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Extraordinario | Javier Manterola
Trazos de aire
Holgura de ser: La Mirada al Norte que se hace Trazo de Aire Mirando al Sur
Javier Manterola, hace ya muchos años, me decía que había que Materializar la magnífica panorámica que se divisaba desde la altura del siglo XX, que había que hacer Roca la Ecuación. Esa sugerente idea dio lugar a lo que sigue.
Javier Torres Ruiz
Ingeniero de caminos, canales y puertos.
Todo comienza cuando, Jorge Oteiza, en su investigación de la escultura, descubre la esencia de lo vasco en el silencio del cróm-lech del alto de Agiña y nos dice:
«El crómlech es una obra de arte que en vez de colocar formas ocupando el espacio, es el espacio desocupado, es la obra de arte concebida como desocupación espacial. Un día, delante de uno de estos pequeños crómlechs en el alto de Agiña, preocupado por entenderlo, sentí la emoción de usar una estatua que durante tantos siglos no había vuelto a ser utilizada. Mientras lo receptivo sea el hombre y no la consistencia espacial de la obra, el arte quedará limitado en lo concreto incapaz de la abstracción, y el hombre reducido a un papel secundario de espectador. Sin embargo, el crómlech neolítico, desde lo abstracto, inventa al artista, en el mismo espacio exterior de la realidad, su habitación metafísica» (Oteiza, 1963).
Ahora bien, como para todas las cosas importantes, hace falta un Cuento que nos explique toda esta Historia.
Por aquellos años cincuenta, se construye la Basílica de Aránzazu (1950-1954) por Francisco Javier Sáenz de Oiza (Cáseda, Navarra, 1918-Madrid, 2000) y Jorge Oteiza. Hacen del interior de la Basílica el Vacío del crómlech; la fachada, de Jorge Oteiza, es su Plano; y su Apóstol es su Figura. Esa intuición de la Materialización del Vacío sucede durante el siglo XX entre el País Vasco y Navarra, en un camino imparable hacia la Abstracción, hacia el Aire.
Se inicia con José María Arizmendiarrieta (Marquina-Jeméin, 1915-Mondragón, 1976), fundador de la cooperativa Mondragón, muy cerca de Aránzazu. Arizmendiarrieta le hace Holgura a la Amistad Cooperativa en la Fábrica, un crómlech. «La línea de montaje, como comenzaba a intuir, no era una tecnología en sí misma, sino más bien un concepto teórico y muy abstracto sobre la propia naturaleza del trabajo» (Drucker, 2009).
«Arizmendiarrieta hace un crómlech de la Línea de Montaje en la Fábrica»
No lejos de Mondragón, en Guetaria, Cristóbal Balenciaga (Guetaria, 1895-Jávea, 1972) vuelve a hacer lo mismo y crea la Holgura entre la Mujer y el Vestido con sus diseños. «La profundidad hay que esconderla. ¿Dónde? En la superficie» (Hugo von Hofmannsthal).
«Balenciaga hace del crómlech, Figura»
Justo al lado, en Orio, Oteiza (Orio, 1908- San Sebastián, 2003) hace la abstracción del vestido de Balenciaga en su Caja Metafísica por conjunción de dos triedros. Oteiza crea la Holgura para que habite la Palabra en el crómlech de su Caja Metafísica, hace Holgura al Vacío. «Espero que lleguéis a entender que la arquitectura no tiene nada que ver con la invención de formas. No es un entretenimiento para niños o mayores. La arquitectura es el campo de batalla real del espíritu» (Mies Van der Rohe, 1951).
«Oteiza hace de la Figura, Dirección»
Y Eduardo Chillida (San Sebastián, 1924- 2002), un poco más allá, en San Sebastián, logra congelar en un Pliegue la Holgura del Espacio Desocupado con sus Gravitaciones. «La obra nace de la traza, la obra nace de la línea de presión. La obra no nace nunca del cálculo; es el cálculo el que resulta de la traza» (Torroja, 1976).
«Chillida hace de la Dirección, Pliegue»
Y ya en Pamplona, mirando al Sur, Javier Manterola (Pamplona, 1936-Madrid, 2024) hace del Pliegue Gesto Resistente, y sumerge en él la Holgura del Aire. Atravesar los puentes de Javier es usarlos como Oteiza utilizó el crómlech. «El artista, como el Dios de la creación, permanece dentro, o detrás, o más allá, o por encima de su obra, trasfundido, evaporado de la existencia… indiferente… entretenido en arreglarse las uñas» (Joyce, 1995). Manterola hace de la Traza Vacío de Aire para que albergue al hombre. «Una cosa es absolutamente segura: si dejas de apreciar a Bach o a Henry Moore, todo tu interés por los puentes desaparecerá. Pocas cosas tengo yo tan claras como esta afirmación» (Manterola, 2004). La percepción, la ingeniería, el arte y la historia se funden en la «Materialización del Aire», una forma como espacio de contemplación y libertad.
