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Monográfico | Agustín de Betancourt
Las comunicaciones en el Cáucaso
El informe de Agustín de Betancourt de 1820 sobre la carretera militar de Georgia
María Jesús Pozas Pozas
Doctora profesora sénior de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto (Bilbao).
En el presente trabajo se analiza el informe que realizó el gran ingeniero español Agustín de Betancourt (1758-1824) por orden del zar Alejandro I, sobre el estado de las vías de comunicación en Rusia en 1820. En nuestro caso nos centraremos en los caminos del Cáucaso; especialmente en la carretera militar georgiana. El informe de 1820 no solo es un documento extraordinario que nos describe las infraestructuras rusas, sino también para acercarnos a los grandes conocimientos de Betancourt en materia de obras públicas. Además, pone a prueba sus dotes como ingeniero, arquitecto, urbanista, y muestra sus excelentes facultades económicas y de organización; por otro lado, nos ofrece además rasgos de su personalidad.
Betancourt era tenido como el mejor ingeniero de Europa por su nivel científico y por su formación en la École de Ponts et Chaussés de París, considerada la más importante de Europa. Dedicó la mayor parte de sus esfuerzos a desentrañar los misterios de la construcción de caminos, puentes, obras hidráulicas e ingenios mecánicos, adquiriendo conocimientos en todas las ramas del saber científico y técnico (1). Conviene también tener en cuenta que en 1791 escribió con Juan López de Peñalver una Memoria sobre los medios para facilitar el comercio interior, en la que realizaron una serie de consideraciones técnicas y económicas sobre la construcción de caminos y canales; toda esa sabiduría luego la aplicaría a las vías de comunicación del Imperio Ruso (2).
La inspección de los caminos rusos
A finales de agosto de 1820, una vez terminada la feria de Nizhni Novgorov —su obra más importante, en la confluencia de los ríos Volga y Oka—, Betancourt comenzó un largo viaje, descendió por el Volga hasta las ciudades de Kazán y Astracán para encaminarse desde allí a Crimea; antes, sin embargo, dio un largo rodeo por Tiflis, en Caucasia, al ser invitado a recorrer Georgia por el general Alexei Jermolov, jefe de las tropas del Cáucaso, para valorar los caminos que se habían construido durante su mandato (3).
Además, Betancourt visitó los puertos del mar Negro, Odesa, Nikolaiev, Jerson, Sebastopol, Fedosia y Kerch, finalizando el viaje en el río Seim (Ucrania). A partir de allí, a finales de noviembre del mismo año regresó a San Petersburgo. Propuso iniciar el aprovechamiento de las riquezas del Cáucaso y de Crimea basándose en el punto de vista de la novísima teoría económica de Arsénev (4). En el proyecto del camino militar georgiano quería poner en práctica sus teorías sobre la navegación interior en el río Cyrus (hoy Kurá), así como el modelo de esclusa inventado años antes. También exploró la unión de los ríos Volga y Don con el fin de estudiar la construcción de un canal para unirlos. No sería hasta 1950, en tiempos de Stalin, cuando se llevaría a cabo este proyecto que se había iniciado en 1930, más de cien años después de la propuesta de Betancourt.
En este informe Betancourt exponía sus valoraciones sobre el desastroso estado de las carreteras, al tiempo que proponía medidas para su ordenamiento; para ello necesitaba enormes recursos económicos, lo cual le enfrentaba con el ministro de Finanzas Alexei Arakcheiev, que contribuyó a su caída en desgracia al desacreditarle ante el zar Alejandro I.
En dicho informe, Betancourt hacía referencia a los puntos negativos de las vías de comunicación rusas, y no cabe duda de que eso molestó al Zar, quien lo usó como el pretexto para atacarle y retirarle su favor (5). Pese a la crítica situación de Betancourt, sus recomendaciones no fueron del todo ignoradas a posteriori, pues se experimentó un impulso en la construcción y reparación de obras como carreteras y vías de navegación, entre otras infraestructuras. Dos nuevos ingenieros españoles se incorporaron en 1821 al Cuerpo de Ingenieros de Vías de Comunicación: Agustín Monteverde y Betancourt, sobrino de Betancourt, encargado de los trabajos del abastecimiento de aguas a la ciudad de Odesa; y Miguel Espejo, que se dedicó a la construcción de puentes y caminos en el sur de Rusia (6).
