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La Clave | Monográfico Vigo
Estrategia VIGO VERTICAL, la transformación urbana sostenible
Jerónimo Centrón Castaños
Servicio de Vías y Obras e Infraestructuras del Ayuntamiento de Vigo.
Ingeniero de caminos, canales y puertos.
El medio natural marca la historia del desarrollo urbano de Vigo, íntimamente relacionado con la dificultad orográfica: razones de accesibilidad marítima, defensivas, de expansión y de acceso terrestre fueron condicionando la evolución del tejido urbano de Vigo, que creció en torno a la ladera del monte del Castro (más de 140 m de altitud), a escasos 700 m de la línea de costa.
En la ladera del Monte del Castro se enclava el núcleo primitivo de la ciudad, conocido como Casco Vello, entre el Castillo de San Sebastián y la propia dársena portuaria. Los primeros hitos del desarrollo urbano de Vigo, extramuros de la ciudad antigua, se articulan apoyándose en esta, y se conforman a través de las vías de acceso, primero con el ensanche de finales del siglo XIX, que surge ante el crecimiento industrial de la conserva y la metalurgia. Estas vías se superponen a los corredores naturales, dispuestos tanto de forma paralela al litoral como de cara al interior de la ciudad, y aglutinan parte de los conglomerados residenciales del entorno del antiguo recinto amurallado.
Durante el siglo XX se produjo un hito demográfico en la ciudad de Vigo, siendo la ciudad europea que registró un mayor crecimiento poblacional en términos porcentuales —multiplicando su población por 12, pasando de tener 23.259 habitantes en 1900 a 285.526 censados a final de siglo—, acompañado de un potente proceso de industrialización.
Además, en las últimas décadas del siglo XX se acompañó este intenso crecimiento demográfico de un desarrollo urbanístico basado en la obtención del máximo aprovechamiento edificable, lo cual potenció soluciones de densificación que menguan la calidad del espacio urbano y de las condiciones de vida de los ciudadanos.
La ciudad que nos encontramos es el resultado de la complejidad del citado asentamiento natural y su orografía, pero también de su evolución histórica, con la aceleración poblacional del siglo XX conjugado con un urbanismo que no se ha parado a considerar otros aspectos cualitativos de las condiciones de vida ciudadana, que ahora todo el mundo asume como necesarios. De este modo, en el casco urbano, la continuidad de los recorridos peatonales, sustancial para resolver la movilidad, hasta ahora está coartada en ciertas zonas del tejido, sobre todo en la orientación perpendicular a la línea litoral.
Esta condición ha sido uno de los principales problemas en relación a la calidad del espacio urbano, encontrándonos hoy en día áreas de convivencia consolidadas contiguas, pero “separadas” por desniveles con distancias verticales de hasta 40 metros. Esta condición tan específica ha venido definiendo un modelo de movilidad con un alto grado de dependencia del vehículo particular en todos los desplazamientos urbanos.
Un plan de movilidad sostenible
En los últimos años el Concello de Vigo viene desarrollando un ambicioso plan de mejoras, con una inversión superior a los 250 millones de euros en obras de humanización en más de 600 calles del centro urbano. Las actuaciones han consistido principalmente en la mejora de la sección transversal, priorizando las condiciones locales de la circulación peatonal, implantando accesibilidad universal, reduciendo la sección de circulación rodada, incluyendo elementos de calmado de tráfico y mejorando la calidad del espacio público, con la renovación y modernización de pavimentos, renovación de servicios soterrados, implantación de nueva iluminación más eficiente y plantación profusa de nuevo arbolado, de modo que se consiga el objetivo de mejorar las condiciones del espacio urbano, enfocándolo al peatón a la par que se implantan servicios más eficientes.
A la par de este amplio proceso de humanizaciones, desde hace una década y más intensamente desde 2015, se está implantando lo que se ha dado en llamar el proyecto VIGO VERTICAL, el cual está dinamizando un amplio número de actuaciones, potenciando la conectividad de distintas áreas de la ciudad, con instalación de elementos mecánicos multimodales (rampas, escaleras, ascensores) que posibilitan salvar las dificultades orográficas de la ciudad y facilitan los desplazamientos urbanos de un modo eficiente.
Estas actuaciones se están desarrollando a partir de un plan director en el que se identifican los corredores urbanos susceptibles de mejora en la conectividad peatonal mediante actuaciones complementarias a la propia “humanización” de calles, que permitan conseguir itinerarios urbanos continuos y accesibles, mejorando la movilidad no motorizada (peatonal, bicicleta, VMP), la accesibilidad a los principales puntos de atracción de viajes y el intercambio modal con el transporte público.
