[pms-logout text="Bienvenido, {{meta_user_name}}" link_text="Salir"]
La Clave
Salvaguardar el patrimonio ferroviario de la Rampa de Pajares
La Rampa de Pajares discurre sobre la cordillera Cantábrica y pertenece a la línea ferroviaria León-Gijón. Fue inaugurada en el año 1884 y resultó ser todo un reto para la ingeniería española del siglo XIX. Esta línea ferroviaria ha seguido en funcionamiento durante 137 años, acumulando una gran cantidad de patrimonio. Con la llegada de un nuevo trazado (Variante de Pajares), la Rampa de Pajares corre un grave riesgo de desaparecer. Ante esta situación se van a proponer una serie de nuevos usos e iniciativas con el claro objetivo de conservar este patrimonio ferroviario.
Ángel Martín Rodríguez
Ingeniero industrial.
Profesor titular de la Universidad de Oviedo.
En el año 1852 se inauguró el ferrocarril, que unía la cuenca carbonífera del Nalón con la ciudad costera de Gijón, esta línea ferroviaria demostró las ventajas del transporte ferroviario y comenzó a plantearse la necesidad de establecer una nueva línea que salvase la cordillera Cantábrica y, por tanto, abriese los mercados entre Asturias y el resto de España. Esto supondría sacar a Asturias de su aislamiento y aumentar la riqueza, al poder enviar carbón de las cuencas mineras asturianas.
Este proceso de nueva línea ferroviaria se materializó en el año 1858 con una Real Orden que autorizaba la construcción del ferrocarril y que establecía el comienzo en León y que debería llegar al algún puerto marítimo de la Asturias Central. El Estado constituye una comisión de estudio del ferrocarril de Asturias, donde se establecerían los principales requisitos requeridos por el trazado, y se dispuso que esta comisión fuese dirigida por los ingenieros de caminos Saturnino Adana y Eduardo Gutiérrez Calleja (Rodríguez Gutiérrez, 2018, pág. 29).
Proyectos y obras originales
En el año 1861 esta comisión de ingenieros hace público el documento conocido como “proyecto oficial”. Este proyecto oficial establece un trazado que permite salvar la cordillera Cantábrica, y que se puede calificar como admirable y valiente. Proyectaba un túnel en la zona denominada La Perruca, con una longitud de 3071 metros y a una altitud de 1270 m/a, con una salida que establecía una pendiente de 15 milésimas y que buscaba el valle del Caudal para continuar hasta Mieres. Este recorrido era de 74,31 kilómetros, y ya en aquel momento se preveía la construcción de 112 puentes y viaductos, fijando un radio mínimo de 300 metros. La distancia a recorrer entre León y el puerto Gijón era de 195 kilómetros (Rodríguez Gutiérrez, 2018, pág. 31)
El proyecto, con el correspondiente pliego de condiciones particulares, se saca a subasta pública y resulta ser un fracaso, pues no se presenta licitación alguna. Ante esta situación, siguen nuevas propuestas y procesos que finalizan con la concesión definitiva, en el año 1864, de la línea ferroviaria entre León y Gijón al marqués de Manzanedo, que inmediatamente la cedió al José Ruiz de Quevedo. José Ruiz de Quevedo era uno de los propietarios de la Compañía del Noroeste, que ya explotaba una línea de ferrocarril entre Palencia y León. Esta nueva cesión provoca que surjan nuevas modificaciones del proyecto oficial. Así, mientras se estaban realizando las primeras obras del proyecto, la Compañía del Noroeste (adjudicataria de las obras) encargaba al ingeniero Salustio González Regueral un nuevo estudio que pretendía acortar el recorrido aumentando las pendientes a 20 milésimas y reducir por tanto la distancia de 53 kilómetros a unos 32 kilómetros; además proponía que, en algunos tramos, la pendiente fuese de 35-40-50 milésimas, propuestas que no se llevaron a cabo.
Finalmente, en el año 1874 aparece el trazado definitivo, donde el ingeniero Javier Sanz elabora un proyecto desde La Perruca hasta Puente de los Fierros, con pendientes de 20 milésimas, que va a ser el valor definitivo ejecutado. Así, la compañía AGL, en el año 1881, contrata las obras correspondientes entre Busdongo y Puente de los Fierros.
