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La Clave | Economía circular
El Plan de Acción de la Economía Circular: hacia una Europa más limpia y competitiva
La transición europea hacia la economía circular no solo es necesaria, sino que también es una oportunidad económica emocionante y un motor para la innovación. Con la economía circular se minimizan los residuos y el valor de los productos permanece en la economía tanto tiempo como es posible. El Plan de Acción de la UE es la senda que guía a Europa hacia la circularidad, con iniciativas específicas que afectan al diseño del producto, al empoderamiento del consumidor y a los sectores con alto impacto ambiental, como el textil, la construcción y otros muchos.
Palabras clave: Economía circular, textiles, construcción, productos sostenibles, declaración medioambiental, residuos, baterías, ecodiseño.
Europe’s transition to a circular economy is not only necessary, it is also an exciting economic opportunity and driver for innovation. In a circular economy, we minimise waste and keep the value of products in the economy for as long as possible. The EU’s Circular Economy Action Plan is the pathway guiding Europe towards circularity, with specific initiatives targeting product design, consumer empowerment and value chains with high environmental impacts, such as textiles, construction and many more.
Keywords: Circular economy, textiles, construction, sustainable product, green claim, waste, batteries, eco-design.
Virginijus Sinkevicius
Comisario de Medio Ambiente Océanos y Pesca, CE.
El objetivo central del Pacto Verde Europeo, la neutralidad climática en 2050, solo se puede lograr si hacemos la transición a una economía totalmente circular. Una economía lineal aumenta continuamente su demanda de recursos naturales escasos. Sabemos que, si nuestra sociedad sigue consumiendo recursos al ritmo actual, en 2050 necesitaríamos tres planetas Tierra para satisfacer dicha demanda. El consumo global de materiales y la generación de residuos también aumentarían drásticamente. Esto es simplemente incompatible con vivir dentro de nuestros límites planetarios. Hoy, la mitad de las emisiones globales de gases de efecto invernadero provienen de la extracción y el procesamiento de los recursos. Si queremos mantener el consumo de recursos dentro de los límites planetarios, tenemos que alejarnos del modelo lineal de «extraer-producir-consumir-tirar» y cambiar a un modelo de crecimiento más circular y regenerativo.
De hecho, hay mucho más que el clima en juego. Al cambiar la forma en que producimos y consumimos, podemos reequilibrar nuestra relación con la naturaleza, disminuir los efectos negativos sobre el medioambiente y reducir nuestra vulnerabilidad debida a las interrupciones en las complejas cadenas de suministro globales. Este modelo ofrece un escenario win-win donde la protección ambiental y el fortalecimiento de la economía van de la mano. La economía circular puede generar un crecimiento económico sostenible y, al mismo tiempo, reducir la presión sobre los recursos naturales.
Una mayor circularidad también nos ayudará a abordar la actual crisis de biodiversidad. Más del 90% de la pérdida de biodiversidad y el estrés hídrico son consecuencia de la extracción de recursos y del procesamiento de materiales, combustibles y alimentos. Al usar y consumir materias primas de una manera más circular, podemos reducir sustancialmente los impactos de las actividades humanas en el medioambiente y, en particular, en la pérdida de biodiversidad.
