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Monográfico | Agustín de Betancourt

Perfil de la época y de la personalidad del emperador ruso Alejandro I el Bendito

Tamara Veprétskaya

Doctora en Historia y profesora de Historia en el Departamento de Filosofía y Culturología. Escuela Superior de Teatro M. S. Shchepkin.

Alejandro I de Rusia, pintado por Carstini en 1825.

El reinado de Alejandro, no lo olvidemos, coincidió con una era llena de innumerables dificultades para todos los soberanos, y si todos los contemporáneos estaban sujetos a este destino, Alejandro estaba aún más sujeto a ellos

Clemente de Metternich *

Agustín de Betancourt y Molina, el destacado ingeniero español, llegó a San Petersburgo en 1808, se entusiasmó por los grandiosos proyectos del zar ruso Alejandro I de renovar el país, e inmediatamente recibió el apoyo y la confianza completa del zar. Discutió sus ideas y planes directamente con el emperador y gozó de su favor. Alejandro I designó al científico español para diferentes puestos importantes; le concedió toda la iniciativa en las obras de renovación de San Petersburgo y más tarde, en las de la reconstrucción de Moscú después del incendio de 1812; le condecoró con la Orden de Alejandro Nevsky (1). Su estancia en Rusia a lo largo de 16 años coincide con el reinado de Alejandro I. Por eso es esencial tratar brevemente sobre el perfil de la época y la personalidad del emperador ruso.

Alejandro I nació en 1777. Su vida y actividad transcurrieron en la época del fin del siglo XVIII y el primer cuarto del siglo XIX. Las ideas de la Ilustración llevaron a los acontecimientos revolucionarios de Francia y después, a las Guerras Napoleónicas en Europa. Podemos ver algunos rasgos parecidos entre la historia de Rusia y España en ese período. Por un lado, había gente que admiraba a Napoleón Bonaparte como representante de las aspiraciones progresistas. Por otro, Napoleón se convirtió en un tirano, en una amenaza para la paz y la independencia en toda Europa. Así, y en concordancia con sus intereses nacionales, tanto España como Rusia se movieron entre períodos de acercamiento y hostilidad con Francia y por fin llegaron a la lucha por la independencia contra las tropas napoleónicas. De una forma muy breve, vamos a ver esta época, con el trasfondo internacional histórico de los procesos en el Imperio Ruso, la actividad de su emperador y la vida de Betancourt.

Desde su niñez Alejandro vivió entre dos cortes muy diferentes y casi hostiles. La primera fue la de la emperatriz Catalina II quien se encargó de la educación de su nieto. Y la segunda fue el palacio de Gatchina, la finca de su padre, el futuro emperador Pablo I. El destacado historiador ruso V. O. Klyuchevsky escribió que la necesidad de maniobrar entre las dos cortes enseñó a Alejandro «a vivir con dos mentes, a mantener dos apariencias ceremoniales» (2), desarrollándose en él una actitud secretista e hipócrita.

Para instruir a su nieto, a quien consideraba heredero directo a su trono, Catalina invitó a Frederico Cezar La Harpe, un futuro estadista suizo. El tutor de Alejandro, republicano en su pensamiento, enseñaba a su alumno los ideales del Siglo Ilustre. «La naturaleza no ha sido tan generosa con ningún mortal. Desde la infancia noté en él claridad y justicia en los conceptos» (3) escribió La Harpe sobre su alumno. Y Alejandro le expresó su gratitud diciendo que a La Harpe se lo debía todo y le llamaba su «mejor amigo» (4). Se formó una verdadera amistad entre el tutor y su alumno que guardaron a lo largo de casi toda la vida.

Alejandro llegó al trono tras una conspiración de la nobleza contra su padre en marzo de 1801. Los conspiradores lo habían introducido en su círculo. en las memorias del tutor de Alejandro Frederico. En La Harpe leemos que, al llegar al trono, su alumno le confesó que «estos incidentes pesaban mucho en su corazón». «Alejandro estaba horrorizado por ese crimen, que no podía ni prever ni prevenir» (5), recordó La Harpe. A lo largo de su vida Alejandro sintió profundos y crecientes remordimientos por el asesinato de Pablo que le causaron un temor inconsciente. Al analizar la historia de Rusia se ven muchos ejemplos de conspiraciones y golpes de Estado.

