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Monográfico | La Rioja / Logroño
El ferrocarril como elemento vertebrador de La Rioja
Eduardo Muñoz García
Ingeniero de caminos, canales y puertos
Las obras públicas expresan, en cierto modo, los sentimientos y necesidades de las personas para las que fueron creadas. Así como el vehículo y la carretera representan la libertad, las obras hidráulicas el abastecimiento y la seguridad, y el transporte en barco la esperanza, el ferrocarril siempre ha estado asociado al progreso, la conexión y la vertebración del territorio.
Contexto histórico y extensión de la red
Curiosamente, el ferrocarril y el vehículo tienen un origen común. En 1800 caducó la patente que James Watt tenía sobre la máquina de vapor, y eso permitió a Richard Trevithick poder desarrollar su idea de aprovechar la energía producida por una máquina estacionaria, dedicada hasta el momento a bombeos y telares, para conseguir un movimiento autónomo, sin necesidad de caballos. Así, entre 1802 y 1803 experimentó con diferentes prototipos, pero la estabilidad, la dirección y la resistencia al desplazamiento no eran los deseados. En 1804, Trevithick tuvo la idea de montar sobre unos raíles de minería (las vagonetas ya existían, arrastradas con caballos) la máquina en la que estaba trabajando. Surgió así el primer ferrocarril y desde aquel momento hasta la actualidad, en que es capaz de circular por encima de los 500 km/h apenas han pasado 200 años.
El desarrollo fue exponencial. En la década de los años 20 del siglo XIX se pusieron en servicio las primeras líneas comerciales en Inglaterra. En los años 30, el nuevo sistema de trasporte estaba ya extendido por toda Europa, las respectivas colonias, y Estados Unidos.
Sorprende que España, a pesar de lo convulso que fue su siglo XIX, estuvo a la vanguardia de los acontecimientos y el 19 de noviembre de 1837 puso en servicio la primera línea comercial en Cuba, entre La Habana a Güimes, prácticamente al mismo tiempo que Francia y Alemania inauguraban sus primeras líneas.
Esta explosión en el desarrollo de las infraestructuras y medios de transportes motivó la creación de agentes que lo regulasen. En 1799 nace la Inspección General de Caminos y Canales y, en 1802, la Escuela de Caminos de Madrid. Tras la ocupación francesa y la Guerra de la Independencia, en los años 30 y 40 se crean diferentes secretarías y direcciones que culminarán con la creación de la Secretaría de Estado y del Despacho de Comercio, Instrucción y Obras Públicas de 1847, así como del Ministerio de Fomento, en 1851, de la mano de Juan Bravo Murillo.
Pero, sin duda, el desarrollo y la expansión del ferrocarril en España vino de la mano de Baldomero Espartero. Durante sus años de exilio en Inglaterra, entre 1843 y 1848, su fama de general, condecorado, entre otros, por la reina Victoria, le dio acceso a la alta sociedad y a los empresarios que estaban desarrollando el ferrocarril en aquel país. A su regreso, y tras seis años de retiro en Logroño, fue llamado por la reina Isabel II para liderar un gobierno liberal.
En su gabinete contó como ministro de Fomento con Francisco de Luján Miguel- Romero, que había sido capitán a su mando en la Primera Guerra Carlista y antes había desempeñado distintas funciones en el gobierno. En 1855 redactó las leyes de líneas electrotelegráficas y la Ley de Ferrocarriles. Una ley extremadamente liberal que se convirtió en la herramienta clave para el desarrollo del ferrocarril en España.
Como se observa en esta lectura, el objetivo del gobierno liberal era facilitar la entrada de capital extranjero, basando el desarrollo de la red en un sistema de concesiones a las que concedía capacidad plena para elegir trazado y para disponer de todos los recursos que fueran necesarios. También daba libertad a las administraciones locales para proponer líneas, siempre que contasen con capital para ello. Surgieron así las compañías de ferrocarril y los bancos de crédito para canalizar el caudal de inversión necesaria para la ejecución de las obras. En el caso de La Rioja se fundaron la Compañía del Ferrocarril de Tudela a Bilbao y el Banco Bilbao (1).
La línea Castejón-Bilbao se construyó en apenas seis años. El 30 de agosto de 1863 se realizó el viaje inaugural, con Cipriano Segundo como director general de Obras Públicas. En la estación le estaría esperando Baldomero Espartero, según recogió la Correspondencia de España.
Con trece estaciones (más la de Féculas, en Navarra), el eje del Ebro vertebraría la región y sería la base para el posterior desarrollo del resto de infraestructuras, carreteras y más adelante, autopistas.
En las estaciones de La Rioja Alta se construyeron muelles exclusivos para la carga de vino. Se popularizó el uso de los vagones foudre, unos vagones de madera construidos por la compañía Talleres Herederos Ramón Múgica que incluían dentro una cuba de vino. Las principales bodegas contarían con una flota de estos vagones rotulados con sus nombres que competían en diseño con fines de publicitarios.