Además de estas ventajas económicas y ambientales, la economía circular también puede tener amplios beneficios sociales. Nos llevará a un sistema económico sostenible que genere crecimiento, puestos de trabajo y atraiga inversiones. La justicia social es un elemento importante del Plan de Acción de Economía Circular: la transición a una economía circular debe lograrse de manera justa e inclusiva. Esta ambición está en consonancia con las opiniones de los ciudadanos europeos: en una encuesta reciente del Eurobarómetro (1), la mayoría de los europeos (88%) estuvo de acuerdo en que la transición ecológica no debería dejar a nadie atrás. Casi seis de cada diez encuestados están de acuerdo en que las políticas para luchar contra el cambio climático crearán más empleos nuevos de los que eliminarán y el 61% cree que estos empleos serán de buena calidad. Sin embargo, solo un poco más de la mitad dice que sus capacidades actuales les permiten contribuir a la transición verde. La UE tiene como objetivo abordar esta brecha de capacidades: hemos integrado aspectos de la economía circular en la Agenda de Capacidades Europea actualizada, que ayuda a los Estados miembros a desarrollar capacidades para la transición circular. 2023 será el Año Europeo de las Capacidades, por lo que las necesarias para las transiciones ecológica y digital seguirán ocupando un lugar destacado en la agenda política. También nos aseguraremos de que todas las regiones de la UE se beneficien de la transición, aprovechando el potencial de los instrumentos financieros y ayudas de la UE para apoyar las inversiones necesarias a nivel nacional, regional y local. Estos incluyen el Mecanismo de Transición Justa, InvestEU, Next Generation EU y los fondos de la política de cohesión.
Una mayor circularidad nos ayudará a abordar la actual crisis de biodiversidad
Los ciudadanos deben estar empoderados para hacer elecciones sostenibles y tomar decisiones informadas. Esto también se destacó entre las recomendaciones de la Conferencia sobre el Futuro de Europa, donde los participantes pidieron a la UE que apoyara campañas de información sobre conciencia ecológica y consumo y estilo de vida sostenibles. Una encuesta reciente del Eurobarómetro sobre equidad medioambiental (2) reveló que más de las tres cuartas partes de los europeos sienten la responsabilidad personal de actuar para limitar el cambio climático, y más de la mitad confían en que podrían usar menos energía de la que actualmente usan. Apoyaremos a los ciudadanos para que adopten estilos de vida más sostenibles a través de varias acciones, como la introducción del «derecho a reparar» y proporcionar información fiable sobre la sostenibilidad de los productos. También se lanzará una nueva campaña textil en 2023, apoyando el lema #ReFashionNow que se lanzó con la estrategia textil en marzo de 2022, para crear conciencia sobre la importancia de hacer que la moda sea circular y el papel de la UE para abordar los desafíos en ese sector.
Adoptado en marzo de 2020, el Plan de Acción de la Economía Circular está guiando a Europa por el camino hacia la circularidad. La implementación del mismo ya se encuentra en una fase avanzada. Está equipando a nuestra economía para el futuro con medidas para prolongar el ciclo de vida de los productos y garantizando que los recursos que se usen en la UE se optimicen y se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible.
La transición a una economía circular afecta a toda la cadena de valor y a todos los sectores. Es por eso por lo que el Plan de Acción destaca cadenas de valor clave basadas en productos de alto impacto; a saber: electrónica y TIC, baterías y vehículos, envases, plásticos, textiles, construcción y edificación, y alimentos, agua y nutrientes. Cada sector tiene sus propios desafíos para el desarrollo de la política ambiental, que la Comisión está abordando a través de iniciativas y leyes específicas.
El Plan incluye 35 acciones que cubren todo el ciclo de vida de los productos, desde el diseño y la fabricación hasta el consumo, la reparación, la reutilización, el reciclaje y la reincorporación de recursos a la economía.
Muchas de estas acciones ya están en marcha. Adoptamos un nuevo marco regulatorio para baterías en diciembre de 2020, una propuesta para modificar la legislación sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes en octubre de 2021 y una revisión del Reglamento sobre el Traslado de Residuos en noviembre de 2021, que también impulsa el reciclaje y el mercado de la UE para materiales secundarios.
En marzo de este año, adoptamos el paquete de economía circular más ambicioso hasta la fecha, enfocado en hacer que los productos sostenibles sean la norma. Esta nueva Iniciativa sobre Productos Sostenibles tiene como objetivo iniciar una transformación a gran escala del diseño de productos europeos para que una amplia gama de productos sea más circular y eficiente en el uso de los recursos. Incluye propuestas para un Reglamento de Ecodiseño de Productos Sostenibles, una iniciativa para empoderar a los consumidores en la transición verde y dos iniciativas centradas en cadenas de valor clave, a saber: productos de construcción y textiles.
