[pms-logout text="Bienvenido, {{meta_user_name}}" link_text="Salir"]
[pms-logout text="Bienvenido, {{meta_user_name}}" link_text="Salir"]

Especial José Antonio Torroja

El hombre y su legado

Pepa Cassinello Plaza

Catedrática de la Escuela de Arquitectura de la UPM.

Directora de la Fundación Eduardo Torroja.

Sabiduría, lealtad, generosidad. Generosidad, lealtad, sabiduría. Palabras claves unidas en una sola voz, que definen la imborrable huella que José Antonio Torroja ha dejado en todas las personas que tuvimos el privilegio de conocerle, tenerle como amigo, maestro o trabajar con él en alguna de las múltiples instituciones que ha presidido, dirigido o a las que ha pertenecido a lo largo de su vida.

José Antonio Torroja nació en Madrid en 1933 en el seno de una familia de gran tradición técnica, científica y docente. Su padre, Eduardo Torroja Miret, fue uno de los grandes protagonistas, a nivel internacional, del desarrollo y utilización del hormigón armado y pretensado acaecido durante las doradas décadas de la Modernidad. En 1934 fundó el instituto de investigaciones que hoy lleva su nombre, y entre otras muchas de sus actividades, fue profesor de la Escuela de Ingenieros de Caminos Canales y Puertos de la hoy Universidad Politécnica de Madrid. 

Una tradición —técnica, científica y docente— nacida en manos de su abuelo, Eduardo Torroja y Caballé, arquitecto, matemático, catedrático y miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Renovó la matemática española y difundió la geometría proyectiva de Karl Von Stautd. Está considerado, junto con José Echegaray y Zoel García de Galdeano, como uno de los tres grandes matemáticos españoles del siglo XIX y principios del XX. También siguieron esta tradición los hermanos de su abuelo, José María Torroja y Caballé, ingeniero de caminos, astrónomo y topógrafo; Antonio Torroja y Caballé, ingeniero de minas y catedrático de la Universidad de Barcelona, y Juan Torroja y Caballé, doctor en Ciencias Físicas, que trabajó con Leonardo Torres Quevedo en su laboratorio de investigación y que posteriormente fue nombrado director de dicho centro.

José Antonio Torroja creció inmerso en este especial y destacado camino seguido por su familia y, de manera muy especial, atraído por la seductora figura de su padre, Eduardo Torroja, que revolucionó el mundo de la construcción civil y arquitectónica, acuñando en sus manos el llamado “arte estructural”, definido muy posteriormente por David P. Billington en la universidad de Princeton. José Antonio se graduó en 1957 en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid. 

En 1960 se incorporó a la oficina de proyectos fundada en 1927 por su padre, Eduardo Torroja. Lamentablemente, en 1961 su padre falleció. En ese momento, José Antonio se hizo cargo de la empresa. Desde entonces, y de manera ininterrumpida, la Ingeniería Torroja ha construido multitud de innovadoras obras en diferentes países, ampliando considerablemente su plantilla a lo largo de los años, y creando filiales en Estados Unidos, Puerto Rico y Brasil. En 2017, la empresa —ampliada, evolucionada e internacionalizada— cumplió 90 años gracias a la labor realizada por José Antonio Torroja desde 1961 y a su equipo de profesionales, a los que fue aglutinando por su indudable capacidad de liderazgo. Emocionante y multitudinaria celebración en la que todas las miradas estaban llenas de desbordante admiración, satisfacción y agradecimiento. Y es que José Antonio Torroja, además de su destacada sabiduría y valía profesional, tenía esa mágica e inusual habilidad de conseguir que todo el que estaba a su lado se sintiera especial. Sabiduría, lealtad y silenciosa generosidad lo convirtieron en un insoslayable imán en su entorno vital y profesional.

