África tiene así la oportunidad de «saltarse» los modelos tradicionales y liderar con sistemas energéticos distribuidos, resilientes y sostenibles.
América Latina y el Caribe
La región destaca por su alto uso de energías limpias: en 2024, el 65% de su electricidad provino de fuentes renovables, principalmente de la hidroelectricidad (41%), complementada por un creciente 17% de solar y eólica (5). Países como Chile y Uruguay superan el 30% en estas últimas. El BID impulsa la iniciativa RELAC, con 16 países comprometidos a alcanzar un 80% de generación renovable para 2030, apoyando además la modernización de hidroeléctricas, tecnologías como hidrógeno verde y almacenamiento, y marcos regulatorios para inversión privada (6). Iniciativas comunitarias —como cooperativas energéticas y programas de formación para mujeres indígenas— fortalecen el acceso justo a la energía (7). Ciudades como Río y Curitiba lideran con edificios municipales 100% renovables. Sin embargo, la fuerte dependencia de la hidroelectricidad expone a la región a sequías, como se vio en 2024, lo que subraya la necesidad urgente de diversificar la matriz energética y mejorar la resiliencia climática.
Sudeste asiático
El sudeste asiático enfrenta un rápido aumento en la demanda energética debido al crecimiento económico y la urbanización. Aunque su transición energética comenzó más tarde, en 2024 las renovables ya conformaban el 29% del mix eléctrico, con proyecciones de alcanzar el 66% para 2050. En este contexto, Vietnam lidera en capacidad solar instalada; Indonesia y Filipinas destacan en energía geotérmica, y Tailandia avanza en bioenergía y energía eólica89. La cooperación regional se organiza bajo el Southeast Asia Plan of Action for Energy Cooperation, que promueve un 23% de renovables para 2025 con apoyo del Banco Asiático de Desarrollo y su mecanismo de transición energética, que financia el retiro de plantas de carbón. Sin embargo, Asia aún genera el 83% del carbón mundial y carece de planes concretos para eliminarlo a corto plazo. Para avanzar, la región debe combinar la expansión renovable con estrategias de descarbonización térmica y protección a comunidades dependientes del carbón.
Uso de energía
Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID)
Los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) enfrentan desafíos energéticos únicos debido a su aislamiento, infraestructura limitada, su alta dependencia de combustibles fósiles importados y su vulnerabilidad climática extrema, lo que genera altos costos energéticos y presiona los presupuestos públicos. A pesar de estas condiciones, muchos han asumido compromisos ambiciosos, como alcanzar el 100% de electricidad renovable para 2030 y emisiones netas cero para 2050. La energía solar representa el 52% de su capacidad renovable, aunque su adopción total aún es inferior al 20% (10, 11). Además, lideran iniciativas para reformar la financiación climática global, como la propuesta de Bridgetown y el índice de vulnerabilidad multidimensional. Vanuatu, por ejemplo, impulsó una resolución histórica en la ONU sobre la responsabilidad climática estatal. Paralelamente, los PEID adoptan un enfoque de «energía para el desarrollo», integrando tecnologías digitales y economías oceánicas sostenibles, que los consolida como líderes en la construcción de una arquitectura financiera climática más justa y representativa.
Los caminos hacia la transición energética deben ser cuidadosamente adaptados a cada realidad nacional
Desafíos clave en la transición energética del sur global
A pesar de avances importantes, los países del sur global enfrentan desafíos significativos para acelerar su transición energética. Uno de los principales es la brecha de financiamiento: se estima que se requieren 1,7 billones de dólares anuales para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas, pero en 2024 solo alrededor del 15% de la inversión global en renovables llegó a estos países (excluyendo grandes economías emergentes como China, India y Brasil) (12). Los altos costos de capital, la volatilidad política, las tasas de interés elevadas y el acceso limitado a los mercados internacionales encarecen los proyectos de energía limpia.
También hay limitaciones estructurales en infraestructura y capacidades. Muchas redes eléctricas son débiles, con poca capacidad para integrar renovables intermitentes. La instalación de grandes proyectos solares o eólicos enfrenta obstáculos como la adquisición de tierras, los procesos burocráticos y la falta de personal técnico. Además, muchas naciones dependen de tecnología importada, lo que complica la implementación de soluciones modernas.
