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La Clave | El patrimonio cultural de la obra pública 2
La restauración de la presa de Proserpina
Fernando Aranda Gutiérrez
Director Técnico de la Confederación Hidrográfica del Guadiana
La presa de Proserpina en Mérida, actualmente en servicio y explotada por la Confederación Hidrográfica del Guadiana, crea un embalse de 5 hm3 de capacidad cuyo uso principal es recreativo. Tiene un indudable origen romano, vinculado a uno de los sistemas hidráulicos de abastecimiento de Augusta Emerita (Morales et al., 2002 y Aranda et al., 2008).
Este origen romano y su uso han sido cuestionados recientemente (Feijoo, 2005). Sin embargo, la mayor parte de los datos obtenidos sobre la presa confirman tanto su origen romano como su función de origen del acueducto romano conocido como Proserpina-Los Milagros.
Tras la época romana, la presa pierde su función de abastecimiento urbano y, aunque con periodos de abandono, sigue siendo utilizada para otros usos (molinos, pequeños riegos, lavado de lanas, etc.), algo lógico dadas las condiciones hidrológicas de la zona, que hacen imprescindible la regulación de sus cauces para disponer de agua (Aranda, 2022).
Por tanto, la presa ha tenido que ser mantenida, restaurada y habilitada para usos diferentes del inicial a lo largo de sus casi veinte siglos de existencia. Unas actuaciones que solo empiezan a estar parcialmente documentadas hacia finales del siglo XVI (Morales, 2002).
Las últimas actuaciones de este proceso de restauración de la presa de Proserpina —en las que hemos tenido la suerte de poder participar— se han realizado entre los años 1990 y 2010. Con ellas, no solo se ha conseguido una rehabilitación integral de la presa, adecuando sus condiciones de seguridad y funcionalidad y adaptándola a sus usos presentes, sino que además se han adquirido importantes conocimientos sobre la misma.
Breve descripción de la presa de Proserpina
Actualmente, la presa tiene una longitud de unos 430 m y una altura máxima de unos 21 m. En planta consta de tres tramos rectos. Se compone de dos elementos estructurales que trabajan conjuntamente. Por una parte, un muro-pantalla constituido por diversas fábricas pétreas, sillería, mampostería y hormigón romano (calicanto) y, por otra, un espaldón de tierras (terraplén) adosado al muro aguas abajo del mismo. El muro está reforzado por contrafuertes, tanto aguas arriba como aguas abajo; estos últimos no son visibles por estar embebidos en el espaldón.
La presa cuenta con dos torres de toma, denominadas bocines; la situada hacia la margen derecha se corresponde a una toma profunda o desagüe de fondo, y la situada hacia margen izquierda, a una toma más elevada de la cual partía el acueducto. Ambos bocines son estructuras pétreas, de planta cuadrada, adosados por un lado al muro de la presa y por los otros tres, al espaldón, contando con escaleras para descender al fondo. El de la margen derecha tiene una profundidad de unos 18 m, y el de la izquierda de unos 10 m.
Estos bocines están conectados por un lado con el embalse mediante conductos (originalmente, tuberías de plomo), con sus elementos de regulación alojados en el bocín. Por la cara opuesta, de ambos bocines parten sendas galerías que discurren bajo el espaldón, dando salida fuera de la presa a los caudales desaguados.
Sección tipo de la presa de Proserpina
Existe un aliviadero de superficie (sangradera) en un collado lateral próximo al estribo izquierdo de la presa. La cuenca propia de aportación es de unos 10 km2, cifra que aumentó hasta unos 25 km2 mediante la construcción de un canal alimentador, también de origen romano, que trasvasa aguas de un arroyo cercano (véase infografía de arriba).
Actuaciones históricas de conservación y reparación
Las primeras actuaciones de conservación y reparación conocidas datan de finales del siglo XVI, cuando en el bocín profundo se realizó una nueva toma por encima de la original romana, que debía estar ya por debajo del nivel de los sedimentos del embalse.