Retrato de Frédéric-César de La Harpe, a la edad de 49 años, por Jacques Augustin Catherine Pajou (1766–1828).

Gracias a los pensamientos libres que le había transmitido La Harpe, aun antes de subir al trono Alejandro tenía muchas ilusiones y aspiraba a realizar unas reformas necesarias para hacer su patria feliz con la ayuda de la Constitución (6). El zar se consideraba a sí mismo republicano. Hasta en los últimos días de su reino le dijo a un miembro de la corte que, a pesar de la opinión pública, viviría y moriría republicano. Sin embargo, el mismo La Harpe después del golpe de Estado de 1801 le advirtió que todavía no era tiempo de cambios radicales en Rusia (7). Al subir al trono el emperador formó el llamado Comité Privado, que comprendía a sus personas más cercanas, el círculo de sus «jóvenes amigos»: el príncipe Adam Czartoryski, los condes Pavel Stroganov, Viktor Kochubei y Nikolai Novosiltsev. Juntos discutían las reformas necesarias. El poeta ruso Pushkin se refirió al primer período del reino del emperador, cuando se llevaron a cabo ciertas reformas liberales, como «un gran comienzo de los días de Alejandro». Pero sus amigos después anotaron en sus diarios con amargura que, al discutir los proyectos, el zar siempre hablaba sin determinación ni certeza. Por su parte, los círculos de la aristocracia rusa percibieron con indignación esas conversaciones vagas, como planes jacobinos. Algunos historiadores consideran que el temor de Alejandro ante el posible disgusto de la nobleza alta se reflejaba en las fluctuaciones de su política interna.

El ejemplo más elocuente es la historia de Mijail Speranski, uno de los más cercanos consejeros del zar. En 1807, siguiendo las órdenes del zar, este empezó a idear muchos proyectos de reformas liberales en Rusia. Su proyecto administrativo seguía el principio de la «separación de poderes» y fue aprobado por el emperador. Pero en 1812 Speranski cayó en desgracia bajo de la presión de algunos nobles. El mismo emperador llamó a Speranski «víctima de la opinión pública», una víctima forzada por las circunstancias del momento. El cortesano Golitzin contó que, al salir Speranski del despacho del zar, Alejandro tenía lágrimas en sus ojos y lo explicó con estas palabras: «Si te cortaran la mano, probablemente gritarías y te quejarías de que te duele; Speranski me fue arrebatado anoche, ¡y era mi mano derecha!» (8). Así pues, en su política de reformas Alejandro I se limitó a varias medidas incompletas.

Hay que mencionar también la actividad del emperador en las relaciones internacionales. El importante papel que desempeñó el Imperio Ruso en las guerras napoleónicas, le valió a Alejandro el sobrenombre del Bendito. El curso de la política exterior tendía hacia la neutralidad con el objetivo de perseguir sus propios intereses y asegurar la paz en Europa tras las derrotas en los campos de batalla de Austria y Prusia y hacia los tratados de alianza con Napoleón. También evolucionó la actitud del zar hacia Napoleón, a quien en algún momento incluso había adorado. 

Retrato de M. M. Speransky, pintado por Varnek en 1824.

Alejandro escribió a su tutor La Harpe y comentó en referencia a Napoleón: «Desde el establecimiento de su consulado vitalicio […] se ha convertido en uno de los peores tiranos que la historia había producido» (9). Después del fusilamiento del duque de Enghien en 1804, Alejandro I envió una nota oficial a Napoleón en protesta contra el derramamiento de sangre coronada. Napoleón respondió que en la propia Rusia se había derramado la «sangre real» de su padre. Aquella fue una acusación muy clara y pública que el emperador ruso jamás olvidó ni perdonó. Y así él empezó a gestar su idea de salvar a Europa del tirano francés (10).

Parece que Napoleón no le entendía ni siquiera cuando eran aliados. Se quejó al embajador francés Coulaincourt con estas palabras: «Su emperador Alejandro es terco como una mula, se hace el sordo cuando no quiere escuchar» (11). En una de sus cartas personales a Napoleón Caulaincourt escribió: «A Alejandro no le aceptan por lo que es. Le consideran débil, y se equivocan […]. Pero esa ligereza de carácter tiene sus límites: no irá más allá del círculo trazado para sí mismo, y este círculo está hecho de hierro y no se dobla» (12).