Otro reto clave es garantizar el acceso equitativo a la energía. A diferencia de los países ricos, los del sur global no pueden desvincular la acción climática de la necesidad urgente de proveer servicios energéticos básicos. Millones de personas aún carecen de electricidad o cocinan con combustibles contaminantes. Los subsidios a combustibles fósiles son comunes para mantener los precios bajos, y una transición mal gestionada que aumente los costos podría generar rechazo social. Además, hay un reclamo de justicia histórica: los países en desarrollo han contribuido poco a las emisiones globales y argumentan su derecho a usar recursos fósiles para desarrollarse.
La dependencia económica de los combustibles fósiles es otra barrera crítica. En países como Nigeria, Angola, Indonesia o India, el petróleo, el gas y el carbón son pilares fiscales y fuentes clave de empleo. Una transición apresurada podría causar desempleo masivo y crisis sociales. Por ello, cualquier estrategia debe incluir planes de diversificación económica, redes de protección social y apoyo a las comunidades afectadas.
En el plano normativo, muchos países carecen de políticas claras o estables para atraer inversiones en renovables. Marcos regulatorios débiles, incertidumbre sobre tarifas o subsidios, y problemas financieros de las empresas estatales dificultan la implementación de proyectos. Aunque algunos países como India, Marruecos y Kenia han establecido políticas exitosas, en muchos otros, la capacidad institucional limitada y la corrupción ralentizan el progreso.
Finalmente, los factores geopolíticos también afectan la transición. Conflictos como la guerra en Ucrania han encarecido los combustibles y generado escasez. Las disputas comerciales, como los aranceles sobre paneles solares o los cuellos de botella en baterías, afectan el acceso a tecnologías limpias. Aunque la competencia global ha abaratado estas tecnologías, la falta de unidad en temas como el financiamiento climático, la cooperación tecnológica y la justicia climática sigue siendo un obstáculo para una transición global equitativa.
Rutas hacia una transición justa y sostenible
La transición energética en el sur global debe ser diseñada a medida, considerando el punto de partida y las prioridades de cada país. Para los países con menores ingresos, puede implicar garantizar primero el acceso básico a la energía —incluso mediante combustibles fósiles de transición— antes de avanzar hacia fuentes renovables. Esta flexibilidad debe ir acompañada de apoyo internacional adaptado a cada contexto.
Cerrar la brecha de inversión requiere mecanismos financieros innovadores, como bonos verdes, financiamiento mixto y fondos de riesgo, además de un incremento significativo del financiamiento concesional y el cumplimiento de compromisos climáticos por parte del norte global. Se propone una «revolución financiera» que combine capital público global con inversión privada para acelerar la transición.
Reforzar los marcos políticos e institucionales es igualmente crucial. Planes energéticos nacionales con metas claras, políticas de tarifas y contratos transparentes, eliminación progresiva de subsidios fósiles, e integración de la planificación energética con el desarrollo industrial pueden generar confianza e incentivar inversiones. La cooperación internacional, a través de alianzas como la Coalición Global de Planificación Energética (GCEP), debe facilitar estas transformaciones.
La transferencia tecnológica y la innovación local también son claves. Se debe fomentar la colaboración norte-sur y sur-sur, apoyar la fabricación local y promover soluciones adaptadas, como cocinas limpias o minirredes solares. Además, la digitalización y los sistemas inteligentes de energía representan oportunidades para «saltar etapas» tecnológicas en el acceso a la energía.
El desarrollo de capacidades humanas e institucionales es una inversión estratégica. Programas de formación técnica, cooperación académica, y unidades gubernamentales especializadas permitirán absorber fondos, gestionar proyectos e implementar políticas efectivas. La inclusión de las mujeres y los grupos marginados en estos procesos es esencial para maximizar el impacto social de la transición.
Para que sea verdaderamente justa, la transición debe incluir medidas de protección social, reconversión laboral y acceso equitativo a los beneficios de la energía limpia. Iniciativas como las asociaciones para una transición energética justa (en inglés, Just Energy Transition Partnerships) buscan garantizar que los apoyos financieros estén vinculados a planes de transición inclusivos. Este enfoque centrado en las personas es más sostenible en el largo plazo.
