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Economía circular

La economía circular, un nuevo paradigma

Francisco Pan-Montojo González

Ingeniero de caminos, canales y puertos. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales. Master en economía y dirección de empresas (MBA) por el IESE.

Miembro del Comité Técnico de Agenda Urbana y Ciudades del CICCP.

Coordinador del nº 3640.

©Ben Mathis Seibel

Este número de la Revista de Obras Públicas se focaliza en lo que se ha venido en denominar economía circular. Este un término que está muy en boga y que es la base de diferentes políticas en numerosos países, en particular, en los de la Unión Europea (UE).

El concepto de economía circular y su aplicación, en el caso de la UE, se vinculó inicialmente a las políticas sobre los residuos, en particular, a la prevención, al diseño ecológico y a la reutilización, tal y como la Comisión Europea lo presentó en la Comunicación «Hacia una economía circular: un programa de cero residuos para Europa» (2014). Sin embargo, posteriormente se retiró la propuesta legislativa que se derivaba de dicha Comunicación con el objetivo de ampliar el concepto más allá de los residuos y abarcar todo el ciclo económico.

Parte del contenido de esta primera Comunicación, así como el desarrollo posterior realizado en la UE, tiene que ver con lo dicho: la prevención, el diseño ecológico y el aprovechamiento de los residuos, algo que no era completamente original y que ya se había planteado anteriormente.

Esta parte de la economía circular ya estaba implícita en muchas de las economías existentes antes del advenimiento de la Revolución Industrial; a partir de entonces y de forma progresiva, aunque de un modo más disruptivo a partir de la segunda mitad del siglo XX, se fue fomentando la necesidad de comprar, usar y tirar, en particular, en los EE. UU. y Europa.

Dicho esto, siempre ha existido un aprovechamiento mayor o menor de los residuos, aunque su forma de su recogida y tratamiento está en función de la evolución económica y tecnológica en los diferentes países. Se da el caso de que la forma de recoger residuos para su reutilización o para su reciclado en los países con un bajo desarrollo económico es muy similar a las que existían en Europa y en EE. UU. en el siglo XIX (1).

A continuación, y antes de definir qué se entiende por economía circular, se hará un breve recorrido sobre trabajos que fueron los antecedentes de este concepto y que influyeron en su contenido y en la necesidad de su aplicación.

Uno de los trabajos más interesantes es el desarrollado por Kenneth E. Boulding en su artículo titulado «The Economics of the Coming Spaceship Earth», publicado en 1966. En ocho páginas realiza un análisis conceptual de los modelos de economía —a los que denomina economía abierta (la del cowboy) y cerrada (la de la nave espacial)—, y de las consecuencias en el largo plazo sin olvidar los problemas a corto plazo.

El desarrollo sostenible busca un cambio en los modelos de desarrollo basado en tres pilares: el económico, el social y el ecológico

Se trata de un análisis sistémico que considera los sistemas de materia, energía e información (2), estudia su relación con la economía actual y la que se habría de desarrollar en un futuro, la aplicación de los conceptos de entropía, así como la imposibilidad de escapar al segundo principio de la termodinámica en estos sistemas.

Se concluye, como en el caso del actual concepto de economía circular, que un sistema cerrado requiere de principios económicos diferentes a los de una economía abierta. Además, según dicho artículo:

  • hay que tener en cuenta que no existen recursos ilimitados (3);
  • que la capacidad de recepción y regeneración de vertidos (4) a los medios acuáticos, al aire y a la tierra es limitada y que esta limitación constituye uno de los mayores problemas existentes;
  • la actitud frente al consumo supone una de las mayores diferencias respecto a una economía abierta. Mientras que en la economía abierta a mayor producción y consumo se considera que la situación (tanto del individuo como de la sociedad) es mejor, en la segunda, la cerrada, la medida esencial del éxito de la economía no es en absoluto la producción y el consumo sino la naturaleza, la extensión, la calidad y la complejidad del capital total, incluyendo en esto el estado de los cuerpos y las mentes humanas incluidas en el sistema.

El último punto es objeto de una meditada reflexión por parte de Boulding y, de alguna manera, se ha incorporado al concepto de economía circular; en particular, en los documentos de la UE, aunque, en este último caso, con diferentes matices.

Otro aspecto importante que se recoge en el documento es el del gravamen que nuestras decisiones presentes imponen a las generaciones futuras y la importancia que tiene para cualquier sociedad pensar no solo en el presente sino también en su pasado —esto es, de dónde viene, su evolución y la razón del marco en el que se mueve actualmente— y de su futuro.

Esta última idea, la del gravamen que podemos imponer a las generaciones futuras, está muy presente en la definición de desarrollo sostenible.

