[pms-logout text="Bienvenido, {{meta_user_name}}" link_text="Salir"]
La Clave | 3633
Puesta en valor del patrimonio industrial de la industria del agua
La industria del agua tuvo una enorme importancia social en cuanto la industrialización comenzó a transformar las zonas urbanas, primero en Gran Bretaña y luego en Europa y el resto del mundo. La crisis sanitaria del siglo XIX se resolvió principalmente gracias a las mejoras introducidas en la tecnología del agua y de los residuos, y también a la construcción de infraestructuras modernas. El patrimonio de este periodo, en forma de edificios y plantas, merece un reconocimiento pleno. La protección de los lugares más destacados debiera permitir conservar sus atributos y valores.
Palabras clave: Agua, vapor, saneamiento, bombeo, conservación, patrimonio.
The water industry was of outstanding social importance as industrialization began to transform urban areas, starting in Britain and spreading through Europe and the rest of the world. The nineteenth century “sanitary crisis” was in large part resolved by improvements in water and waste technology and the construction of modern infrastructure. The heritage of this period in buildings and plant should be fully appreciated and protection for the most important sites sufficient to conserve their attributes and values.
Keywords: Water, steam, sanitation, pumping, conservation, heritage.
James Douet
Consultor sobre conservación y exposiciones.
Licenciado en Geología y Geografía, postgrado en Arqueología Industrial
La infraestructura histórica de la industria del agua tiene unos atributos y valores que justifican una consideración especial en su análisis y valoración, sobre todo cuando se asignan recursos para el cuidado, la preservación y la interpretación de sitios o conjuntos concretos. Además de la importante evidencia material aportada por las tipologías novedosas para el suministro industrial moderno del agua —bombas de vapor, embalses de almacenamiento y torres de agua, presas y canales, lechos filtrantes de arena y edificios para la filtración rápida, y redes subterráneas de distribución con tuberías de hierro de conexión con los consumidores—, hay que tener en cuenta el impacto social que estas infraestructuras tuvieron en su día. La eficacia del suministro de agua limpia y de la eliminación de vertidos, aguas residuales, aguas pluviales y residuos industriales fue una cuestión seria, en ocasiones desesperada, a la que se enfrentaron las grandes ciudades europeas en el curso de la transición de la economía rural a la industrial a partir de mediados del siglo XIX. La importancia histórica de este patrimonio en cualquier país debe considerarse también dentro de su contexto internacional, comparando las soluciones e intervenciones que se realizaron.
El inicio temprano de la industrialización en Gran Bretaña, seguido muy de cerca por el impactante deterioro de las condiciones de vida en las ciudades industriales en rápido crecimiento, así como la posterior influencia que ejercieron los ingenieros británicos en ciudades de todo el mundo para dar con soluciones técnicas a los problemas sanitarios consiguientes, confiere un gran valor al patrimonio de las obras hidráulicas de ese país. Sin embargo, estos mismos criterios son aplicables a España si tenemos en cuenta los sitios históricos asociados a la infraestructura del abastecimiento de agua o posteriormente a la del tratamiento de residuos.
Los criterios desarrollados en Estados Unidos para evaluar grandes presas federales presentan un enfoque que pretende evaluar los sitios históricos no únicamente por las cualidades que les son inherentes, sino también por su significado histórico más amplio: “En virtud de la importancia fundamental del agua para los asentamientos humanos, el crecimiento de la población y las labores agrícolas e industriales, cada una de estas 65.000 presas ha tenido un impacto significativo en el desarrollo local. Muchas ejercieron una gran influencia sobre una región geográfica más amplia. Unas cuantas alteraron el curso de la historia tecnológica estadounidense e internacional, repercutieron en la economía nacional y provocaron importantes transiciones en la política y la cultura estadounidenses” (Billington et al. 2005, 421).
Hace unos años, la UNESCO anunció que los sitios industriales y los del siglo XX deberían tener una mejor representación en la lista que elabora. Para contribuir al cribado y la selección de los sitios potenciales, la UNESCO alienta estudios temáticos comparativos (Cotte, 2015) que contribuyan a situar a los aspirantes de cada país en un contexto global.
