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La Clave | Monográfico Vigo

La revisión y adaptación del Plan General de Ordenación Municipal de Vigo

Una oportunidad para la innovación de las políticas urbanísticas

Alfonso Díaz Revilla

Arquitecto

Director de la Revisión del Plan General de Ordenación Municipal de Vigo

©Manuel G. Vicente

Transcurridos veintiocho años de vigencia del actual planeamiento municipal, la Revisión del Plan General no se plantea como una simple adaptación, sino como una oportunidad para la innovación de las políticas urbanísticas a partir de un diagnóstico de la ciudad, que debe estar referido al conjunto del área urbana entendida como ciudad real, y de una correcta definición de los temas relevantes en relación a la ordenación y al desarrollo urbanístico, produciéndose una evolución en el enfoque de la problemática urbanística, en la que cobran especial relevancia los aspectos ambientales y de integración de las propuestas de ordenación en ámbitos supralocales.

La ciudad actual

Tratando de caracterizar la actual estructura urbana de Vigo, podría señalarse que los elementos naturales derivados de la implantación de la ciudad en la ría, que se traduce en una difícil relación con el valle del Fragoso, no fueron completamente integrados en el proceso de construcción de la ciudad actual. Esto se percibe en una planta urbana incompleta, de tendencia lineal, orografía viaria dificultosa y escasa, e inorgánica relación de la ciudad compacta con una periferia caracterizada por una dispersión edificatoria de fuerte consumo de suelo.

El planeamiento viario y urbano, condicionados por la tensión lineal costera generada por la implantación del puerto y el desarrollo contiguo de la ciudad densa sobre altos y cuestas litorales, no alcanzó un modelo de distribución equilibrado entre el centro y la primera periferia, postergó una solución convincente de circunvalación urbana y no tiene regulada la segunda periferia, la difusa, con otro patrón que el de la propia reproducción del crecimiento sobre la planta heredada de las trazas rurales que absorbió en su evolución.

Esta estructura es, en buena medida, resultado de un planeamiento a veces débil, pero también lo es del reciente y espontáneo crecimiento urbano que apuró al límite los procesos de adaptabilidad geográfica. Frente a otras capitales gallegas, marcadas por la presencia y centralidad del casco histórico o por la capacidad generativa de forma urbana de los ensanches, Vigo, como resultado del proceso relativamente reciente de integración de tres asentamientos de origen —el propio Vigo, Bouzas y Lavadores—, se presenta como una ciudad ejemplificadora de las condiciones urbanas de la segunda mitad del siglo XX, a veces caótica y abierta en su manifestación civil y edilicia, pero también —y en esa misma medida— expresión de la frescura y fidelidad a las formas territoriales diversas.

La oportunidad de un nuevo Plan General

Transcurridos veintiocho años de la aprobación del vigente planeamiento municipal, el Plan General de 1993, renovado en su vigencia tras la sentencia del TS de 10-11-2015 de anulación del Plan General de 2008, la modificación y reforma de la legislación autonómica y estatal, junto con la incorporación de la evaluación ambiental estratégica al proceso de toma de decisiones en el planteamiento urbanístico, configura un nuevo marco legal bien definido, produciéndose una evolución en el enfoque de la problemática urbanística, en la que cobran especial relevancia los aspectos ambientales y de integración de las propuestas de ordenación en ámbitos supralocales.

Por lo tanto, con la Revisión del Plan General no se trata de producir una simple adaptación de los antecedentes de planeamiento a este nuevo marco legal, sino de realizar una profunda reflexión sobre la actual problemática municipal que necesariamente conllevará una revisión de sus determinaciones de ordenación bajo nuevas directrices.

Asentamientos y densidad de población en el área urbana de Vigo. Imagen: Javier González Harguindey
Edad de la edificación en la ciudad de Vigo. Imagen: Oficina de Planeamiento S.A.

La Revisión del Plan General se convierte así en una oportunidad para la innovación de las políticas urbanísticas a partir de la combinación de un buen diagnóstico de la ciudad, que debe estar referido al conjunto del área urbana entendida como ciudad real, y de una correcta definición de los temas relevantes en relación a la ordenación y al desarrollo urbanístico. La Revisión del Plan General habrá de estar caracterizada por una perspectiva de incorporación a la planificación física de las técnicas y contenidos propios de la planificación estratégica que enriquezcan su contenido programador.