Como consecuencia del Romanticismo, al Cáucaso acudieron viajeros atraídos por los paisajes pintorescos y por los episodios de las guerras caucásicas, y así nació el llamado camino de Pushkin. El gran escritor ruso Aleksandr Pushkin viajó al Cáucaso en 1829, donde fue testigo de la campaña de la guerra ruso-turca y escribió en primera persona sobre los espantosos caminos caucásicos. Nos describe el desfiladero del río Terek de una furia indecible —«el río que truena en el norte»— con horribles cataratas y abismos; así como el camino militar georgiano que comenzaba en Yekaterinograd (7). El testimonio de Pushkin constituye una importante aportación de la literatura a la historia.
En los siglos XVIII y XIX el Cáucaso estaba asociado a consideraciones estratégicas, políticas, militares, y científicas; a finales de los siglos XIX y XX se convirtió en un espacio de aprovechamiento de recursos naturales de sus tierras, así como de la explotación de petróleo y gas en Azerbaiyán, pero hasta entonces las comunicaciones apenas habían mejorado, ya que Rusia seguía siendo un país atrasado (8). El Cáucaso está situado en los confines tanto de Europa como de Asia, entre el mar Caspio y el mar Negro, y siempre ha sido un territorio disputado y misterioso. Históricamente ha sido una encrucijada de influencias. Hoy en día es una región dividida en distintos estados y repúblicas y en guerra permanente (9). Es un rompecabezas de tensiones que ha perdido toda su coherencia, y se ha convertido en rehén de Rusia, Turquía e Irán (10). Actualmente, se han producido enfrentamientos entre azeríes y armenios por causa del enclave de Nagorno Karabaj, que es un nudo gordiano en mitad del Cáucaso (11).
La importancia geoestratégica de la carretera militar georgiana del Cáucaso
A la hora de abordar esta cuestión se puede afirmar que la carretera militar georgiana ha tenido una enorme importancia geopolítica desde la Antigüedad hasta el momento presente por su enorme valor político, militar, económico, y sobre todo comercial (12). A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, durante las guerras ruso-turcas, el dominio ruso se extendió por gran parte de las regiones y repúblicas que componen actualmente el norte del Cáucaso, y entre 1801 a 1819 extendió su influencia a toda la región (13).
No buscó el éxito mundano y por eso su trabajo resultó más áspero e ingrato, pero también le proporcionó satisfacciones mucho más profundas
El informe de Betancourt de 1820 tiene un importante valor y es de una gran relevancia histórica, y su contenido no ha sido estudiado con detenimiento por la historiografía española sobre Betancourt. El informe lleva en la portada una nota con el título «Betancourt. Rapport sur différents sujets relatifs aux voies de communication en Russie», y en la anteportada el título se repite.14 Consta de unos preliminares, que son las páginas de respeto o cortesía, y se divide en dieciocho apartados, indicados con números romanos y foliados, y concluye con unos finales. Al camino militar georgiano, Betancourt le dedicó el apartado VII (15). De particular trascendencia fue la invitación que recibió el ingeniero por parte del general Alexei Jermolov para que fuera a visitar las comunicaciones de Georgia, ya que, aunque no existían vías de agua, los caminos presentaban grandes obstáculos y a menudo quedaban interrumpidos. A Betancourt le pareció que el viaje era muy útil (16). Sus impresiones sobre la carretera militar georgiana son frustrantes. Nos dice que el trazado del camino era defectuoso desde su origen, lleno de piedras y de estrechos desfiladeros y pendientes; los puentes estaban mal construidos, y a la menor crecida el agua de los ríos se los llevaba; era un camino completamente salvaje teniendo en cuenta que suponía la única comunicación entre Georgia y Rusia (17). El general Alexei Jermolov aceptó las explicaciones de Betancourt y se comprometió a colaborar con todos los medios a su alcance, puesto que deseaba mejorar esa ruta. Betancourt le propuso una serie de medidas para arreglar las vías de comunicación en Georgia que se resumían en cinco puntos (18).
