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La Clave | Monográfico Vigo

Nueva terminal para autobuses de Vigo

La política de movilidad de la Xunta

Francisco Menéndez Iglesias

Ingeniero de caminos, canales y puertos

Director de la Agencia Gallega de Infraestructuras

Lorena Pardiñas Lamas

Arquitecta

PROYFE, S. L.

©Roma Kaiuk

La movilidad es una herramienta fundamental para mejorar la forma en que habitamos el territorio y la ciudad. Necesitamos opciones para desplazarnos de una manera eficaz en términos de tiempo, seguridad y adecuación a nuestra diversidad. Para proporcionar esas opciones debemos abordar la movilidad como un sistema combinado de los distintos modos de desplazamiento, en lugar de buscar soluciones aisladas, centradas en un único modo de transporte. También habremos de abordarlo desde una perspectiva integrada de la sostenibilidad, tanto medioambiental como económica y social.

Las características territoriales de Galicia, con una elevada dispersión no solo en el rural, sino también en los entornos metropolitanos, otorgan al transporte público por carretera un papel fundamental en la movilidad. La Xunta de Galicia entendió que había que potenciarlo al máximo, con medidas como la reorganización de las líneas, la creación inicialmente de las Áreas de Transporte Metropolitano y ahora del Área Única, o la Tarjeta Xente Nova, que permite viajar sin coste a los menores de 21 años. En esta misma línea se enmarca el facilitar una intermodalidad lo más directa posible entre las líneas de transporte por autobús y el ferrocarril, para el que se prevé un papel cada vez más importante en la movilidad de media y larga distancia en un contexto de lucha contra el cambio climático y con un hito próximo tan relevante como la entrada en servicio de la conexión en Alta Velocidad de Galicia con la meseta. 

Para ello, la Xunta planificó y puso en marcha la pequeña gran revolución que está suponiendo la construcción de nuevas terminales de autobuses asociadas a las estaciones de ferrocarril en las principales ciudades de Galicia. Actuaciones de largo desarrollo que ahora dan sus frutos después de un intenso trabajo para conseguir el consenso en cuanto al encaje urbano, la habilitación urbanística y ambiental para poder ejecutarlas, la financiación aprovechando la posibilidad de uso de fondos europeos y redacción de proyectos y ejecución de obras muy complejas. Son actuaciones cuyo núcleo central es la movilidad en el marco de un proceso de transición hacia un sistema de transporte más sostenible, pero que implican la regeneración urbana del ámbito en el que se ubican y que permiten el aprovechamiento para otros usos de los terrenos que ocupaban originalmente las estaciones de autobuses. En el conjunto de las siete principales ciudades gallegas, la inversión estimada global es de 496,24 millones de euros, lo que da una idea de la envergadura del conjunto de las actuaciones.

Plano de situación con accesos y conexiones de la nueva estación de autobuses
Fuente: Xunta de Galicia.

Un gran proyecto para Vigo

La nueva terminal de autobuses de Vigo también nace en el marco de la filosofía citada, como una de estas actuaciones necesarias para el desarrollo de nodos intermodales de referencia, a escala urbana y metropolitana. La Xunta de Galicia ha destinado para ello una inversión de 18 millones de euros, tanto para la estación de autobuses como para participar en aquellas actuaciones que dan servicio al conjunto intermodal, como los accesos, o las actuaciones de urbanización del entorno.

La primera de las mejoras en términos de movilidad que supone esta actuación es la integración de las terminales de autobús y tren, con un tiempo de conexión peatonal entre ambas inferior a 2 minutos, frente a los cerca de 30 minutos a pie que separan actualmente las estaciones. Es una transformación tan relevante y tan necesaria que fue la que motivó la aprobación del proyecto integrador del conjunto de actuaciones como de “urgencia y especial interés” por el Consello de la Xunta de Galicia de 04/10/18, de acuerdo con la Ley 3/2016, gracias a la cual fue posible desarrollar todo el conjunto de actuaciones, incluidas las ferroviarias y de integración urbana. De esa forma, desde la Administración autonómica se impulsó la estación intermodal, pese a la anulación judicial del Plan General de Ordenación Municipal de Vigo.

La nueva ubicación de la terminal en Urzáiz, mucho más céntrica en la ciudad, cuenta con un acceso adecuado para los transportes motorizados, tanto privados como colectivos, así como para los peatones y ciclistas, a través de la recuperación de los espacios públicos colindantes y la reordenación de los tráficos en su entorno. En este sentido, la estación se ha convertido en proyecto motor para el desarrollo de otras actuaciones en la ciudad que suponen la mejora del paisaje urbano y la recuperación de la escala humana del espacio público, como lugar de oportunidad para integrar la movilidad activa en la estación intermodal.

La nueva terminal de autobuses incorpora, además, los sistemas y las tecnologías adecuadas a las formas actuales de conexión y comercialización, indispensables para optimizar la competitividad del transporte colectivo, mediante la proporción de información útil en tiempo real y la eficacia en la planificación, gestión y desarrollo de los desplazamientos. 