Puerto de Pajares en el momento de su inauguración, en 1884
Trabajadores
Para llevar a cabo la construcción de tan importante proyecto y realizarla en el corto periodo de tiempo impuesto, se tuvo que contratar a una gran multitud de trabajadores de toda España y también del extranjero. Así, en el año 1884 se alcanzó la cifra de 8000 trabajadores, que en el lugar eran conocidos por el sobrenombre de “la encarrilá”, que convivían en el valle de Pajares. Con tanta cantidad de personas no había espacio físico para su alojamiento, así que se utilizaron todo tipo de edificaciones, como establos o pajares, y además fue necesario construir una gran cantidad de barracones en las proximidades a los lugares de trabajo.
El personal de la encarrilá tenía la ventaja de recibir unos salarios superiores a los que se ofrecían en las zonas industriales próximas y, por tanto, esta situación propiciaba la abundancia de locales de ocio, bares y otros lugares de distracción. En algunos casos llegó a haber conflictos con los pobladores de las aldeas próximas, sobre todo en las fiestas patronales, pero que afortunadamente no llegaron a suponer grandes problemas.
Entre los siniestros más destacados, se sabe que en el año 1882 se produjeron tres muertes (Rodríguez Gutiérrez, 2018, pág. 53). También en el año 1884 se produjeron doce muertes, cuando se vino abajo la bóveda del túnel de Valdecales.
Túnel de La Perruca
La excavación del túnel de La Perruca, con una longitud de 3073,5 metros y con una pendiente de 20 milésimas, resultó complicada. Se empezó a ejecutar en 1879, adjudicada al contratista Isidro Boixader, pero sus resultados fueron escasos y su avance, muy lento. Por ello, se va a producir una nueva subasta en el año 1880, lo que va a suponer la adjudicación de toda la obra a la Compañía de los Ferrocarriles de Asturias Galicia y León (AGL). La evolución de los trabajos con esta compañía es complicada, pues ocurre un lamentable accidente que obligó a cambiar de contrata. Finalmente, la nueva dirección de obra corre a cargo de Salustio González Regueral y Javier Sanz, que modifican el plan de trabajo inicial con la introducción de tres pozos verticales auxiliares para poder atacar el túnel por varios frentes. Como innovación importante se instalaron dos perforadoras de aire comprimido Dubois-Francois, a las que auxiliaban diversas máquinas de vapor situadas en el exterior del túnel.
Los trabajos en la excavación del túnel fueron muy complicados, pues hubo filtraciones de agua importantes y además se presentaba el problema del abastecimiento de ladrillos, que obligó a construir una cerámica propia para abastecer las necesidades de revestimiento del túnel. Además, había que proceder a la gran extracción de escombros originados, para lo cual se contrataron a 200 carreteros de los poblados próximos (Rodríguez Gutiérrez, 2018, pág. 46).
Finalmente, en el año 1882 se encontraron las dos galerías de avance, y posteriormente se procede al ensanche y revestimiento del túnel, llegando a finalizar las obras el año 1883. El coste de vidas humanas fue de trece trabajadores a causa de inundaciones, desprendimientos y explosiones de dinamita.
Viaducto de Parana
El viaducto está constituido por tres tramos en celosía metálica, que descansan sobre dos estribos de mampostería. El vano se parte mediante dos pilas, también en celosía metálica. El trazado de la vía que discurre por su parte superior presenta una curva de 300 metros de radio y con pendiente de 20 milésimas. El tablero tiene la forma de un polígono con sus vértices sobre las pilas y está dispuesto de manera que reparte las cargas lo mejor posible entre las dos vigas. El tablero está sin articulación alguna sobre las pilas, descansando en ellas y además carece de sistema de dilatación térmica.
Sobre los estribos se colocaron unos rodillos que permitiesen la articulación móvil, de tal manera que posibilitaran la dilatación de los tramos costados. Las pilas están situadas geométricamente según los radios de la curva de vía, de modo que, si se prolongasen sus ejes de las pilas y el centro de la vía curva, se cruzarían.
Según documentos encontrados recientemente, sobre los planos de construcción de este viaducto metálico aparece el sello de la prestigiosa ingeniería Eiffel. Este dato está en estudio en estos momentos.
Lamentablemente, en los años 50 del siglo XX este viaducto ya no soportaba las nuevas locomotoras eléctricas con mayor capacidad de transporte, así que fue desmantelado y se realizó un terraplenado en el valle (¿dónde tal vez se encuentren las pilas metálicas?).
Inauguración de la línea ferroviaria en el año 1884
Después de numerosos avatares llegó la solemne inauguración el día 15 de agosto de 1884, donde se contaba con la presencia del rey Alfonso XII y también estuvieron presentes el presidente del Congreso, senadores y diputados de Asturias, entre otras altas autoridades del Estado.
A modo de resumen (Rodríguez Gutiérrez, 2018, pág. 57), se puede decir que:
- La distancia entre Busdongo y Pola de Lena es de 55 kilómetros.