Finalmente, la cooperación global será decisiva. Se requiere un nuevo pacto entre el norte y el sur global que promueva el intercambio de experiencias, establezca mercados de carbono transparentes, mejore la infraestructura regional y elimine barreras comerciales. La transición energética debe ser tratada como un esfuerzo colectivo en igualdad de condiciones, donde todos los países participen como socios para construir un futuro climático seguro, justo y resiliente.
Comentarios finales
La transición energética en el sur global representa un proceso complejo pero absolutamente esencial, impulsado por el doble imperativo de erradicar la pobreza energética persistente y contribuir a la descarbonización global. A pesar de los desafíos estructurales, en los últimos años se ha avanzado significativamente en distintas regiones, destacándose modelos innovadores de financiamiento, un rápido despliegue de energías renovables y compromisos nacionales ambiciosos. No obstante, el camino sigue marcado por obstáculos importantes, entre ellos, una profunda brecha de inversión, redes eléctricas inadecuadas y rígidas y marcos de gobernanza fragmentados que requieren soluciones de política pública adaptadas al contexto, y no recetas universales.
La transición energética del sur global está fuertemente vinculada al desarrollo de las naciones. El acceso, la asequibilidad y la confiabilidad energética son prioridades ineludibles. El éxito de esta transformación depende, de manera crítica, de un compromiso integral con una transición energética justa. Esto implica enfrentar de forma activa las desigualdades socioeconómicas, proteger los medios de vida, garantizar una distribución equitativa de los beneficios y mitigar los riesgos sociales y ambientales derivados de la creciente demanda de minerales críticos.
Notas
1
Sustainability Directory (2025). Global South Energy Transitions. Disponible en https://energy.sustainability-directory.com/term/global-south-energy-transitions/ [Fecha de acceso: 24-mayo-2025]
2
UNSDG (2025). Decoding Africa’s Energy Journey: Three Key Numbers. https://unsdg.un.org/latest/stories/decoding-africa%E2%80%99s-energy-journey-three-key-numbers [Fecha de acceso: 24-mayo-2025]
3
SAIIA (2024). Renewable Energy Technologies in the Global South: Insights from Africa. https://saiia.org.za/research/renewable-energy-technologies-in-the-global-south-insights-from-africa/ [Fecha de acceso: 24-mayo-2025]
EMBER (2025). Africa: Electricity access remains an urgent problem across the continent. https://ember-energy.org/countries-and-regions/africa/ [Fecha de acceso: 24-mayo-2025]
5
EMBER (2025). Latin America and Caribbean: Clean power replacing emissions-intensive fossil fuels. https://ember-energy.org/countries-and-regions/latin-america-and-caribbean/ [Fecha de acceso: 24-mayo-2025]
6
IADB (2024). Energy Transition in Latin America and the Caribbean. https://www.iadb.org/en/news/energy-transition-latin-america-and-caribbean [Fecha de acceso: 24-mayo-2025]
7
IEA (2024). Bottom-up energy transitions: Managing the rise of energy communities in Latin America. https://www.iea.org/commentaries/bottom-up-energy-transitions-managing-the-rise-of-energy-communities-in-latin-america [Fecha de acceso: 24-mayo-2025]
8
Source of Asia (2025). Renewable Energy in South East Asia: Market, Trends and Future Outlook for 2025. https://www.sourceofasia.com/renewable-energy-in-southeast-asia-market-trends-opportunities-and-future-outlook-for-2025/ [Fecha de acceso: 24-mayo-2025]
9
EMBER (2025). Asia: Asia’s energy transition is gaining momentum; meeting electricity demand growth with clean power is now key. https://ember-energy.org/countries-and-regions/asia/ [Fecha de acceso: 24-mayo-2025]
10
UNDP (2024). Advancing a just energy transition in SIDS: policy paper. https://www.undp.org/sites/g/files/zskgke326/files/2025-02/undp-advancing-a-just-energy-transition-in-sids.pdf [Fecha de acceso: 24-mayo-2025]
11
IRENA (2024). Progress data – SIDS Lighthouses Initiative. https://islands.irena.org/RE-Progress/Progress-Data [Fecha de acceso: 24-mayo-2025]
12
World Economic Forum (2025). Why scaling clean energy in the Global South is a three-legged balancing act. https://www.weforum.org/stories/2025/01/clean-energy-renewables-global-south/ [Fecha de acceso: 24-mayo-2025]