Un estudio de este tipo sobre la industria del agua fue llevado a cabo entre 2017 y 2018 por parte de la Asociación Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial, TICCIH (The International Committee for the Conservation of the Industrial Heritage) (Douet, 2018). Al analizar el patrimonio de la industria del agua, este estudio del TICCIH concluyó que su reivindicación más importante como “valor humano excepcional” radicaba en haber solucionado la crisis sanitaria que hizo peligrar la vida en las ciudades durante la segunda mitad del siglo XIX. Esta perspectiva dependía más de investigaciones académicas de expertos en historia medioambiental que de la propia historia de la tecnología. Uno de los estudiosos más destacados de la industria británica del agua escribió hace unos años que “mientras que los historiadores de la tecnología han prestado una atención escasa a las tecnologías sanitarias, los historiadores expertos en centros urbanos y en salud pública han hecho grandes aportaciones sobre las situaciones que llevaron a la necesidad de nuevos modos de suministro del agua y de alcantarillado” (Hamlin, 1992, 682).
La historia de las infraestructuras hidráulicas es indisociable de la historia de las ciudades, y los desarrollos más significativos se han producido en relación con los principales centros urbanos de cada momento. En un resumen simplificado de la historia de las infraestructuras hidráulicas modernas, esta se podría dividir en tres periodos.
A partir del Renacimiento se produjo un incremento gradual del volumen de agua suministrada a las grandes ciudades por medio de canales que conectaban los terrenos de recogida de aguas en las tierras altas con fuentes públicas, como, por ejemplo, en Roma (Rinnie, 2011), París (Graber, 2007), Estambul (Dinçkal, 2008) o Lisboa, y de manera muy ocasional, a través de canales privados a hogares suscritos, o empresas abastecedoras del agua como la New River de Londres (Tomory, 2015). Surgieron también iniciativas privadas a menor escala que extraían agua de los ríos del centro de las ciudades para abastecer a hogares y talleres de la zona. Las primeras se dieron en el centro de Europa y empleaban ruedas hidráulicas, una tecnología de bombeo que empezó a perfeccionarse con máquinas de bombeo a vapor a partir de la década de 1720, y que quedó totalmente obsoleta cincuenta años después, cuando la máquina mejorada de James Watt estuvo disponible.
Lo que elevó el valor histórico de las infraestructuras hidráulicas de interesante a excelente fue el aumento de la incidencia de enfermedades transmitidas por el agua —como el cólera, la fiebre tifoidea y la fiebre amarilla— en ciudades que habían crecido demasiado, o que estaban demasiado hacinadas para que los sistemas tradicionales de pozos, letrinas, fosas sépticas y desagües pudieran proporcionar agua potable y eliminaran residuos humanos (Tarr, 2011). El cólera influyó de manera especial en la construcción de infraestructuras hidráulicas a causa de la intensidad de las epidemias y la atroz crudeza de sus síntomas. La primera pandemia afectó a Europa y Norteamérica entre 1826 y 1837, y durante los cien años siguientes se produjeron cuatro más (Melosi, 2008).
A partir de mediados del siglo XIX, y sobre la base de las investigaciones efectuadas por epidemiólogos emergentes como John Snow, en Londres, el agua potable y los sistemas de alcantarillado eficaces comenzaron a considerarse como el modo en que las grandes ciudades industriales podían gestionar sus problemas de salud e higiene (Hamlin, 1992). Se inició entonces un esfuerzo colosal, de carácter técnico, financiero, político y, sobre todo, constructivo, para reacondicionar las redes de tuberías y los desagües, los embalses, los sistemas de alcantarillado, las instalaciones de tratamiento de aguas y las torres de agua; primero, en grandes ciudades, como Hamburgo, Liverpool, Chicago (Cain, 1972), Londres (Broich, 2013) y Berlín (Gray, 2014) y, poco a poco, en todo el mundo urbanizado. Fueron los ingenieros sanitarios y sus colegas (a veces rivales acérrimos) quienes idearon soluciones prácticas para lograr redes urbanas eficaces de abastecimiento de agua y quienes, a menudo, hicieron campañas para persuadir a ciudadanos poco convencidos o que albergaban dudas sobre su ejecución (Winiwarter, Haidvogl y Bürkner, 2016). Por ejemplo, el plan Eixample en Barcelona de Cerdà en 1860 anticipó la infraestructura de este cambio, pero se encontraba varias décadas por delante respecto a los avances financieros y políticos necesarios para llevarlo a la práctica.