La propuesta de ecodiseño aborda específicamente el diseño de productos, definiendo requisitos para que los productos sean más duraderos, fiables, reutilizables, reparables, más fáciles de renovar y reciclar. Todos los productos regulados tendrán pasaporte digital, lo que facilitará la reparación o el reciclaje de productos y el seguimiento de sustancias preocupantes a lo largo de la cadena de suministro. La propuesta también contiene medidas para poner fin a la destrucción de bienes de consumo no vendidos y proporcionar incentivos para productos sostenibles.
Otro elemento importante en el paquete de marzo fue la Estrategia de la UE para la circularidad y sostenibilidad de los productos textiles, que ofrece una perspectiva para la transición del sector textil hasta 2030, con medidas concretas para prevenir los impactos negativos en la salud y el medioambiente desde la fase de diseño y durante todo el proceso del ciclo de vida. Esta Estrategia abrirá el camino hacia una mayor sostenibilidad en un sector donde los impactos ambientales son particularmente altos y donde sabemos que los ciudadanos están ávidos de cambio. Con esta perspectiva, en 2030 todos los textiles que se pongan en el mercado de la UE serán duraderos y reciclables, hechos de fibras recicladas, libres de sustancias peligrosas y producidos respetando los derechos sociales y el medioambiente. La capacidad de reciclaje aumentará enormemente con la incineración y el vertido reducidos al mínimo.
La acción en la cadena de suministro debe ir acompañada de iniciativas para empoderar a los consumidores. Bajo el paraguas de las propuestas para empoderar a los consumidores para la transición ecológica, se les proporcionará información en el punto de venta sobre la garantía de su duración, así como información relevante para permitir su reparación. Las afirmaciones generales como «verde», «ecológico», «bueno para el medioambiente» solo se permitirán si están respaldadas por una garantía reconocida de su comportamiento ambiental (por ejemplo, la Etiqueta Ecológica Europea, u otro tipo de ecoetiqueta). Estas disposiciones se complementarán con requisitos más específicos en el contexto de una iniciativa referida a las declaraciones medioambientales que se presentará a finales de este año.
El último elemento importante de ese paquete de marzo aborda el sector de la construcción, donde el impacto ambiental es alto y la capacidad de generación de empleo es enorme. La edificación es responsable de alrededor del 50% de la extracción y el consumo de recursos y de más del 30% del total de residuos generados en la UE al año. El uso de los edificios es responsable del 40% del consumo de energía de la UE y del 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía. Mirando todo el ciclo de vida del edificio, el sector es responsable de cerca del 50% de todas las emisiones de carbono. La industria ha jugado un papel crucial en la recuperación económica pospandemia, con importantes inversiones públicas y privadas. El ecosistema de la construcción emplea unos 25 millones de personas en más de 5 millones de empresas. Más de 430 000 empresas en la UE, principalmente pequeñas y medianas, trabajan para la industria de los productos de construcción con una facturación de 800 000 millones de euros.
Aquí hay mucho en juego. Lo que vemos es una necesidad de una mejor planificación de modo que los propios edificios nos acerquen tanto a nuestros objetivos de carbono como a la neutralidad de carbono. Tenemos que pensar en el diseño, en la fabricación de los productos de construcción y en lo que sucede cuando se demuelen los edificios. Con el riesgo de interrupciones en la cadena de suministro en el contexto de la invasión rusa de Ucrania, ahora es esencial fortalecer aún más la resiliencia del sector de la construcción y mejorar su sostenibilidad con un enfoque de economía circular. Varios Estados miembros de la UE están avanzando en este ámbito, armonizando su legislación sobre edificación y facilitando que el sector encuentre nuevas formas de trabajar.