La siguiente actuación conocida es citada por el historiador local Moreno de Vargas (Moreno de Vargas, 1633), que nos dice que se llevó a cabo una gran reparación del muro de la presa y de sus bocines. No se ha podido localizar mucha más documentación relativa a esta gran reparación, aunque sabemos que las obras comenzaron en 1617 y finalizaron en 1624. Se ha estimado (Celestino, 1943) que esta reparación pudo afectar al revestimiento del sillar/sillarejo de los dos tercios superiores.
En 1698 se realizó una excavación en el terraplén para acceder a la galería original romana de salida del bocín profundo, a la que se le dotó de un respiradero, coronado por una pequeña torre.
En 1791 se construye aguas abajo de la presa el lavadero de lanas llamado De la Purísima Concepción (Sereno, 2002), que utilizaba aguas de la presa captadas desde ambos bocines; para ello se realizan las precisas remodelaciones en las dos galerías de salida.
A finales del siglo XVIII se realizan las primeras representaciones gráficas que se conservan de la presa, los planos de Manuel de Villena (1794) y Fernando Rodríguez (1795) (Arbaiza y Heras, 1998). En 1803 y 1874 están documentadas nuevas actuaciones de reparación de la presa, aunque de menor importancia.
A principios del siglo XX el estado de la presa era de bastante deterioro, con una importante rotura del muro hacia margen izquierda. En el marco del “Plan Gasset” (1902) los servicios hidráulicos del estado español consideran la posibilidad de restaurar la presa, para realizar una pequeña zona regable, que finalmente no se realiza, aunque la presa sí se repara a principios de los años 40, incluyendo una campaña de inyecciones.
A partir de entonces, la presa es explotada por los referidos servicios hidráulicos estatales y, desde 1953, por la Confederación Hidrográfica del Guadiana. En 1970 se realiza una nueva campaña de inyecciones.
Actuaciones de rehabilitación realizadas entre 1990 y 2010
Entre las fechas indicadas, se han llevado a cabo labores muy importantes de rehabilitación de la presa, que se pueden dividir en tres fases:
- Vaciado del embalse; limpieza de fangos; sondeos e inyecciones; realización de diversos estudios; y construcción del desagüe de medio fondo, entre 1990 y 1995.
- Reparación del bocín profundo; rehabilitación de su galería como drenaje de la presa; y construcción del camino perimetral del embalse, entre 1996 y 2003.
- Rehabilitación integral de la presa y su entorno inmediato, y mejora de la carretera de acceso, entre 2009 y 2010.
Una descripción más detallada de las dos primeras fases puede encontrarse en Martín et al. (2000), y de la tercera, en Aranda y Sánchez (2010). Se pueden resumir como sigue.
Primera fase: 1990-1995
En 1990 fue preciso realizar el vaciado del embalse por un problema de eutrofización de sus aguas, aprovechándose para limpiar los sedimentos acumulados en el embalse, que, junto al bocín profundo, alcanzaban una altura de casi 7 metros (un tercio de la altura total). El volumen total de fangos extraídos estuvo en torno al millón de metros cúbicos (véase imagen de arriba).
Ello permitió descubrir la zona baja de la presa, que probablemente corresponde a una primera fase constructiva, y en la que se encontró la toma original del bocín profundo (dos tuberías de plomo). En restos de maderas encontradas en esta zona, así como en una astilla encontrada en un sondeo, se realizaron ensayos de C-14, lo que dio un rango de fechas entre los siglos I y II d. C. También se realizaron determinaciones en las muestras de los pólenes hallados en los fangos que rellenaban parcialmente el embalse, resultando para las muestras basales una edad similar. Estos y otros estudios realizados fueron recogidos en un documento titulado Caracterización histórica, funcional y constructiva del sistema hidráulico de Proserpina (Confederación Hidrográfica del Guadiana e Ingeniería 75[CHG], 1996).
También se realizaron numerosos sondeos e inyecciones, y la construcción de un desagüe de medio fondo, constituido por un conducto de 600 mm.
Segunda fase: 1996-2003
Tras la prolongada sequía de 1990 a 1995, las intensas precipitaciones de 1996 produjeron un llenado rápido del embalse. Se pudo comprobar entonces la existencia de importantes filtraciones, acrecentadas sin duda por la retirada de los fangos. Estas filtraciones llegaron a ocasionar la inundación del bocín profundo. Durante las operaciones encaminadas a resolver esta situación, se produjo la rotura repentina de un tramo de una de las paredes; por fortuna, no se registraron daños personales, y los efectos materiales del incidente se pudieron controlar rápidamente.