Basta con contemplar la expresión pública más visible, la estación de bombeo a vapor, para darse cuenta de la enorme importancia social conferida al proyecto. El pionero sistema de alcantarillado por interceptación de Londres, puesto en marcha en 1859, fue el primero en incorporar estaciones de bombeo a vapor, que son cuatro ejemplos magníficos de arquitectura civil. Sin embargo, las doce estaciones de bombeo por elevación del sistema radial de Berlín, la Central de Cornellà, en Barcelona, la central depuradora de aguas con aspecto de palacio en Podolská, Praga, o las enormes casas de máquinas de triple expansión de Melbourne, Cincinnati o Boston, todas ellas son destacadas manifestaciones arquitectónicas del valor social y sanitario de la ingeniería hidráulica en el periodo de la crisis sanitaria.
Entre 1860 y 1920, la estación de bombeo a vapor fue la encarnación de la lucha contra las enfermedades y la solución de la crisis sanitaria urbana (Kaika y Swyngedouw, 2000). Sin embargo, en cuanto esta pasó y la amenaza vital del cólera o de la fiebre tifoidea dejaron de habitar la imaginación de la ciudadanía, las infraestructuras hidráulicas también desaparecieron de la conciencia pública, y su importancia como vehículo de expresión de una virtud pública se desvaneció. La tecnología del bombeo reforzó esta tendencia. Las magníficas máquinas de vapor de triple expansión, que a principios del siglo XX constituían la fuerza motriz de las instalaciones de abastecimiento de agua y que se alojaban en grandes salas abiertas muy parecidas a las de los museos, fueron sustituidas primero por máquinas diésel más compactas y luego, por bombas eléctricas sumergibles ocultas dentro del pozo u otros orificios perforados. La estación de bombeo redujo su tamaño y al final desapareció por completo.
Abbey Mill
La estación de bombeo de aguas residuales de Abbey Mill (Londres, 1865) fue la última de las cuatro estaciones de bombeo a vapor del plan de saneamiento principal de Londres, la primera aplicación de las máquinas de vapor para el bombeo de residuos urbanos. Su extravagante arquitectura refleja la importancia que se concedió al nuevo sistema en una gran ciudad aquejada de enfermedades y contaminación.
En general, las instalaciones de abastecimiento de agua accionadas con vapor no se han abandonado ni han sido subestimadas en los inventarios de patrimonio. La protección legal (Bienes Culturales Locales y Nacionales) se extiende a los sitios más importantes, y en las escasas ocasiones en que una planta ha sobrevivido, esta suele estar protegida además por la legislación relativa al patrimonio. En Gran Bretaña, al quedar obsoletas las máquinas de vapor, hubo grupos de voluntarios que hicieron esfuerzos valerosos para conservar algunos modelos concretos y, en algunos casos, incluso para hacerlos funcionar, de modo que todavía hoy en día es posible apreciar su esplendor (Sanders, 2018).
Las estaciones de bombeo a vapor podrían beneficiarse de alguna forma colectiva de reconocimiento como Patrimonio Mundial, en la línea de las propuestas de inscripción en serie de la lista de Patrimonio Mundial, como las Rutas de la Seda, las Fronteras del Imperio Romano o el patrimonio moravo. El informe del TICCIH identificó el conjunto formado por Kew Bridge y Kempton Park, al oeste de Londres, como el candidato más destacado para convertirse en sitio Patrimonio de la Humanidad de la industria del agua. Kew Bridge (actualmente, el Museo del Vapor y del Agua de Londres) incluye un motor de balancín Boulton & Watt de 1820, que es el motor de bombeo en funcionamiento más antiguo del mundo, así como otras máquinas excepcionales de bombeo a vapor. El cercano Kempton Park (actual Museo del Vapor de Kempton) alberga dos enormes máquinas Worthington Simpson invertidas verticales de triple expansión, una de ellas totalmente operativa, construidas en 1928, que representan el punto culminante del bombeo a vapor. El informe manifiesta que: “Los sitios combinados son los… más importantes de la historia de las infraestructuras de bombeo de agua en el mundo, por la precocidad de las fechas y su periodo, el ámbito tecnológico, la autenticidad e integridad, y su importancia social para los londinenses, tal y como evidencian la alta calidad de la ingeniería mecánica y la arquitectura” (Douet, 2018).