La Comisión Europea ha estado trabajando con las partes interesadas para desarrollar Level(s) (3), un lenguaje común para evaluar el rendimiento de la sostenibilidad de los edificios. Cubre todo: desde el uso de los recursos hasta la salud, contemplando el valor y los costos del ciclo de vida hasta la huella de carbono, lo que facilita el seguimiento y la evaluación de las emisiones de carbono. Level(s) debe estar en el centro de nuestra legislación de edificación y en la Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios. Esta directiva se está actualmente revisando y la nueva versión incluirá un requisito para evaluar e informar sobre el carbono utilizado para nuevos edificios. Level(s) también forma parte de nuestras iniciativas en torno a las finanzas sostenibles, como parte de nuestros esfuerzos para facilitar la definición de inversiones sostenibles. Uno de los requisitos es evaluar e informar sobre las proyecciones de carbono del ciclo de vida para nuevos edificios. Level(s) también se utiliza en la Nueva Bauhaus Europea, nuestra ambición de combinar la sostenibilidad con un buen diseño. En 2022 los edificios que usan menos carbono son inclusivos y asequibles para todos.
Como parte del paquete sobre Economía Circular de marzo de 2022, la Comisión adoptó una propuesta de nuevo Reglamento de Productos de Construcción con el objetivo de satisfacer las mismas expectativas que el Reglamento sobre diseño ecológico de productos sostenibles en lo que respecta al medioambiente, pero cubriendo las necesidades específicas del sector de la construcción en cuanto a funcionalidad y seguridad. La propuesta aborda el diseño y la fabricación de productos de construcción, incluida su reparabilidad, reciclabilidad y facilidad de refabricación. Incluye la posibilidad de establecer requisitos para la construcción de productos más ecológicos y seguros. Este marco regulatorio ayudará al entorno construido a cumplir con nuestros objetivos climáticos y de sostenibilidad, al tiempo que impulsará el mercado interno de productos de construcción.
España ha progresado en los últimos años en términos de uso de materiales circulares
El Reglamento revisado también facilitará la elaboración de normas armonizadas4 sobre productos de construcción. El objetivo es mejorar el mercado único de productos de construcción y aumentar su circulación dentro de la UE. Por último, el Reglamento revisado facilitará modelos de negocio innovadores, como la impresión 3D, y ofrecerá soluciones digitales, tales como información mejorada sobre productos para ciudadanos, empresas y otras partes interesadas. Todas estas medidas traerán más circularidad al sector de la construcción y contribuirán a la transición hacia una Europa donde los productos sostenibles sean la norma.
Lo anterior es una descripción general de la situación a nivel europeo. A nivel nacional, me alegra mucho ver a España profundamente comprometida con nuestra agenda circular. Se adoptó una Estrategia Española de Economía Circular, llamada España Circular 2030 (5), que presenta una visión a largo plazo para una transición a una economía circular, con planes de acción a tres años basados en objetivos cuantitativos. Aunque todavía no existen estrategias sectoriales específicas sobre los sectores de plásticos, textiles o construcción, la Estrategia de Economía Circular incluye iniciativas dirigidas a estas áreas. Las estrategias regionales, la sociedad civil y las empresas juegan un papel crucial para ayudar a la transición circular sobre el terreno.
Y las cosas ciertamente van en la dirección correcta. España ha progresado en los últimos años en términos de uso de materiales circulares (del 7,7% en 2014 al 11,2 % en 2020), pero se mantiene por debajo de la media de la UE (12,8%). Por otro lado, el país se considera como líder en ecoinnovación. España ocupó el octavo lugar en la lista de países de la UE con una puntuación total de 125 en el Cuadro de Indicadores de Ecoinnovación de 20216.
Referencias
1
Fairness perceptions of the green transition-October 2022-Eurobarometer survey (europa.eu).
2
Fairness perceptions of the green transition-October 2022-Eurobarometer survey (europa.eu).
3
Level(s) (europa.eu)
4
Communication (europa.eu)
5
Estrategia Española de Economía Circular y Planes de Acción (miteco.gob.es).
6
The Eco-Innovation Scoreboard and the Eco-Innovation Index | Eco-innovation Action Plan (europa.eu).