- «Que todos los oficiales del Cuerpo de Ingenieros de las Vías de Comunicación que se encuentren en Georgia en el futuro dependan únicamente del Director General» (19).
- «Que en todos los trabajos e investigaciones que no dependan de las vías de comunicación, el Comandante de Georgia tendrá al lado de él un oficial ingeniero destacado» (20).
- «Que la compañía de zapadores de las vías de comunicación que se encuentren en Georgia será fijada en 600 hombres, y formada en un batallón, a fin de tener hábiles obreros» (21).
- «Que todas las veces que se pudiera hacerlo sin entorpecer las operaciones militares se emplearía a soldados como trabajadores» (22).
- «Que para procurar fondos suficientes para hacer todos los trabajos de las comunicaciones necesarias, se proponía a Vuestra Majestad Imperial destinar durante 10 años la mitad de las rentas provenientes del Salin [Almacenes de sal], que alcanzan 200 mil rublos por año, y que por la huida de Mustafá I han vuelto a la Corona» (23).
Estas eran las bases que proponía Betancourt para la administración de las vías de comunicación en Georgia, y terminaba dirigiéndose al zar en estos términos: «Si Vuestra Majestad se digna a darnos su consentimiento, yo me ocuparé de su desarrollo con el general Jermolov y lo someteré a la sanción de Vuestra Majestad» (24).
A continuación, expuso los trabajos que se llevarían a cabo y las dificultades que se presentaban por la complejidad orográfica y los grandes obstáculos de ese camino; sin embargo, también señaló las ventajas para los movimientos de las tropas militares y añadió también que facilitaría los transportes de los productos del sur de Georgia, como sus deliciosos vinos, minerales (cobre), lanas, sedas y otros ricos productos totalmente perdidos para el comercio por falta de comunicaciones (25).
Cabe destacar, que el informe de la carretera militar georgiana concluye señalando que la pobreza y el atraso de la región del Cáucaso, y del sur de Rusia se debe a las malas comunicaciones, y que la navegación estaba todavía en la «infancia». «Las provincias más fértiles en toda clase de productos languidecen en una miseria profunda» (26). Para terminar, Betancourt se dirige en estos términos al zar Alejandro I:
«En este breve informe Vuestra Majestad puede ver la cantidad de obras que hay que ejecutar para mejorar las vías de comunicación en el solo espacio que he recorrido, y a cualquier lugar que se mire está todo por hacer, y si se ejecutan grandes trabajos se pueden alcanzar grandes resultados. El único obstáculo para lograrlos ha sido la escasez de fondos aplicados a los trabajos públicos, yo no soy nada más que un ayudante y no entro en la insuficiencia [de medios]. Por mi parte solicito a Vuestra Majestad Imperial que incremente los medios que están en su poder para recobrar todo el valor de las riquezas existentes que se pierden por el estancamiento» (27).
El informe está firmado por Agustín de Betancourt en San Petersburgo el 15 de diciembre de 1820.
Conclusiones
Este viaje de 1820 fue agotador para Betancourt, que desplegó una actividad incansable. A su vuelta a San Petersburgo le entregó al zar Alejandro I el informe del estado de las vías de comunicación y le propuso una batería de soluciones. Como resultado general llegó a las siguientes conclusiones: se quejaba del mal estado y del atraso de los caminos, puentes, y canales, a pesar de los esfuerzos realizados por las arcas estales y argumentaba que sin medios materiales sería imposible dar un vuelco a esta situación. Es más, llegó a la conclusión de que mientras no se pusiera orden en la esfera económica y administrativa, Rusia seguiría siendo un país atrasado. Asimismo, el informe iba acompañado de magníficos planos y dibujos en los que demostraba su formación científica y artística. Dotaba a sus trabajos técnicos de una gran perfección, y para los dibujos empleaba una técnica limpia y precisa; además, eran de una enorme belleza.