VIGO VERTICAL está dinamizando actuaciones que posibilitan salvar las dificultades orográficas de la ciudad
Más allá de la movilidad sostenible
Estas actuaciones en favor de la movilidad no son el único vértice de la estrategia global VIGO VERTICAL, sino que se integran en un conjunto de acciones transversales con el fin de consolidar un modelo urbano sostenible económica, social y ambientalmente, que consiga alcanzar otros hitos (además de los ya indicados sobre la movilidad):
La recuperación del espacio urbano para las personas, basado en el diseño como premisa principal, incorporando el arte en las calles, de modo que se generen espacios estanciales y de tránsito agradables que inviten a conquistar los espacios públicos, y el crecimiento del comercio de proximidad, favoreciendo la economía local.
La implementación de criterios de eficiencia en los equipamientos públicos (iluminación eficaz y saludable, incremento de zonas verdes sostenibles, optimización de recursos en los servicios), generando nuevas zonas urbanas de bajas emisiones en sí mismas.
Transformación urbana sostenible de Vigo
La incorporación social de los grupos más vulnerables en el modelo de desarrollo urbano, más allá de la eliminación de las barreras arquitectónicas.
La consolidación del avance de las nuevas tecnologías como elemento estratégico para generar indicadores sobre la mejora de la calidad de vida para la ciudadanía, potenciando la capacidad analítica del área Smart City de Vigo.
La transformación urbana sostenible que se está llevando a cabo en Vigo, con estas premisas, a través de las primeras actuaciones de VIGO VERTICAL, es ya una realidad y viene a integrarse en la ciudad como un modelo de éxito ya consolidado, tanto por el gran respaldo social que está consiguiendo minoración del distanciamiento vertical existente como por su gran incidencia en la consecución de nuevas áreas de convivencia urbana y el consiguiente equilibrio urbano, siendo el peatón el gran protagonista, alineándose con los objetivos estratégicos de la Agenda Urbana Española.
Ejemplos de la transformación urbana
En los últimos años, las actuaciones ejecutadas han supuesto la humanización de más de 200 km de viales y la implantación de más de 15 elementos de transporte mecánico.
Además, se está desarrollando actualmente en el centro urbano el gran nodo de comunicación interurbano que conforma la Estación intermodal que, en cuanto a la movilidad peatonal se complementa con el proyecto HALO, un elemento arquitectónico singular, que permite en dos movimientos directos conectar a más de 50.000 personas: el vertical con dos elevadores, contrarrestando el efecto barrera al salvar 40 m de diferencia de cota, desde la zona litoral residencial de la ciudad baja hacia zona más alta —conexión que no existe actualmente, a pesar de estar aproximadamente a 70 metros de distancia en planta—; y el horizontal, que extiende la plaza de Vialia, conformando un itinerario de paseo agradable con balcón orientado al mar y no solo como unión entre dos puntos. La prioridad de esta movilidad sostenible se ha materializado además con la extensión ya ejecutada de la senda verde sobre la antigua vía del ferrocarril hasta este nuevo gran nodo central, que permite la interacción completa de la bicicleta y el peatón.
Se presentan a continuación cinco ejemplos ya cristalizados, que permiten enfocar el proceso de transformación que se está llevando a cabo.
Ejemplo 1.
Rehabilitación y transformación del entorno urbano de la Gran Vía
La obra, cuya primera fase finalizó en 2020, se desarrolló en el tramo de la Gran Vía más reconocido por su importancia a nivel comercial, turístico y por su alta densidad poblacional. La actuación incluyó la incorporación de elementos de transporte mecánico para favorecer la movilidad peatonal en el entorno urbano con una pendiente del 9 % y salvando un desnivel de 50 m. Al mismo tiempo, se plantea una ambiciosa reordenación y regulación del viario urbano para fomentar la movilidad peatonal general, aumentando considerablemente la permeabilidad peatonal transversal con las aceras laterales, conectando con las vías ciclistas existentes y el transporte público, generando además rutas de carácter histórico y artístico en el mismo ámbito. Todo ello encajado en un diseño funcional y moderno que genera una imagen propia en la ciudad, apoyándose en la estética y la confortabilidad como elemento que permita aumentar la demanda hacia el espacio y, por ende, hacia los transportes sostenibles que conlleva.
Ejemplo 2.
Vía ciclista en la espina dorsal de la ciudad
Se ha ejecutado recientemente el carril bici del centro de la ciudad, entre el entorno de la playa de Samil y el barrio de Teis. Un tramo de casi 10 km de longitud que recorre todo el casco urbano de Vigo de extremo a extremo y paralelamente a la costa.