Para solucionar la problemática planteada, se realizó una nueva campaña de inyecciones, con especial incidencia en el extradós de los tres muros del bocín en contacto con el espaldón de tierras. En esta zona se realizaron 44 taladros —con una profundidad media en torno a 22 m—, que se entubaban en sus primeros metros y luego se inyectaban a baja presión y reperforaban en diversas fases hasta que el taladro se mantenía totalmente estable, momento en el que se procedía a realizar la última fase de inyección, aumentando la presión, y armando finalmente el taladro (véanse imágenes de arriba).
Consolidado e impermeabilizado de esta forma el perímetro externo del bocín, se procedió a reconstruir la pared derrumbada en hormigón revestido de granito para alterar lo menos posible su aspecto. Se dejaron unos mechinales, que fueron inyectados con microcemento, y posteriormente reperforados, dotándoles de un grifo y un manómetro en su extremo. La operación así realizada fue bastante exitosa, pues ninguno de estos mechinales da agua en cantidad apreciable, mientras que la pared no ha vuelto a dar problemas.
Se realizó asimismo una testificación geofísica —por un lado, de la pantalla de impermeabilización-consolidación del entorno del bocín y, por otro, del resto de la presa— en busca de posibles zonas debilitadas o con grandes filtraciones, que afortunadamente no se encontraron.
Finalmente, se aprovechó esta actuación para proceder a la limpieza y acondiciona-miento de la galería romana profunda, que estaba obturada por completo con fangos y lechada de cemento. Localizado su extremo final, (actualmente por debajo del terreno), se conectó el mismo a un conducto de drenaje que permite evacuar por gravedad hasta un arroyo próximo las ya pequeñas filtraciones del bocín y captadas por la propia galería, causando un efecto muy beneficioso a la presa al deprimir considerablemente el nivel piezométrico en la zona.
Esta actuación en la galería permitió conocer el sistema hidráulico asociado a la misma, que tiene una cierta complejidad, pues podía funcionar en sifón para suministro al lavadero de lanas (Morales et al. 2001) (véase infografía de la página siguiente).
Por estas fechas se realiza además otra importante actuación sobre el embalse, consistente en la ejecución de un camino perimetral, que cumple el doble objetivo de delimitar la zona de Dominio Público Hidráulico y de crear un paseo peatonal y ciclista a lo largo de la orilla (5 km).
Tercera fase: 2009-2010
Las dos fases anteriores dejaron a la presa en unas condiciones adecuadas, aunque seguían existiendo diversos aspectos problemáticos que se consideraba preciso solucionar. En particular, la carretera de acceso a la presa discurría en su tramo final sobre la coronación, con un impacto visual muy negativo, y dificultando la visita de la misma. Por tanto, se realizó una serie de actuaciones que pueden resumirse en:
Croquis informativo del sistema hidráulico asociado al bocín profundo
- Mejora integral de la carretera de acceso desde Mérida a la presa, incluyendo la realización de una senda peatonal y ciclista paralela.
- Eliminación del paso de la carretera sobre la coronación de la presa, mediante la ejecución de una variante aguas abajo.
- Eliminación o soterrado de otros servicios que discurrían sobre la coronación de la presa.
- Construcción de aparcamientos cerca de ambos estribos de la presa.
- Adecuación para uso peatonal de la zona de coronación de la presa, incluyendo la instalación de cartelería informativa.
- Plantación de especies arbustivas en el espaldón.
- Realización en el espaldón de tres «catas museo», que permiten apreciar la estructura interna de la presa, incluidos algunos contrafuertes de aguas abajo.
- Ordenación y mejora de accesos a elementos relacionados con la explotación de la presa.
- Mejora de la capacidad de desagüe de la obra de fábrica a la que descarga el aliviadero de la presa (para T=1000 años).
- Cobertura de las dos torres de toma, o bocines, con unas estructuras de madera.
- Mejoras de accesibilidad a ambos bocines, y dotación de alumbrado a los mismos.