«Javier Manterola hace del Pliegue, Aire»
Al despedirse de todos nosotros en abril del año pasado en Madrid, en el Colegio de Ingenieros de Caminos, Javier volvió a trazar Un Puente de Otra Especie. Carlos, su hijo, leía lo que él ya no podía. Javier, en un momento dado, lo interrumpió, nos miró y dijo: «¡Gracias a las gentes que me impulsaron a ser Aire!», y se hizo Holgura.
«Aire como Espacio que revela lo invisible. Lo invisible hecho tangible».
Como bien advertía Xavier Zubiri (San Sebastián, 1888-Madrid, 1983), después del Espacio y el Tiempo viene la Materia (Zubiri, 1996), que ampara el Aire.
«El crómlech se hace Edificio, luego Vestido, después Caja, más tarde Pliegue, y últimamente Gesto que libera el Aire»
«Si es verdad que soy poeta por la gracia de Dios, o del demonio, también lo es que lo soy por la gracia de la técnica y del esfuerzo, y de darme cuenta en absoluto de lo que es una poesía» (Federico García Lorca).
«Ellos se quedarían con el Puente, él se quedaría con el Aire».
En esa última aparición pública antes aludida, le pude dar respuesta a esa visión por la que él preguntaba tanto. La Materialización del Vacío, del Aire, era Él Mismo. Sonrió con aprobación y agradecimiento. Como a él le gustaba repetir, se sentía bien en ese Aire.
De este modo, después del apasionante camino de Ocho Siglos hacia la Técnica Moderna, resulta ser que esa historia es más importante para el Arte.
«Al principio hemos dicho que el puente de Maillart, el Salginatobel, había sido descubierto por Giedion. Los tiempos actuales y sus amplios planteamientos sobre lo que es arte no tardarán mucho en descubrir la formidable belleza de los puentes, las presas, las carreteras, etc., etc. Y este es un hecho que no es demasiado importante para las obras públicas, pero sí es muy importante para el arte de nuestro tiempo» (Manterola, 2004).
La Abstracción de la Técnica libera el Aire de la Arquitectura. Aire como Espacio que nos permite contemplar el Universo.
«La arquitectura es un arte, quizá el más importante, ya que conforma el espacio en el que nos movemos, y tiene en común con todas las artes el ayudarnos a la contemplación del universo, por su misma definición infinito y por tanto inasible del todo» (Dieste, 1996).
«Todo acto humano debe ser arte, contemplación, y surgirá de su inconsciente, dictado por un instinto que resume todas las experiencias acumuladas en nosotros por herencia desde el primer ser viviente, y tendrán el carácter y la necesidad que acompaña a todas las creaciones del instinto, proporcionándole una satisfacción definitiva» (Freyssinet, 1975).
De tal forma que la Estructura es la unificación de lo Esencial en lo Estricto.
«Utilizar la idea para llegar a la realidad efectiva de las cosas. Desarrollando esta fórmula podemos hacer, a posteriori, un esquema del proceso mental que nos llevó hasta nuestra Colección. Por recolección de las notas dispersas en los puentes de tramo recto construidos, obtuvimos los problemas de este tipo de puentes, y al unificarlos en lo esencial, llegamos hasta la idea del mismo. En el paso de los datos de la realidad por el crisol de la idea, tuvimos ocasión de purificarlos de todo lo accidental, y esta es la significación de lo estricto, aunque aparentemente califique solo la altura de nuestros puentes» (Fernández Casado, 1934).
Atravesar los puentes de Javier es usarlos como Oteiza utilizó el crómlech
«Cuando la Técnica se hace Señal por el Arte, lo estructural se vuelve poético; lo calculado, contemplativo; lo estrictamente útil en profundamente donal».
Y es ahí, en ese Aire liberado por la Estructura, donde toda la Historia se hace Poesía, Gesto. Ese Arte es donde el hombre puede albergarse en una Brisa que no sabe de dónde viene ni a dónde va. Lográndose, de esa forma, el milagro de hacer Connadas, como decía Oteiza, es decir, un Menos en el que se libera el Más de la Historia.