Directrices del nuevo planeamiento

En este nuevo escenario se pretende la realización de un plan de estructura que recupere la escala de un desarrollo posible; que priorice las opciones de estrategia de actuación dirigidas a retomar el concepto de ciudad continua, compleja e integrada a partir de la consideración de que el crecimiento demográfico por sí solo ya no justifica decisiones de ordenación como las de los planeamientos anteriores; atento al componente ambiental, paisajístico y geográfico que condiciona la diversidad de la forma urbana de la ciudad; e insertado en una reflexión que, superando los límites municipales, consolide el papel que desempeña, y debe aspirar a desempeñar, la ciudad de Vigo, no solo en el sistema urbano gallego, sino en el recurso transfronterizo que se proyecta directo al Miño y a la estructura del Eje Atlántico Regional Galicia-norte de Portugal, en una estrategia que se relaciona con las vías de accesibilidad de la comunidad autónoma y de estas con el recurso portuario como interface atlántico diversificado.

Un plan que esté atento a las variables medioambientales en su horizonte temporal de 2050, implementando los principios de precaución y desarrollo sostenible en un territorio fuertemente condicionado por la inundabilidad y el cambio climático, y que no plantee una ruptura con lo existente sobre la base de asumir el pasado de la ciudad. Se trata de reconciliar la ciudad con su geografía, reforzando la directriz de desarrollo este-oeste, donde cobra singular importancia el curso del río Lagares como charnela ambiental entre la ciudad consolidada y densa y un territorio que, a pesar de estar fuertemente comprometido por la dispersión edificatoria, mantiene trazos y tramas de singular interés. El control de los procesos de urbanización y ocupación sobre territorios inadecuados y el análisis de su capacidad para acogerlos deben garantizar el mantenimiento de la presencia de las cualidades paisajísticas ría-montes que sobreviven, reconduciendo los procesos de nueva urbanización hacia la consolidación de la planta alargada de la ciudad central y a la recualificación de su primera periferia con actuaciones centradas en el acabado, la rehabilitación, la reforma interior y la renovación urbanas.

Esta apuesta por la compacidad y la consolidación de la ciudad alargada como realidad necesariamente policéntrica, lleva a plantearse como prioridad la ordenación de los vacíos que su planta fundacional aún tiene, garantizando en cualquier caso las continuidades urbanas en un territorio fuertemente condicionado por su topografía; la defensa del patrimonio arquitectónico y urbano; la emergencia de nuevos nodos de centralidad; la relación puerto-ciudad, que no solo se produce en un interface tierra-agua, sino tierra-tierra como en Beiramar, etc., y una ordenación que permita que cada corrección o replanteamiento que tenga que llevarse a cabo durante la vigencia del planeamiento general, de ser el caso, pueda realizarse de una forma ágil y poco traumática, evitando la congelación del modelo o la dilatada paralización en cadena. 

Sistema de corredores verdes. Imagen Oficina de Planeamiento S.A. y densidad de población en el área urbana de Vigo. Imagen: Javier González Harguindey
Ordenación municipal. Imagen: Oficina de Planeamiento S.A.

Un plan, por último, que propicie la recuperación del papel directivo de la política municipal, fomentando igualmente la colaboración de la iniciativa privada en su desarrollo y que tiene en la Gerencia Municipal de Urbanismo su órgano de gestión. Recuperar la escala de la ciudad posible exige priorizar las opciones a través de una estrategia de actuación realista e idónea al nuevo modelo de desarrollo propuesto y que afiance una secuencia espacio-temporal coordinada en cuanto a las inversiones sectoriales previstas. En este sentido, y junto con la implantación de un armazón infraestructural de soporte que complete y mejore el actual, acomodándolo al nuevo marco de ordenación propuesto, tanto en lo que se refiere a la infraestructura gris como a la infraestructura verde, se convierten en un elemento central el impulso al desarrollo de las piezas estratégicas, bien heredadas, bien de nuevo diseño, y la implantación de una política municipal de vivienda estable en el tiempo y que abarque aspectos referidos a la rehabilitación y regeneración urbana, pero también a la puesta en marcha de ámbitos de nueva urbanización insertados en las diferentes tramas de la ciudad. 

Ordenación municipal de la ciudad de Vigo
Fuente: Oficina de Planeamiento S.A.
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