El proceso, muy complejo, que ha sido necesario para conseguir la materialización física de la estación de autobuses está ya en sus últimas fases. Sus principales hitos han sido los siguientes:

  • Febrero de 2019. Aprobación del proyecto, redactado por la UTE Proyfe S. L. y TRN Ingeniería y Planificación de Infraestructuras S. A.
  • Noviembre de 2019. Inicio de las obras, adjudicadas a la UTE Comsa S. A. U.- Ogmios Proyecto S. L.
  • Principios de 2022. Prevista la finalización de las obras. La puesta en servicio se producirá una vez lo permita la terminación de la obra de accesos viarios, en ejecución por parte del Ayuntamiento.
La nueva estación de autobuses
©Azeta Infográfica/Xunta de Galicia

Principales condicionantes de la actuación 

El nodo intermodal en desarrollo se encuentra en el centro de la ciudad, conformándose en torno a la antigua estación de tren de Urzáiz. La terminal de autobuses se localiza en el área noroeste y abarca una superficie de 11.000 m2. Una parte de los terrenos fue desafectada de otros usos públicos y otra parte fue expropiada en base a la utilidad pública implícita a la declaración del proyecto como de urgencia y especial interés por parte del Consello de la Xunta de Galicia.

La parcela tiene una forma sensiblemente triangular, delimitada por la terminal ferroviaria y el centro comercial Vialia hacia el sur y hacia el este, la antigua plaza de la Estación y la calle Alfonso XIII hacia el oeste y los ramales de acceso a la AP-9 hacia el norte. Esta ubicación es uno de los condicionantes más relevantes del proyecto, además del desnivel topográfico existente entre las distintas zonas que bordean la terminal. Por tanto, la accesibilidad, la articulación espacial y la integración arquitectónica y paisajística con el edificio comercial y la terminal ferroviaria, fueron tres de los principales retos a abordar en el diseño de la nueva terminal. 

Otro de los condicionantes de la actuación es que su ejecución tuvo que planificarse teniendo en cuenta la posible convivencia temporal con las obras de la estación ferroviaria, el centro comercial Vialia, la mejora de los accesos y la urbanización del entorno, así como la presencia del edificio provisional de la terminal de trenes, que ocupaba parte de la parcela de la futura terminal de autobuses y no podía eliminarse hasta que estuviera operativo el nuevo edificio de la estación ferroviaria. Esto supuso plantear la ejecución de las obras en dos fases, la primera compatible con el edificio provisional de la estación de ferrocarril en servicio, y la segunda tras su demolición.

El sistema de accesos y comunicaciones

El primer elemento estructurador de la nueva terminal es el sistema de accesos y comunicaciones, que requería una solución desde una visión integradora de la estación intermodal y su implantación en la trama urbana. Desde esta perspectiva de análisis se detectó la necesidad de abordar una serie de actuaciones de mejora sobre la red viaria y el espacio público de aproximación a la estación. Este es el caso de la reordenación de los tráficos en este punto de conexión de la red viaria urbana con el ramal de la autopista AP-9, que concentra un gran flujo de vehículos en el entorno de la plaza de la Estación. 

La primera de las actuaciones de reordenación consiste en la liberación de la plaza de la Estación del tráfico que circula por la calle Lepanto hacia la autopista, mediante el soterramiento de este flujo de salida de la ciudad. Este soterramiento permite, además de su integración urbana y la reducción de afecciones, eliminar el paso elevado de la rúa Lepanto sobre la calle Alfonso XIII, con una limitación de gálibo que ha venido suponiendo un gran efecto barrera en la ciudad, tanto por el impacto visual como por impedir el tránsito de los autobuses hacia la zona baja de la ciudad.

 La segunda de las actuaciones consiste en habilitar un acceso directo a la terminal de autobuses y trenes para los tráficos que llegan desde la AP-9, de manera que se evita su penetración en la ciudad, que se producía a través de las calles Cervantes, Urzáiz y Lepanto hasta la glorieta de la estación de tren. Gracias a este nuevo acceso se independizan los flujos de conexión del nodo intermodal con la ciudad de los de conexión a escala regional, minimizando su repercusión sobre la plaza de la estación.

A partir de estas actuaciones de reordenación, se distribuyen los puntos de acceso y conexión con la terminal de autobuses adecuados a todos los modos de desplazamiento. Los autobuses cuentan con dos puntos de acceso y salida, uno desde la plaza de la Estación para las expediciones del sur y otro desde la AP-9 para las expediciones del norte. Los peatones y ciclistas cuentan con una conexión accesible desde la plaza de la estación, desde la terminal ferroviaria y desde la vía verde en ejecución por parte del Ayuntamiento. La conexión con el vehículo privado, el taxi y el transporte colectivo urbano se resuelve a través de la plaza de la Estación, una vez liberada de los flujos de tráfico canalizados en túnel. 