Este término se formalizó en el Informe Brundtland de 1987 (5) que lo definió como: «Aquel desarrollo que es capaz de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer los recursos y posibilidades de las futuras generaciones». Más adelante ampliaremos algunos aspectos de este concepto que ha condicionado diferentes actuaciones en las políticas de los países y de las distintas administraciones.

Anteriores a la publicación de Boulding, hubo varios trabajos en la línea de las limitaciones del planeta para satisfacer las necesidades humanas como The challenge of man’s future, de Harrison Brown (1956); Primavera Silenciosa, de Rachel Carson (1962), y posterior a estos libros, La explosión demográfica, de Paul Ehrlich (1968).

Un estudio que tuvo un fuerte impacto fue el titulado «Los límites del crecimiento», realizado por un equipo dirigido por Donella Meadows (del Massachusetts Institute of Technology), publicado en 1972 y encargado por el Club de Roma (6). La conclusión principal fue la siguiente: «si el actual incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantiene sin variación, alcanzará los límites absolutos de crecimiento en la tierra durante los próximos cien años». Este estudio tuvo importantes detractores, pero estudios posteriores parecen confirmar lo adecuado de la metodología utilizada y las tendencias predichas. Aquel estudio y los que le siguieron también tuvieron influencia en el ya mencionado Informe Brundtland («Nuestro futuro en común»).

©Santi Burgos

El desarrollo sostenible tal y como se ha definido más arriba busca un cambio en los modelos de desarrollo basado en tres pilares: el económico, el social y el ecológico.

El desarrollo sostenible implica adquirir conciencia de los costes del puro crecimiento económico en el medio y en las personas, y de la necesidad de que el crecimiento sea aprovechable por todos con una mejor distribución de la riqueza, que no puede ser ilimitado y que debe permitir la utilización de las mejores tecnologías disponibles.

En este marco, en 2015, todos los Estados miembros de las Naciones Unidas aprobaron 17 objetivos como parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en la cual se establece un plan para alcanzar en 15 años estos objetivos los cuales «constituyen un llamamiento universal a la acción para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y mejorar las vidas y las perspectivas de las personas en todo el mundo».

Un instrumento para facilitar el desarrollo sostenible es la aplicación del concepto de economía circular. Varias organizaciones presentan definiciones muy parecidas de lo que es la economía circular, como la U. S. Environmental Protection Agency (EPA), o la Fundación Ellen MacArthur.

De acuerdo con la definición de economía circular del Parlamento Europeo: «La economía circular es un modelo de producción y consumo que consiste en compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar los materiales y productos existentes el mayor tiempo posible. De este modo, se amplía el ciclo de vida de los productos».

Además, el concepto de economía circular implica luchar contra la obsolescencia programada mediante actuaciones en la fase de diseño.

En la infografía de la derecha, se muestra la relación entre obtención de materias primas, producción, consumo y final de vida del producto con su reintroducción en el proceso de producción.

La UE ha desarrollado varios planes de acción sobre la economía circular con los que se intenta realizar una profunda modificación de las formas de producción, consumo y gestión de residuos, así como impulsar el mercado de materias primas secundarias y la reutilización del agua en su ámbito geográfico, contribuyendo al desarrollo sostenible y la disminución de las emisiones de efecto invernadero.

Relación entre obtención de materias primas, producción, consumo y final de vida del producto

El primer Plan de Acción se aprobó en 2015 y como sectores prioritarios de actuación se fijaron los siguientes: plásticos, residuos alimentarios, materias primas críticas, construcción y demolición y biomasa y bioproductos. Además, dicho plan preveía importantes actuaciones en I+D+i, otras actuaciones transversales y un seguimiento del Plan.

En el 2020 se aprueba un nuevo Plan de Acción de Economía Circular, que constituye uno de los principales elementos incluidos en el Pacto Verde Europeo (European Green Deal), el nuevo programa de Europa para el crecimiento sostenible.

Este nuevo Plan de Acción de 2020 incluye iniciativas a lo largo de todo el ciclo de vida de los productos partiendo de su diseño y pretende promover la generalización de los procesos de economía circular, logrando con ello fomentar el consumo sostenible y que los recursos utilizados se mantengan en la economía de la UE durante el mayor tiempo posible.

Con este nuevo Plan la Comisión Europea pretende:

  1. Hacer que los productos sostenibles sean la norma en la UE.
  2. Empoderar a los consumidores y a los compradores públicos.
  3. Centrarse en los sectores que utilizan más recursos y en los que el potencial de circularidad es más elevado, tales como: electrónica y TIC, baterías y vehículos, embalajes, plásticos, textiles, construcción y edificios, alimentos, agua y nutrientes.
  4. Garantizar que se generan menos residuos.
  5. Hacer que la circularidad funcione para las personas, las regiones y las ciudades.
  6. Dirigir los esfuerzos mundiales en materia de economía circular.

