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Pedro Ferrer Moreno
Exrepresentante provincial del Colegio de Ingenieros de Caminos en Granada.
Me he sentido muy honrado por la invitación a escribir sobre José Antonio Torroja, persona excepcional a la que me unió una buena amistad por las vivencias colegiales que tuve con él en los años en que fue presidente del Colegio. Una persona con unas cualidades humanas y profesionales extraordinarias.
Los de mi promoción de 1971 tuvimos la fortuna de contar con magníficos profesores, entre los que se contaba José Antonio Torroja que, además de buen profesor, destacaba por su afabilidad y empatía con los alumnos. Pero fue a partir de 1988 cuando tuve una relación más cercana con él, debido al Colegio de ICCP, cuando, en las elecciones colegiales, José Antonio Torroja resultó elegido presidente del Colegio y yo lo fui como representante provincial del Colegio en Granada.
Ese año se acababa de aprobar la creación de la Escuela de ICCP de Granada y se estaban ejecutando muchas obras en Andalucía con motivo de la próxima EXPO del 92 en Sevilla, a las que pronto se sumaron las obras correspondientes al Campeonato Mundial de Esquí del año 94 en Sierra Nevada. Así que, de improviso, nos encontramos con que, desde un Colegio en Granada cuya actividad se iniciaba, estábamos inmersos en la colaboración institucional para la puesta en marcha de la Escuela de Caminos de Granada, en la preparación del Mundial de Esquí de Sierra Nevada y en la ejecución de numerosas obras públicas.
Esta situación nos hizo reclamar la colaboración del Colegio, para lo que siempre contamos con la ayuda de nuestro presidente, José Antonio Torroja, que, desde el principio, ofreció toda la ayuda institucional del Colegio y la suya. Y aquí no puedo dejar de mencionar la ayuda que siempre me prestó Mayte González, la secretaria de Presidencia, que siempre me atendió con amabilidad y buen hacer. ¡Muchas gracias, Mayte!
Y expuesto el entorno de mi relación con José Antonio Torroja, voy a relatar algunas vivencias que tuve con él y en las que intervino decisivamente. La creación de la oficina provincial del Colegio en Granada se debió en gran parte a la implicación personal de José Antonio Torroja. En aquellos años, la estructuración del Colegio en Andalucía consistía en dos demarcaciones independientes: la de Andalucía occidental, con sede en Sevilla, y la de Andalucía oriental, con sede en Málaga. Y desde que asumí la representación provincial del Colegio, planteé la principal reivindicación de los compañeros granadinos, la de implantar una oficina provincial del Colegio en Granada, cosa nada fácil, porque por entonces no contaba con el apoyo de la demarcación ni del Colegio nacional.
Sin embargo, dos años después estaba conseguido, gracias al impulso y apoyo decidido de José Antonio Torroja, que nos ayudó a superar las “reticencias” colegiales para hacer posible su implantación, apoyo que visibilizó acudiendo el 22 de marzo de 1990 para presidir la inauguración de la oficina provincial de Granada. Esta fue la primera ocasión en que los compañeros de Granada tuvimos la oportunidad de departir ampliamente con José Antonio y su mujer, Charo, siendo el centro de atención por su prestigio profesional y su forma personal de ser sencillo y afable con todos. Aquella oficina en Granada, que debe de ser una de las más antiguas oficinas provinciales del Colegio (si no la que más), hoy día se ha convertido en la sede de la demarcación de Andalucía. ¡Pero esa es otra historia!
Para la puesta en marcha de la Escuela de Ingenieros de Caminos de Granada, el Colegio prestó toda la colaboración que se le pidió desde la Universidad de Granada (UGR), que fue muy relevante. Y José Antonio Torroja se implicó personalmente, reuniéndose en numerosas ocasiones en Madrid y Granada para múltiples gestiones con la UGR y la Escuela, aparte de las diversas conferencias que impartió y los actos académicos que se promovieron con ayuda colegial. Su prestigio personal y como catedrático le abría todas las puertas en la UGR. Hoy día, la Escuela de Granada tiene un merecido prestigio, aunque casi nadie se acuerde del gran esfuerzo que muchos hicieron para su puesta en marcha. A todos ellos, como profesor asociado que fui desde su primer curso, ¡muchas gracias!