Imperio Ruso en 1817.

En 1812, tras perder Moscú, Alejandro declaró: «Napoleón o yo. Él o yo. No podemos reinar los dos al mismo tiempo»13. Como sabemos, al final el ejército de Napoleón fue derrotado en Rusia en 1812. En abril de 1814 las tropas de Alejandro I entraron en París para «salvar el pueblo francés de la tiranía de Napoleón». Así lo interpretaba también el emperador ruso cuando en 1815 ofreció crear la Santa Alianza, basándose en su antigua idea de establecer la paz en Europa sobre «los principios de la fraternidad cristiana».

Sin embargo, podemos ver que la actividad de la Santa Alianza echó por tierra las propias ilusiones liberales de Alejandro. La revolución en España y los disturbios en numerosos países europeos pusieron fin a su liberalismo e influyeron en su estado de ánimo. En la segunda parte de su reinado se alejó de la gobernación directa: su política en todas las esferas se tornó hacia la autocracia, el conservadurismo y la cerrazón. La culpabilidad que sentía por la muerte de su padre explicaría que Arakcheyev, un hombre tan contradictorio y tan diferente de Alejandro en carácter e ideales, siempre estuviera a su lado y al final se convirtiera en un regente con plenos poderes en la última década del reino del emperador. Arakcheyev había sido una figura muy importante para Pablo I, que lo había recomendado a su hijo como un hombre muy cumplidor y fiel.

El emperador se entregó de lleno a la religión, al misticismo. Su miedo, las contradicciones entre sus ideales de juventud y la realidad, el fracaso de sus aspiraciones se reflejaron en su conducta, a veces incomprensible, tanto en asuntos de Estado como en las relaciones con sus súbditos, allegados y amigos.

Es importante señalar que la actividad de Alejandro I en la Santa Alianza primero provocó un alejamiento entre el tutor La Harpe y su alumno coronado, hasta que finalmente interrumpieron su correspondencia. En los dos congresos de la Santa Alianza que siguieron a la revolución en España de 1820, Alejandro expresó su determinación de poner fin a las fuerzas revolucionarias. Con amargura y desilusión por su alumno, La Harpe decidió cortar sus contactos epistolares con Alejandro en 1822. «No hay nada más que decirle al soberano de toda Rusia: a partir de ahora hablamos idiomas diferentes y profesamos reglas diferentes, ¿cómo podemos entendernos?» (14). Pero el mismo Alejandro había entendido que esa diferencia inmensa entre sus pensamientos y los de su tutor había surgido después del Congreso de Viena y a partir de 1818 nunca más le escribió.

En la década de 1820 el emperador empezó su política de represión contra algunas personas importantes. A Alejandro I no le gustaron algunos versos del gran poeta Aleksandr Pushkin. La actitud del poeta hacia el zar había ido cambiando y pasó de la aprobación del inicio liberal de su reinado al desprecio por su soberano cuando se derrumbaron todas sus esperanzas de transformación del país. En la primavera de 1820 Pushkin tuvo que marcharse al exilio. Después, en su poesía Pushkin llamaría al emperador «el déspota nómada», «el soberano débil y astuto». En 1822 la baronesa Barbara von Krüdener, una ocultista que había sido pastora del emperador en el cristianismo místico y le había influido mucho, también tuvo que abandonar San Petersburgo por orden del zar.

Escudo de armas de Alejandro I.

A partir del mismo año 1822, después de su viaje por Rusia y su informe sobre los problemas de las vías de comunicación, Betancourt comenzó a perder poco a poco el favor del zar. Paulatinamente fue destituido de todos sus cargos. El emperador dejó de aceptarlo. La financiación de sus proyectos cesó, y Agustín de Betancourt cayó en total desgracia ante el monarca. Esto afectó su estado de ánimo y un año y medio después le provocó la muerte, ocurrida el 26 de julio de 1824 (15).