- Mejora de la arqueta de alojamiento de las válvulas del desagüe de medio fondo.
- Sustitución de las distintas cabezas de los piezómetros.
En el marco de estas actuaciones se localizaron, mediante excavación arqueológica, los primeros restos del acueducto romano que desde la presa llegaba hasta Augusta Emerita en el bocín de margen izquierda.
Además hay que añadir que como complemento, el Ayuntamiento de Mérida realizó en las mismas fechas el acondicionamiento de las zonas de baño, e incluso creó cierta infraestructura hostelera.
Referencias
1
Martín Morales, J.; Aranda Gutiérrez, F.; Sánchez Carcaboso, J. L. (2002). Utilización de las presas históricas de Mérida. Actuaciones de conservación. En SEPREM-Diputación de Badajoz (Ed.) Actas I Congreso de Historia de las Presas. (T-II, pp. 9 a 41). Mérida, noviembre 2000. ISBN 84-7796-123-9.
2
Aranda Gutiérrez, F.; Sánchez Carcaboso, J. L; Andrés Díaz, E. et al. (2008). Las presas de abastecimiento en el marco de la ingeniería hidráulica romana, los casos de Proserpina y Cornalbo, Mérida excavaciones arqueológicas 2003, Consorcio de Mérida, (pp. 471 a 536). ISBN: 1577-2853.
3
Feijoo Martínez, S. (2005). Las presas y los acueductos de agua potable, una asociación in-compatible en la antigüedad: el abastecimiento en Augusta Emerita. Monografías Emeritenses (8), Trinidad Nogales Basarrate (dir.). Mérida. (pp. 172 a 205). ISBN: 84-8181-242-0.
4
Aranda Gutiérrez, F. (2022). El patrimonio de las presas históricas en Extremadura. En Lozano, Mª del Mar (dir.), El patrimonio de las obras públicas. Del puente romano de Alcántara al diálogo con la actualidad, (pp. 151-184). Ed. Pigmalión. ISBN: 978-84-18888-56-4.
5
Confederación Hidrográfica del Guadiana e Ingeniería 75, (1996) Caracterización histórica, funcional y constructiva del sistema hidráulico de Proserpina. (75), Martín Morales, J. (dir.) [inédito].
6
Moreno de Vargas, B. (1633). Historia de la ciudad de Mérida. (9.ª reedición del Patro-nato de la Biblioteca Pública Municipal y Casa de Cultura de Mérida, 1998). pp. 87 ISBN: 84-5-1.132-9.
7
Celestino Gómez, R., (1943). Cronología de las fábricas no romanas de la presa de Proserpina. Revista de Obras Públicas, 91, T-I (2744), pp. 558-561.
8
Sereno Martínez, J. (2002). Aproximación a los usos históricos de los embalses: la charca de la Albuhera de Carixa (Proserpina) en los siglos XVII, XVIII y XIX. En SEPREM-Diputación de Badajoz (Ed.) Actas I Congreso de Historia de las Presas. (T-II, pp. 235-248).Mérida, noviembre 2000. ISBN: 84-7796-123-9.
9
Arbaiza Blanco-Soler, S., Heras Casas, C., (1998). Fernando Rodríguez y su estudio arqueológico de las ruinas romanas de Mérida y sus alrededores (1794-1797). Boletín Real Academia Bellas Artes de San Fernando, 87, (pp. 309-366). ISSN: 0567-560X.
10
Aranda Gutiérrez F., Sánchez Carcaboso, J. L., (2010). Rehabilitación integral de la presa y embalse de Proserpina en Dam Maintenance and Rehabilitation II. (Actas II Congreso Internacional de Mantenimiento y Rehabilitación presas, Zaragoza, noviembre de 2010) SEPREM (pp. 1053 a 1061). ISBN: 0415616484.
11
Martín Morales, J., Aranda Gutiérrez, F., Sánchez Carcaboso, J. L., (2001). El sistema hidráulico de la toma profunda de la presa de Proserpina en Mérida, Ciudad y Patrimonio, revista de arqueología, arte y urbanismo, 5, Consorcio de Mérida (pp. 119-127). ISSN: 1577-2845.