Las estaciones de bombeo a vapor podrían beneficiarse de alguna forma colectiva de reconocimiento como Patrimonio Mundial
Conclusiones
La valoración de la importancia de las infraestructuras hidráulicas históricas debe procurar trascender los criterios técnicos, arquitectónicos e históricos, e incorporar una evaluación de su importancia social. En este sentido, las plantas y la maquinaria que albergan procedentes de la época de la crisis sanitaria del siglo XIX tienen un valor especial, tal y como su diseño suele poner de manifiesto. Los programas de preservación deben tener en cuenta además la interconexión de elementos que forman las redes hidráulicas históricas, pues se trata de un atributo fundamental de estos sistemas.
Referencias
1
Billington, D. P., Jackson D. P., y Melosi, M., V., (2005) The history of large federal dams: Planning, design, and construction in the era of big dams. Denver, CO: U.S. Dept. of the Interior, Bureau of Reclamation.
2
Broich, J., (2013) London: Water and the making of the modern city. Pittsburgh, Pennsylvania: University of Pittsburgh Press.
3
Cain, L. P., (1972) Raising and watering a city: Ellis Sylvester Chesbrough and Chicago’s first sanitation system. Technology and Culture, 13(3): 353.
4
Cotte, M. (2015) The cultural heritages of water. Paris: ICOMOS.
5
Dinçkal, N. (2008) Reluctant modernization: The cultural dynamics of water supply in Istanbul, 1885–1950. Technology and Culture, 49(3): 675-700.
6
Douet, J., (1992) Temples of steam: Waterworks architecture in the steam age. Bristol: University of the West of England.
7
Douet, J., (2018) The water industry as World Heritage: Thematic Study. TICCIH.
8
Graber, F., (2007) Inventing needs: expertise and water supply in late eighteenth- and early nineteenth-century Paris. The British Journal for the History of Science, 40(3): 315- 332.
9
Gray, M. W. (2014) Urban Sewage and Green Meadows: Berlin’s Expansion to the South 1870-1920. Central European History, 47(2), 275–306.
10
Grudgings, S. y Tymków, P. (2014) Water-raising technologies of the Chelsea Water Works Company prior to the introduction of their first Boulton and Watt steam engine. The International Journal for the History of Engineering and Technology, 84(1): 88-104.
11
Hamlin, C. (1988) William, Dibdin and the idea of biological sewage treatment. Technology and Culture, 29(2):189.
12
Hassan J. A. (1985) The growth and impact of the British water industry in the nineteenth century. The Economic History Review, 38(4): 531.
13
Kaika, M. and Swyngedouw, E., (2000) Fetishizing the modern city: the phantasmagoria of urban technological networks. International Journal of Urban and Regional Research, 24(1): 120-138.
14
Marks, A. S. (2010) Palladianism on the Schuylkill: the work of Frederick Graff at Fairmount. Proceedings of the American Philosophical Society, 154(2): 201-257.
15
Melosi, M. V. (2008) The sanitary city: Urban infrastructure in America from colonial times to the present. Baltimore: Johns Hopkins University Press.
16
Rinnie, K. (2011) The waters of Rome: aqueducts, fountains, and the birth of the baroque city. CO: Yale University Press.
17
Sanders, S. (2018) Saving Sandfields water pumping station, TICCIH Bulletin, 81: 15.
18
Tarr, J. A., (2011) The search for the ultimate sink. The University of Akron Press.
19
Tomory, L., (2015) London’s water supply before 1800 and the roots of the networked city. Technology and Culture, 56(3): 704-737.
20
UNESCO (2015) Operational guidelines for the implementation of the World Heritage Convention. Paris.
21
Winiwarter, V., Haidvogl, G. and Bürkner, M. (2016) The rise and fall of Munich’s early modern water network: a tale of prowess and power. Water History, 8(3): 277-299.