La configuración arquitectónica de la terminal de autobuses tiene un carácter diáfano y abierto

El diseño funcional de la estación 

El programa funcional de la estación se establece en base al volumen de desplazamientos previsto, que se sitúa en torno a dos millones de viajeros anuales y 500 expediciones diarias. Para dar respuesta a este volumen es necesaria la puesta en servicio de un andén con 30 dársenas y la dotación de un edificio de servicios al viajero para atender las necesidades técnicas, comerciales y administrativas de la terminal. Además, deberá contar con un acceso adecuado para peatones, ciclistas, autobuses y vehículos de avituallamiento y mantenimiento, así como con una conexión funcional eficaz con el transporte colectivo urbano, los taxis y los vehículos privados.

El diseño de la terminal debe, por tanto, dar respuesta al programa funcional en un complejo contexto fruto de los diversos condicionantes de ubicación, de integración y de coordinación entre actuaciones.

Los espacios funcionales del edificio se distribuyen en dos plantas bien articuladas a través de un gran núcleo de comunicación vertical accesible. En la planta baja, ubicada a cota del vestíbulo de la terminal ferroviaria, se encuentran las dependencias del edificio de servicios. En la planta primera, a cota de la plaza de la Estación, se sitúa la zona de dársenas y andenes.

El edificio de servicios, situado bajo la plataforma de las dársenas de autobuses, alberga los servicios de atención y apoyo al viajero, como la venta de billetes y atención al público, vestíbulo de espera, zona de consignas, aseos, almacenes y oficinas. Con una superficie de más de 1000 m2, el edificio tiene una disposición lineal paralela a la fachada del centro Vialia y ubicada a cota del vestíbulo de acceso a la terminal ferroviaria. La zona de contacto entre ambas terminales se resuelve mediante un espacio de comunicación abierto, que canaliza los flujos peatonales intermodales y su conexión con la ciudad a través de la plaza de la Estación. Este espacio de comunicación peatonal cuenta, además, con un soportal cubierto a lo largo de la fachada del edificio de servicios de la terminal de autobuses. El diseño de la nueva terminal de autobuses, práctica y acogedora, se beneficia de estar a tan solo unos metros de un gran centro de servicios como es Vialia, en el que también se apoyarán los usuarios de la estación de autobuses. 

La plataforma de dársenas se configura a partir de un anillo viario en torno a un gran andén de acceso peatonal desde el edificio de servicios, de modo que no se producen interferencias entre la circulación de autobuses y los pasajeros, garantizando unas adecuadas condiciones de accesibilidad y seguridad. 

Las dársenas se diseñan de acuerdo a dos tipologías: en diente de sierra y en espina de pez. Las primeras favorecen la entrada y salida de autobuses sin necesidad de efectuar maniobras de retroceso, por lo que son especialmente adecuadas para servicios de tipo interurbano con mínimos tiempos de estacionamiento y viajeros sin equipaje en la mayor parte de los casos.

Por otro lado, las dársenas en espina de pez permiten una mayor dotación numérica en relación a la limitación del espacio disponible. Esta tipología está más indicada para los servicios de largo recorrido, con periodos de estacionamiento más largos y menor número de rotaciones por dársena y, por tanto, maniobras de entrada y salida de la plaza de estacionamiento menos frecuentes. 

La arquitectura de la estación

Todo el edificio se vuelca hacia un gran patio interior abierto que contribuye a aumentar la fluidez espacial y la luminosidad en el interior del edificio. Por ello, la zona central de la marquesina se prevé diáfana, mediante un gran lucernario acristalado y un hueco sobre el jardín de abedules al que se accede desde el vestíbulo de espera y distribución del edificio.

El acceso peatonal a las dársenas se resuelve a través de un andén cubierto que se distribuye en torno al núcleo de comunicación con el edificio de servicios y la terminal ferroviaria. La cubierta de resguardo para los viajeros se concibe como un elemento laminar ligero, con una forma sensiblemente triangular que responde a los condicionantes espaciales y funcionales de proyecto. 

La configuración arquitectónica de la terminal de autobuses tiene un carácter diáfano y abierto, que busca la integración de la luz y la vegetación en el edificio y una intervención sobria y sencilla en cuanto a colores y texturas de los acabados, procurando una percepción armónica del espacio. 

Conclusión

Para el éxito de esta gran operación ha sido fundamental el impulso conjunto y la coordinación que están llevando a cabo las Administraciones estatal, autonómica y municipal, bajo el paraguas de la declaración por parte de la Xunta de Galicia del proyecto como de urgencia y especial interés. Esta coordinación entre Administraciones, con más de una década de trabajo y recorrido, culminará en los próximos meses, transformado la movilidad del área metropolitana de Vigo y poniendo en valor un espacio urbano clave de esta ciudad.

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