“Trofeo de esquí CAMINOSKI-90” fue como designamos el primer Trofeo de Esquí, que organizamos en Sierra Nevada el 24 de marzo de 1990, coincidiendo con el anunciado Campeonato Mundial de Esquí de 1994 concedido a la estación de esquí de Sierra Nevada, que luego se aplazaría hasta 1995. La estación de Sierra Nevada y su entorno estaban en plena actividad de obras de remodelación y mejora y esa fue la razón de que no fuese difícil la financiación del Trofeo, por la entusiasta implicación de las empresas de obras públicas. ¡Eran otros tiempos!
Inicialmente preveíamos unos 50 participantes, pero cuando llamamos a José Antonio Torroja para invitarlo y pedirle su apoyo colegial, no hubo que convencerle para que viniera, porque tanto él como su familia eran buenos aficionados al esquí. Pero al final la lista se nos disparó hasta cerca de 200 participantes entre las tres categorías de compañeros ICCP, familiares y amigos, clasificados en categorías por edades, y con una especial para principiantes. ¡Aquí sí que fue verdad que no dejamos a nadie atrás!
También contamos con la colaboración de la secretaria de Torroja, Mayte González, que se implicó organizando el desplazamiento en autobús de los participantes de Madrid, ayudando además a la organización en el desarrollo del Trofeo.
El Trofeo fue todo un éxito, bajo la dirección técnica de Paco Fernández Ochoa, que demostró su simpatía y cercanía con todos los participantes, abriendo pista y entregando los trofeos (hubo para todos) junto con nuestro presidente, José Antonio Torroja, en el almuerzo en Borreguiles, a pie de pistas. Por la noche rematamos la jornada con una fiesta en la que, además de proyectar los vídeos sobre las obras en marcha la estación de Sierra Nevada para el Mundial del 95, hubo tiempo de divertirse.
Y aquí tengo la obligación de mencionar a nuestro compañero Ramón Espelt, delegado de Ferrovial, que colaboró y ayudó en la realización de este trofeo de esquí que hoy, más de treinta años después, muchos siguen recordando no solo por la parte deportiva, sino también por su parte festiva.
El número “Especial Granada 95” de la revista colegial CAUCE fue todo un éxito y creo que uno de los mejores que ha editado nunca la revista, y José Antonio Torroja nos prestó una ayuda que fue fundamental.
Por iniciativa de nuestro ilustre compañero granadino Juan López Martos, (exsenador y exconsejero de la Junta de Andalucía), entonces presidente de Sierra Nevada 95, y con su decisivo apoyo, se acometió la tarea de intentar publicar un número monográfico de la revista CAUCE, dedicado a “Granada 95”, para su publicación coincidiendo con el Mundial de Esquí. El número se proyectó con mucha ambición y, aunque basado en las obras públicas relacionadas con el Mundial de Esquí, también incluía entrevistas con personalidades mundiales relacionadas con Granada.
Cuando planteamos la idea al Colegio, recabamos la ayuda del presidente, José Antonio Torroja, a quien le pareció una excelente idea y nos ofreció todo su apoyo, que resultó decisivo porque las condiciones que nos ponían para editar el número desde la dirección de la revista no eran nada fáciles de cumplir y el tiempo apremiaba. Como anécdota, recuerdo que en una de las reuniones que tuvimos en el Colegio en Madrid, me sorprendió ver a José Antonio Torroja, que de por sí era de carácter tranquilo, sacar todo su genio para dejar claro a los responsables de la revista que el número se tenía que editar, aunque en ese momento no se cumpliesen las estrictas condiciones que nos exigían.
El número “Granada 95” incluía reportajes sobre las grandes obras de infraestructuras relacionadas con el Mundial de Esquí, casi todas dirigidas por compañeros de Granada, aunque también por otros ingenieros prestigiosos como Juan José Arenas y Marcos Pantaleón, que las describían en la revista. Pero también se consiguieron entrevistas de personalidades como Federico Mayor Zaragoza, director general de la UNESCO; Amín Maalouf, escritor y reciente ganador de premio Goncourt del 93; del presidente de la Junta de Andalucía y del alcalde de Granada; así como artículos del rector de la Universidad de Granada; del escritor y catedrático Antonio Gallego Morell; de Juan López Martos, presidente de la Sociedad “Granada 95”; del periodista Jesús Álvarez y del campeón olímpico Paco Fernández Ochoa, entre otros.
El firme apoyo de Torroja se completó cuando, en enero del 95, vino a Granada a la presentación de la revista, que se hizo en el Ayuntamiento de Granada junto al alcalde de Granada y Juan López Martos, presidente de la Sociedad “Granada 95”.
Y con estos pequeños recuerdos y vivencias con José Antonio Torroja, espero haber contribuido a recordar y homenajear a tan querido compañero y amigo.