Pero no solo presidió y dirigió la Ingeniería Torroja, también se involucró de manera directa en el futuro de la profesión y su enseñanza. No en vano, además de catedrático, fue director de dos de las más antiguas Escuelas Técnicas Superiores de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de España: Madrid (1981-1989) y Barcelona, en cuya creación intervino y de las que fue su primer director (1973-1979), así como presidente del Colegio Nacional de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos (1988-2000). A lo largo de su vida ocupó otros muchos cargos directivos en diferentes entidades nacionales y extranjeras; entre otras, fue vicepresidente de la Asociación Española del Hormigón Pretensado (AEHP) y de la Fédération Internationale de la Précontrainte (FIP).Como depositario del legado de su padre, José Antonio ha sido presidente de AMIET, la Asociación de Miembros del Instituto Eduardo Torroja (1996-2021), y de la Fundación Eduardo Torroja (2006-2021). Desde estas instituciones ha velado, difundido y mantenido vivo el icónico e internacional legado de su padre, en el que no solo han transcendido su pioneras e innovadoras obras, sino también sus investigaciones y ese especial modelo de pensamiento y actuación en el que la arquitectura y la ingeniería caminan de la mano, como engranajes de un mismo motor del progreso de la sociedad.

No en vano, desde la Fundación Eduardo Torroja, en colaboración con el Ministerio de Fomento, existen dos Premios Eduardo Torroja. Uno nacional a la mejor obra española construida, en el que se premia al arquitecto y al ingeniero autores de la obra, que es el único premio dotado de esta dual y merecida autoría profesional. Y el otro Premio Eduardo Torroja es para los estudiantes —de arquitectura e ingeniería—, a sus proyectos de fin de carrera o máster, con el objetivo de incentivar y premiar el buen hacer de los futuros arquitectos e ingenieros. 

Y para que exista un lugar permanente para el recuerdo del legado de su padre, en el año 2016 la Fundación Eduardo Torroja inauguró el Museo Eduardo Torroja en el interior del hipódromo de la Zarzuela, gracias al apoyo y generosidad de muchos, que comparten la relevante e ilusionante labor de preservarlo y difundirlo. Por demanda internacional la versión reducida de su catálogo se ha traducido ya a 7 idiomas: alemán, francés, inglés, italiano, japonés, portugués y ruso. 

Pero, sin duda, el apoyo que José Antonio ha dado al legado de su padre va más allá de lo tangible. Está referido a esa silenciosa intención de provocar en todos la inquietud de caminar tras sus huellas. Por esta razón, el último afán de José Antonio ha estado centrado en la publicación de la biografía completa de su padre, Eduardo Torroja. El hombre y su legado, que la Fundación Eduardo Torroja espera editar el próximo año 2022.

La relevante trayectoria profesional de José Antonio Torroja ha sido reconocida con multitud de premios nacionales e internacionales, entre los que destacan, de manera especial, en 2006 el Premio Nacional de Ingeniería del Ministerio de Fomento, y el nombramiento de doctor honoris causa por la École de Ponts et Chaussées de París, cuna de la ingeniería civil europea. 

De izquierda a derecha: José Polimón, Pepa Cassinello y José Antonio Torroja.
De izquierda a derecha: Mike Schlaich, José Antonio Torroja, Pepa Cassinello y Juan Santamera.
Medalla de la UPM. El rector, entre Pepa Cassinello y José Antonio Torroja.

El último premio que recibió fue la Medalla Agustín de Betancourt, en 2018, de la Universidad Politécnica de Madrid, su universidad, en la que realizó sus estudios, en la que años más tarde fue director de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos (1981-1989), profesor, catedrático y emérito impartiendo las asignaturas Tipología Estructural y Hormigón Pretensado. Tras las huellas de su padre.

Como dije aquel feliz día en el que tuve el entrañable privilegio de ponerle voz a su laudatio, ojalá la ingeniería española y su universidad continúen atesorando profesionales y docentes que, como José Antonio Torroja, no se limiten a incrementar el relevante patrimonio construido a lo largo del tiempo, sino que también sean capaces de transmitir a las nuevas generaciones el riguroso conocimiento técnico alcanzado en cada momento de la historia, unido a la ilusión por innovar, por seguir adelante para que el mundo no se pare.

José, no habrá lugar ni momento para el olvido. Sabiduría, lealtad, generosidad.

 

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.