De Agustín de Betancourt podemos decir que triunfó en su profesión de ingeniero desde el trabajo, la abnegación, el sacrificio, la constancia, la disciplina, y la inspiración; pero además había sido bendecido por el quid divinum. Estaba dotado de un talento excepcional, y fue un trabajador infatigable a lo largo de su vida. Supo tomar decisiones creativas y combinar su labor como ingeniero, arquitecto, urbanista e inventor. No buscó el éxito mundano y por eso su trabajo resultó más áspero e ingrato, pero también le proporcionó satisfacciones mucho más profundas. Siempre se mantuvo firme y nunca se humilló, únicamente ante el Señor de la vida y de la muerte. Su talante liberal y su estilo combativo le crearon enemistades, y le llevaron a caer en desgracia ante el zar Alejandro I. En definitiva, Betancourt se quejó amargamente del estado de los caminos del Cáucaso.
Notas
1
Dolores Romero Muñoz y Amaya Sáenz Sanz. «Un ingeniero español al servicio de dos coronas. Betancourt: los inicios de la ingeniería moderna en España». Ingeniería Civil/102, 7-20. Recuperado de: ingenieriacivil.cedex.es.
2
Agustín de Betancourt y Juan López de Peñalver. (1992). «Memoria sobre los medios de facilitar el comercio interior, 20 de junio de 1791». En: Escritos de López de Peñalver. Instituto de Cooperación Iberoamericana/Instituto de Estudios Fiscales, Madrid, pp. 5-32.
3
Alejandro Cioranescu. (1965). Agustín de Betancourt. Su obra técnica y científica. C.S.I.C., Instituto de Estudios Canarios, La Laguna de Tenerife.
4
Dmitry Kuznetsov. (2018). Betancourt. Ingeniero por excelencia. Ediciones Endymion, Madrid, 588-589.
5
María Jesús Pozas. (2019). «San Petersburgo, una ciudad creativa en tiempos del zar Alejandro I. La aportación a la arquitectura y al urbanismo del ingeniero español Agustín de Betancourt». Revista de Historia Canaria. N.º 201, pp. 299-351.
6
Juan Cullen Salazar. (2008). La familia Betancourt y Molina. Correspondencia íntima. Domibari Editores. Las Palmas de Gran Canaria, España.
7
Aleksandr S. Pushkin. (2003). Viaje a Arzrum durante la campaña de 1829. Editorial Minúscula, Barcelona. Se trata del único texto autobiográfico de Pushkin.
8
Marina Frolava. (2006). «Los paisajes del Cáucaso en la geografía rusa: entre el modelo científico y la representación socio-cultural». Cuadernos Geográficos, n.º 38. pp. 7-29.
9
José Ignacio Castro Torres. (2020). Nagorno Karabaj: un nudo gordiano en mitad del Cáucaso. Documento de Análisis. IEEE34/2020
10
Étienne Peyrat. (2020). Histoire du Caucase au XX siècle. Fayard, París.
11
Mira Milosevich-Juaristi. (25 de setiembre 2023). «Nagorno Karabaj: la guerra local y las rivalidades regionales y globales». Real Instituto Elcano.
12
Alexander Rusetsky. (2012). «Una aproximación geopolítica al Cáucaso». En: AAVV. El Gran Cáucaso. Instituto Español de Estudios Estratégicos. Ministerio de Defensa, nº 156. Recuperado de: IEEE–Nagorno Karabaj: un nudo gordiano en mitad del Cáucaso-José Ignacio Castro Torres (Consultado: 24/05/2023).
13
Silvia Marcu. 2021. Geopolítica de Rusia y Europa Oriental. Editorial Síntesis. Madrid pp. 36-37.
14
Este informe fue cedido para su digitalización por la Biblioteca de la Universidad Estatal de Vías de Comunicación de San Petersburgo a la Fundación Canaria Orotava de Historia de La Ciencia. https://fundacioorotava.org/betancourt/library/
15
Agustín de Betancourt y Molina. Rapport sur différents sujets relatifs aux voies de communication en Russie. Recuperado de: fundacionorotava.org, fol. 7 r.
16
Ibidem., fol.20r.
17
Ibidem., fol. 7r
18
Ibidem., fols. 7r-8r.
19
Ibidem., fol. 8 r.
20
Ibidem., fol. 8 r.
21
Ibidem., fol. 7r
22
Ibidem., fol. 8r.
23
Ibidem., fol. 8v.
24
Ibidem., fol. 8v.
25
Ibidem,, fols. 9r-10r.
26
Ibidem., fol. 17r.
27
Ibidem., fol. 20 r. y v.