Recordemos la caída de Speranski, y esta vez la de Betancourt. Alejandro solía de sacrificar a personas muy cercanas, que habían disfrutado de su plena confianza. Las sacrificaba de manera repentina por cualquier influencia externa o presión de las circunstancias.

Alejandro es inteligente, agradable, educado, pero no se puede confiar en él, no es sincero: es un verdadero bizantino… sutil, fingido, astuto

Parece que nunca podremos entender el alma y los verdaderos ideales del emperador. Encontramos características negativas atribuidas a Alejandro tanto por sus contemporáneos como por algunos historiadores que le describen como un hombre hipócrita, astuto, desatento, pasivo y débil. Todos señalaban que era muy amable; pero tal vez esa amabilidad fuera falsa. Ya en Santa Elena Napoleón Bonaparte escribió: «Alejandro es inteligente, agradable, educado, pero no se puede confiar en él, no es sincero: es un verdadero bizantino… sutil, fingido, astuto» (16).

Sin embargo, existen también otros puntos de vista sobre el emperador ruso que nos presentan a un individuo completamente diferente: un soberano que funcionaba en aquel difícil momento de transición para Rusia, durante un periodo de grandes enfrentamientos con Napoleón, la reorganización de la posguerra de Europa, y que además estaba bajo el temor constante de un golpe de Estado. Tenía «una naturaleza decidida, dominante, vivaz, capaz de sentimientos y emoción, una mente clara, perspicaz y cautelosa, un carácter flexible, capaz de autocontrol». «Alejandro se opuso al genio militar, la fuerza y la presión de Napoleón con el más alto arte diplomático, una mente sutil y un cálculo de largo alcance» (17).

El emperador murió en Taganrog el 1 de diciembre de 1825.

El poeta y estadista ruso Piotr Viázemski dedicó unos versos a Alejandro I. Me he atrevido a traducirlos al español y quisiera terminar mi escrito con esa poesía:

Es la esfinge indescifrada hasta la tumba,

le siguen discutiendo hasta hoy.

En su amor la rabia murmuraba,

en su maldad se traslucía el amor.

Y siendo hijo del siglo XVIII

también fue víctima de su pasión.

y, aunque al hombre despreciaba,

a la humanidad le dio su amor (18).

Notas

*

Меттерних К.В. фон. Император Александр I. Портрет, писанный Меттернихом в 1829 году // Исторический вестник, 1880.–№ 1. – С. 168-180. – Сетевая версия – М. Вознесенский 2006, С.180 [Metternich, K. von. El emperador Alejandro I. Un retrato escrito por Metternich en 1829. 1880. Boletín Histórico. n. º1. Pp.168-180.–Versión en línea– M. Voznesensky 2006, p.180]. https://web.archive.org/web/20111011144909/http://memoirs.ru/texts/Metternich_IV80n1.htm [en ruso]

1

Вигель Ф. Ф. Воспоминания.–М.: В Университетской типографии (Катков и Ко), 1865, 4. 5-6. [Viguel F.F. Memorias. (1865), Moscú, en la imprenta de universidad (Katkov y Co), partes 5-6.] [en ruso]

2

Ключевский В. О. Русская история. Полный курс лекций.–В 3-х книгах., М.: «Мысль», 1993, кн.3, С. 382. Kliuchevski V. O. La Historia de Rusia. Curso completo de conferencias. (1993). 3 libros, Moscú: “Mysl”, libro 3, P. 382. [en ruso]

3

Михайловский-Данилевский А. И. Записки 1814 и 1815 годов.–СПб: В типографии Департамента Внешней Tорговли, 1832, С. 153-154. [Mijailovski-Danilevski A. I. Notas de 1814 y 1815. (1832). San Petersburgo, en la imprenta del Departamento del Comercio Exterior, pp. 153-154]. [en ruso]

4

Александр I – Ф.-C. Лагарпу, 9 мая 1795 г.// Император Александр I и Фредерик-Сезар Лагарп: Письма. Документы. – В 3-х тт./ Сост., вступ. ст. и коммент. А. Ю. Андреева и Д. Тозато-Риго. – М.: Политическая энциклопедия, 2014, Т.1, С. 163. [Alejandro I – F.-C. La Harpe (9 de mayo, 1795). Emperador Alejandro I y Frederico Cesar La Harpe: Cartas. Documentos. – En 3 volúmenes/Recopilación, introducción y comentarios – Andreyev A. Yu. Y Tozato-Rigo D. – Moscú: Encyclopedia política, 2014, V. 1, P.163] [en ruso]