En el caso de España el desarrollo de la economía circular se ha previsto llevar a cabo a través de la Estrategia Española de Economía Circular (EEEC).

En este contexto, la Estrategia establece unas orientaciones estratégicas a modo de decálogo y marca una serie de objetivos cuantitativos a alcanzar para el año 2030:

  • Reducir en un 30% el consumo nacional de materiales en relación con el PIB, tomando como año de referencia el 2010.
  • Reducir la generación de residuos un 15% respecto de lo generado en 2010.
  • Reducir la generación de residuos de alimentos en toda cadena alimentaria: un 50% de reducción per cápita a nivel de hogar y consumo minorista, y un 20% en las cadenas de producción y suministro a partir del año 2020.
  • Incrementar la reutilización y preparación para la reutilización hasta llegar al 10% de los residuos municipales generados.
  • Mejorar un 10% la eficiencia en el uso del agua.
  • Reducir la emisión de gases de efecto invernadero por debajo de los 10 millones de toneladas de CO2 equivalente.

Uno de los sectores prioritarios de actuación es el sector de la construcción.

El desarrollo operativo de la EEEC se realiza a través de planes de acción trienales estando operativo el correspondiente al período 2021-2023.

Este Plan de Acción, además de contemplar la aprobación de un importante paquete legislativo, tiene un presupuesto de 1529,47 M, de los cuales un 13,762% corresponde a medidas para reutilización y depuración del agua, y prevé otro paquete importante correspondiente a residuos, donde se encuentran las actuaciones en el sector de la construcción y demolición.

En este número de la Revista de Obras Públicas se incluye una entrevista con la directora general de Calidad y Evaluación Ambiental que, como encargada del seguimiento de la Estrategia Española de Economía Circular, nos informa sobre el estado de su aplicación.

El comisario europeo de Medio Ambiente presenta un artículo sobre la política de la Comisión en materia de economía circular, su aplicación y los resultados obtenidos hasta ahora.

En el artículo de la directora general de Economía Circular de la Comunidad de Madrid se explican las acciones a nivel de gobierno autonómico, con especial atención al sector de la construcción.

El objetivo del Observatorio de la Sostenibilidad es hacer una radiografía real, veraz e independiente de la situación de España en temas de sostenibilidad. En su artículo se explica cómo estamos respecto a la economía circular

No nos podíamos olvidar de la situación de los países en desarrollo en relación con esta materia. Irene Josa, investigadora en el University College London, nos proporciona su visión.

En este número de la Revista, más que de experiencias, debemos hablar de los sectores que son cruciales para el avance de la economía circular en España. Se han incluido los siguientes: el agua, la energía, las carreteras, los envases y los residuos electrónicos.

Referencias

1

El tema de cómo las diferentes civilizaciones y países han tratado sus residuos es reveladora del comportamiento humano y resulta muy interesante. Dos libros de gran interés sobre el tema son Histoire des hommes et de leurs ordures. Du Moyen Âge a nos jours, de Catherine Silguy, y Waste and Want. A social history of trash, de Susan Strasser.

2

Esta última considerada como el sistema de mayor importancia por su autor.

3

Aunque las mejoras tecnológicas permiten una mayor facilidad de explotación y aprovechamiento de los recursos conocidos, así como una mayor facilidad para explorar y encontrar nuevos recursos (este comentario es del autor de este artículo).

4

Hecho bien conocido por los ingenieros y objeto de su profesión.

5

Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas, creado durante la Asamblea de las Naciones Unidas de 1983, adoptado en el Principio 3º de la Declaración de Río (1992), aprobado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo.

6

Club de Roma: el industrial italiano Aurelio Peccei y los científicos Alexander King y Eduard Pestel tenían como propósito reunir a un centenar de personalidades que proviniesen de una diversidad de países y culturas, con una representación del Tercer Mundo equiparable a la de los otros dos mundos, y que tuviesen especialidades complementarias. Sus finalidades eran: identificar los problemas cruciales que afectaban o iban a afectar a la humanidad; investigar posibles soluciones y el desarrollo de escenarios plausibles; poner en conocimiento de autoridades y grupos de poder, así como de la opinión pública, las amenazas y plantear propuestas para atajarlas; cooperar con iniciativas que pudieran estar siendo retardadas por el peso burocrático de los estados y las organizaciones públicas y privadas.

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