«Menos es Más» (Mies Van der Rohe).
«La técnica pasa a ser arquitectura como expresión de una época, no a través de la invención de formas. Esta es la razón por la que tecnología y arquitectura están íntimamente relacionadas. Nuestra verdadera esperanza es que se desarrollen juntas, que algún día una sea expresión de la otra. Solo entonces habremos conseguido una arquitectura digna de este nombre: la arquitectura es verdadero símbolo de nuestro tiempo» (Mies Van der Rohe, 1950).
«En mi opinión la arquitectura no está relacionada con la técnica; es técnica… La técnica correctamente aplicada es la belleza» (Paulo Mendes da Rocha).
«El Aire donde se da Todo lo Demás».
La Historia como Aire, el Aire como Sugerencia de lo Invisible. Materializar el Aire
«El Aire que No ilustra, No representa, No impone: Deja Aparecer, Acoge y Respira».
En el cruce entre la ingeniería y la arquitectura, entre la materia y el símbolo, entre el cálculo y la contemplación, surgen obras que trascienden su tiempo. No por su espectacularidad, sino por su silencio. Estableciendo un diálogo entre dos figuras mayores del siglo XX y XXI: Ludwig Mies van der Rohe y Javier Manterola, podríamos admirar cómo se unen la percepción, la técnica, la poesía, la estructura y la historia, haciendo visible aquello que suele permanecer oculto: el aire que sostiene la forma, el gesto que libera el pensamiento.
Desde el Pabellón de Barcelona hasta el Puente de la Constitución de Cádiz, existe una línea que no es cronológica, sino existencial: la línea que une a quienes entienden que la verdadera creación consiste en dar forma a lo invisible. Una reflexión sobre el diseño como acto total, sobre la Holgura como espacio de sentido, y sobre el arte de construir no cosas, sino lugares para el alma.
«El Pabellón es un estado que no quiere significar, sino permitir, sino sugerir; permitir el silencio, la pausa, la contemplación. El visitante se desplaza libremente, como si lo albergara el Aire que te habita».
«La Holgura cada vez más concreta, cada vez más pequeña, cada vez más sutil, cada vez más material, cada vez más Aire».
«El Puente es la Resistencia de la Curva Serena, suspendida en el viento, que escucha, enmarca, revela y atraviesa el Vacío de la Bahía con Elegancia, como Holgura Suspendida».
«La técnica se depura hasta volverse invisible y, por eso mismo, poderosa, inevitable».
«Cuando con el Aire se entrega Todo».
Referencias
1
Oteiza, J. (1963). Quousque tandem…! Ensayo de interpretación estética del alma vasca. Pamiela (pp. 93-96)
2
Drucker, P. F. (2009). Mi vida y mi tiempo. Ediciones Deusto. p. 299.
3
Van der Rohe, L. M. (1951). Skyscrapers. En J. Dupré (Ed.), Skyscrapers. Black Dog & Leventhal, p. 51.
4
Torroja, E. (1976). Razón y ser de los tipos estructurales. Instituto Eduardo Torroja de la Construcción y del Cemento, p. 375.
5
Joyce, J. (1995). Retrato del artista adolescente. RBA Editores.
6
Manterola Armisén, J., Aguiló, M., Onzain, M., & Rui-Wamba, J. (2004). Javier Manterola Armisén: pensamiento y obra. Fundación Esteyco, p. 121.
7
Zubiri, X. (1996). Espacio, tiempo, materia. Alianza Editorial / Fundación Xavier Zubiri.
8
García Lorca, F. Declaración Poética.
9
Manterola Armisén, J. (2004). El arte y los puentes. Fabrikart (4), pp. 68-85.
10
Dieste, E. (1996). Eladio Dieste. 1943-1996. Dirección General de Arquitectura y Vivienda, Consejería de Obras Públicas y Transportes, Junta de Andalucía, pp. 235-238.
11
Freyssinet, E. (1975) En Fernández Casado, C. La arquitectura del ingeniero. Alfaguara. pp. 543-544.
12
Fernández Casado, C. (1934). Colección de Puentes de Altura Estricta. Revista de Obras Públicas. En Carlos Fernández Casado. Fundación Esteyco, Contraportada.
13
Van der Rohe, L. M. (1950). Address of Illinois Institute of Technology [Discurso]. En R. Usón García (2004). La forma de la arquitectura deportiva: visión retrospectiva y actual del problema estético. Ingeniería y Territorio (86), p.24.