5

Император Александр I и Фредерик Сезар Лагарп: Письма. Документы... – Т. 1, С. 107-108. [Alejandro I – F. C. La Harpe, (9 de mayo, 1795) Emperador Alejandro I y Frederico Cesar La Harpe: Cartas. Documentos… – V. 1, P. 107-108.] [en ruso]

6

Александр I – Ф. С. Лагарпу, 27 сентября/8 октября 1797 г. Император АлександрI и Фредерик Сезар Лагарп: Письма. Документы... – Т. 1, С. 335-339. [Alejandro I – F. C. La Harpe, (27 de septiembre/ 8 de octubre de 1797). Emperador Alejandro I y Frederico Cesar La Harpe: Cartas. Documentos… – V. 1, P. 335-339.] [en ruso]

7

Ф.-С. Лагарп – Александру I, 13 апреля 1801 г.// Император АлександрI и Фредерик Сезар Лагарп: Письма. Документы…–Т. 1, С. 378-379. [F. C. La Harpe–Alejandro I. (13 de abril, 1801). Emperador Alejandro I y Frederico Cesar La Harpe: Cartas. Documentos… – V. 1, P. 378-379.] [en ruso]

8

Citado por: Шильдер Н. К. Император Александр I. Его жизнь и царствование. —В 4-х тт. – СПб.: Издание А. С. Суворина, 1897, T. 3, С.48. [Shilder N. K. (1897). Emperador Alejandro I. Su vida y reinado. – En 4 volúmenes. San Petersburgo: Edición de A. S. Suvorin, V. 3, P. 48.] [en ruso]

9

Александр – Ф.-С. Лагарпу, 7 июля 1803 г. Император АлександрI и Фредерик Сезар Лагарп: Письма. Документы… – Т.2, С. 165. [Alejandro I – F. C. La Harpe, (7 de julio de 1803), Emperador Alejandro I y Frederico-Cesar La Harpe: Cartas. Documentos… V. 2, P. 165]. [en ruso]

10

История дипломатии.–М.: Госполитиздат, 1959, Т.1, С.466. [Historia de diplomacia. (1959), Moscú: Gospolitizdat, V. 1. P.466.] [en ruso]

11

Citado por: Caulaincourt. Mémoires du géneral de Caulaincuort, París, 1933, T.1, P.273 Visto en: https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k11637d/f282.item.zoom#

12

Citado por: Сахаров А. Н. Александр I. Романовы. Исторические портреты. 1762-1917 . Под ред. А. Н. Сахарова.–М.: АРМАДА, 1997.–С. 302. [Sajarov A. N. Alejandro I. Los Romanov. Retratos históricos. 1762-1917 (1997), Editado por Sajarov A. N. Moscú: ARMADA, p. 302.] [en ruso]

13

Citado por: Шильдер Н. К. Император Александр I… , T. 3, C. 112, 510. [Shilder N. K., Emperador Alejandro I… V. 3, P. 112, 510.] [en ruso]

14

Император АлександрI и Фредерик Сезар Лагарп: Письма. Документы… – Т. 3, С. 41, 329. [Emperador Alejandro I y Frederico Cesar La Harpe: Cartas. Documentos… V. 3, P.41, 329.] [en ruso]

15

Вигель Ф. Ф. Воспоминания.–Ч. 6, P. 41-45. [Viguel F.F. Memorias. Parte 6, pp. 41-45.] [en ruso]

16

Citado por: Сахаров А. Н. Александр I. Романовы. Исторические портреты…- С. 302. [Sajarov A. N. Alejandro I. Los Romanov. Retratos históricos. p.302.] [en ruso]

17

Сахаров А. Н. Александр I. // Романовы. Исторические портреты…– С. 284, 302. [Sajarov A. N. Alejandro I. Los Romanov. Retratos históricos. Pp. 284, 302]. [en ruso]

18

Traducido por Tamara Veprétskaya con la ayuda de Guillermo de la Puerta.

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