El otro sector beneficiado por el transporte por ferrocarril fue la minería. El capital extranjero que invirtió en el desarrollo de las líneas aprovechó las ventajas que le daba la Ley de Ferrocarriles para explotar los recursos mineros. Así, en 1916 se inauguró la línea Haro-Ezcaray para explotar los recursos de la sierra de la Demanda y en 1922, el Calahorra-Arnedillo para la explotación del carbón de Préjano. Conviene señalar que, con las tres líneas, el 72% de la población de La Rioja se encontraba conectado por ferrocarril.
Pero el ferrocarril no solo contribuyó a la movilidad, sino también a la comunicación. A lo largo de las líneas de ferrocarril se tendieron las líneas de telégrafo, posteriormente las de telefonía (y hoy en día, de fibra óptica). Aparecieron también los furgones de correo, que hicieron la correspondencia más accesible. El transporte se socializó y se volvió accesible a todo el público. Para distinguir las clases se crearon los vagones de primera, de segunda y de tercera (con asientos de madera).
Segunda etapa. Creación de RENFE
La alegría inversora de la segunda mitad del siglo XIX pronto empezaría a desvanecerse. Las pequeñas empresas no fueron capaces de recuperar la inversión y terminaron absorbidas por la Compañía de Caminos de Hierro del Norte. Ya en los años 20 del XX, esta compañía también empezó a presentar problemas y surgió la idea de nacionalizar las líneas. La Guerra Civil supuso la desaparición de las compañías ferroviarias.
Para abordar la reconstrucción de la red en 1941 se creó la empresa pública, Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles (RENFE), lo que supuso la segunda vertebración del territorio. Maquinistas, ingenieros, jefes de estación, guardagujas, enganchadores, revisores…. Trabajar en la RENFE permitía un sueldo y, en muchos casos, el acceso a una vivienda a personas de todo nivel social y formación en una economía de posguerra. En Logroño tenemos el ejemplo de las casas de los ferroviarios, junto a la calle Piquete, y el edificio de agentes de la calle Piqueras. Estos edificios, repartidos por toda la Red, hacían las funciones de hostal para maquinistas (ambos fueron demolidos con el soterramiento de la estación).
También permitía el acceso a los economatos de Castejón y Miranda de Ebro, donde podían adquirirse productos de alimentación, textiles y confección a un precio más reducido que en las tiendas de ultramarinos.
Otra de las ventajas con la que contaban los trabajadores era una cartilla, el «kilométrico», que permitía el desplazamiento gratuito en tren unos determinados kilómetros al año en función del parentesco y de la categoría, ilimitado para trabajadores, 10 000 km/año para cónyuges, y 5.000 km/año para los hijos hasta que estos se casaran.
A nivel de infraestructuras, se reconstruyeron los puentes y se renovaron las estaciones, sustituyendo los edificios originales por edificios funcionales de corte franquista.
La alta velocidad y la sensibilidad hacia el cambio climático están impulsando la vertebración europea
El ferrocarril fue el medio de transporte de los ciudadanos que no podían tener acceso a un vehículo propio. Las estaciones se convirtieron en el punto de partida de soldados que hacían el servicio militar, de estudiantes que iban a Zaragoza, Barcelona o Bilbao. Los Trenhotel permitían el desplazamiento durante la noche a grandes distancias y el Talgo era un transporte de lujo para quienes querían viajar con comodidad. En La Rioja, el Shanghái conectaba Barcelona con Bilbao, Vigo y La Coruña, permitiendo a los riojanos un desplazamiento rápido por todo el norte de la península.
Los vagones foudre se sustituyeron por cisternas metálicas y por los vagones «naranjeros» de la empresa Transfesa, que sirvieron para el transporte de pequeña mercancía y ganado. También Transfesa desarrolló los vagones portacoches, que trasladaban los vehículos de las factorías de automoción a los puertos.
El Plan Nacional de Silos y Graneros proyectó la construcción de 600 silos, ubicados principalmente en las estaciones con el fin de facilitar el transporte del grano por ferrocarril. El primero de La Rioja fue el de Calahorra y el último en construirse, el de Fuenmayor.
Como curiosidad histórica, indicar que el ferrocarril fue el primer medio de transporte en el que se implantó la ley antitabaco. El Real Decreto 192/1988, prohibía fumar en colegios y hospitales y obligaba a la creación de espacios sin humo en los medios de transporte. Las unidades de cercanías 440, los míticos trenes azules con una banda amarilla, adaptaron uno de sus tres vagones como vagón de no fumadores.
Tercera etapa
La entrada en la Unión Europea y la liberalización propició una etapa de bonanza económica, que permitió a los españoles disponer de vehículo propio. Esto, junto con el desarrollo de una red de carreteras de alta capacidad, relegó al ferrocarril a un segundo plano.
Sin embargo, la alta velocidad y la mayor sensibilidad hacia el cambio climático están impulsando una tercera etapa en la vertebración del territorio. La posibilidad de desplazamientos en horas entre capitales abre nuevos horizontes. En la Agenda de la Unión Europea está el proyecto Metro Europa. Un tren, del que ningún territorio se quiere quedar fuera.
Proyecto “Metro Europa de trenes” de alta velocidad
Referencias
1
Peris Torner, Juan. Tudela a Bilbao, recuperado el 8 de noviembre de 2025 de https://www.spanish railway.com/tudela-a-bilbao/