La implantación destaca por su integración en la malla urbana de la ciudad, atendiendo a su orografía, desarrollándose en general en paralelo a las curvas de nivel y cosiendo la trama más densamente poblada del casco urbano, separándose en la mayoría del recorrido del tráfico rodado motorizado de la calzada. Incluye una conexión con la senda verde y se incorporaron, intercaladas, otras zonas de esparcimiento en las que la movilidad ciclista es compartida con la de los peatones, consiguiendo así polos de demanda y de intermodalidad con el transporte urbano, de modo que se consiga que la bicicleta se convierta en un modo más para los desplazamientos diarios en Vigo.
Ejemplo 3.
La conquista del peatón en el entorno de la Plaza de América
La plaza de América es una intersección de prioridad rodada de seis vías colectoras principales de la ciudad que, con la actuación llevada a cabo recientemente, se ha conquistado para el peatón, generando una gran zona estancial central aislada acústica y visualmente, conectada con el perímetro exterior en varios puntos, lo cual mejora ostensiblemente la movilidad peatonal por la reducción de distancias, en un entorno agradable, con unas pautas de diseño moderno.
Ejemplo 4.
La calle Juan Ramón Jiménez
Con la estrategia VIGO VERTICAL, la interacción de las rutas peatonales homogéneas dentro de la ciudad consolidada con puntos de difícil acceso transversal, más que una problemática, se pretende convertir en una oportunidad de cara a la generación de nuevos centros o nodos de conectividad, donde la concentración de desniveles en puntos concretos, frentes edificados densos y poco permeables facilitan la introducción de medios mecánicos de transporte. Es el caso del corredor que conforma la calle Juan Ramón Jiménez, ubicado en la ladera oeste del Monte del Castro, que salva la cota entre el Auditorio Mar de Vigo, a 6 m de altitud y la avenida Hispanidad, a 88 m, contigua al Monte del Castro, cosiendo ocho calles paralelas a las curvas de nivel, con la mayor densidad de población de la ciudad. Las isocronas de desplazamiento a pie de diez minutos arrojan una población de más de 40.000 personas favorecidas en este entorno con las actuaciones ejecutadas.
Ejemplo 5.
Puerta del Sol, la nueva gran plaza pública en el centro histórico de la ciudad
El Casco Vello, de circulación eminentemente peatonal por sus condiciones orográficas, se encuentra atravesado por viario estructurante de la circulación rodada del centro de la ciudad, paralelo a las curvas de nivel, que se apropió del espacio urbano de la Puerta del Sol, lo cual ha provocado un aislamiento peatonal entre la parta alta y baja del Casco Vello. Esta falta de comunicación se ve potenciada por los desniveles de los viales en el sentido transversal a esta.
Actualmente se está ejecutando la actuación que permite la eliminación de esta barrera funcional, que ha aprovechado la oportunidad de la finalización de la concesión del aparcamiento subterráneo existente bajo la Puerta del Sol para soterrar el tráfico rodado a través de la estructura subterránea preexistente y prolongando esta. De esta manera, se gana de un modo definitivo para el peatón el corazón de la ciudad, sin penalizar la intermodalidad con el transporte público, en un entorno con escasas alternativas racionales para el tráfico rodado en toda la ladera del Monte del Castro.
La transformación sostenida en el tiempo
En los diferentes planes directores que se han desarrollado, están definidos hasta 28 corredores urbanos, que completan la conectividad sostenible, para los que ya existen nuevos proyectos VIGO VERTICAL redactados, por importe de más de 20 millones de euros, que permitirán extender las actuaciones a toda la malla urbana. A esta cifra de inversión hay que añadir más de 40 millones en otros proyectos de humanización en marcha actualmente.
En definitiva, Vigo continúa haciendo de su relieve y orografía una oportunidad para desarrollar actuaciones que mejoran la conectividad peatonal y la accesibilidad universal, tanto con las actuaciones del VIGO VERTICAL, implantando medios mecánicos que horizontalizan la ciudad, como con el plan de humanizaciones que lleva más de una década homogeneizando, ampliando y mejorando los recorridos peatonales, creando nuevos espacios estanciales en la trama urbana, que permiten convivir de una forma más amable, e incorporando carriles bici en la trama urbana del centro de la ciudad, de modo que se ofrecen a los usuarios oportunidades de optar por la movilidad sostenible, todo ello con actuaciones en las que se prima el diseño y la estética, de modo que el tránsito y la estancia se convierten en una experiencia agradable, que sea un elemento de atracción más para el ciudadano hacia la movilidad sostenible y el disfrute del espacio público como elemento de potenciación de la economía local.