- La longitud de vía en curva es de 26 kilómetros.
- El 40% del recorrido está compuesto por curvas de 300 metros de radio.
- La longitud de vía recta es de 29,7 kilómetros.
- La longitud en túnel es de 25,3 kilómetros.
- El número de túneles entre Busdongo y Fierros es de 61.
Tracción a vapor en los primeros años (1884-1925)
La explotación de la línea ferroviaria va a resultar muy complicada, ya que la rampa continua de 20 milésimas suponía un reto para las locomotoras de vapor de la época y también era un problema para maquinistas y fogoneros, así como para el resto de trabajadores, ya que la gran cantidad de túneles hacía que las condiciones de trabajo fuesen insanas. Y, además, hay que tener en cuenta que estamos en alta montaña, con muy bajas temperaturas y frecuentes nevadas invernales.
Entre las locomotoras más significativas y empleadas está la serie AGL 301-306, que eran locomotoras con rodaje 030 y de tipo mixto, las cuales fueron autorizadas para circular a una velocidad máxima de 60 km/h, aunque en la rampa de Pajares su marcha era más lenta. A esta serie pertenecían las locomotoras Don Pelayo y la Jovellanos que remolcaron el tren inaugural.
Otras locomotoras de interés fueron las de la serie 503-511, con un rodaje de 040, es decir, con 4 ejes motores, que tenían una gran capacidad de arrastre y en las que la presión del vapor paso a ser de 12 kg/cm2 (las anteriores eran de 9 kg/cm2), a las que a la caldera de vapor se le añadía el uso del recalentador. Estas máquinas fueron preferentes en la rampa de Pajares para el remolque de mercancías. Además, llegaron a tener su propio apodo en Asturias, denominándose popularmente como “verraco”, apodo que se extendió al resto del país y que se debía a que, en la salida del vapor del sistema de frenado, existía un escape en forma de trompetilla y que producía un sonido similar al cerdo en estado de celo.
Electrificación 1925
La sobresaturación de la línea en la segunda década del siglo XX, motivada en gran parte por la dependencia del carbón asturiano sobre la industria española, requería nuevas propuestas de transporte. La solución llegó con la electrificación de la línea ferroviaria.
En el año 1914 se redacta un proyecto para la electrificación de la rampa de Pajares. Después de algunos concursos realizados para la adjudicación del proyecto, se llega al que finalmente se realiza y que viene avalado por Thomson Houston-General Electric.
Las características del proyecto eran el establecimiento de líneas eléctricas entre Ujo y Busdongo, con una longitud de 62 km, en vía única. Para ello será necesario construir dos subestaciones eléctricas, una en la Cobertoria y otra en Pajares, que suministrarían una tensión de línea de 3000 voltios en corriente continua requerida por el sistema de electrificación elegido.
La adjudicataria de la electrificación de la línea fue la empresa americana General Electric, a través de su filial española, la Sociedad Ibérica de Construcciones Eléctricas (Bas, 2018).
Las locomotoras eléctricas fueron de la serie 6000, construidas en Estados Unidos (Fig. 6), y la serie 6100, fabricadas por la Sociedad Española de Construcción Naval de Sestao, con equipos suministrados por la Westinghouse. Estas locomotoras disponían de seis ejes repartidos en dos bogies, esto supone un rodaje C+C.
Renfe 1941
Una vez que la línea fue electrificada, el ferrocarril vivió un periodo relativamente estable sin grandes cambios hasta los años de la guerra civil española. Finalizada esta contienda, Renfe se hace cargo de la red ferroviaria de vía ancha en toda España, y es de destacar que en el periodo de posguerra no mejorarán demasiado las instalaciones.
Sin embargo, a partir del año 1949 el Gobierno estableció un plan general de reconstrucción, con el objetivo de aumentar las líneas ferroviarias electrificadas. Además, se llevaron a cabo diferentes proyectos encaminados a mejorar la calidad del servicio y permitir el paso de material rodante más moderno (Bas, 2018). En la rampa de Pajares supone la renovación total de la envejecida infraestructura de la línea y la importante sustitución de los primitivos puentes metálicos, que no eran capaces de aguantar las nuevas cargas, por lo que fueron reemplazados por estructuras de hormigón armado o bien soterrados en terraplenes.
Tratamiento integral de línea (TIL), 1982
Con el paso del tiempo, el aumento del transporte sigue ocasionando problemas en la línea ferroviaria. En los años 80 del siglo XX se implantó un programa denominado tratamiento integral de línea (TIL), donde las actuaciones previstas estaban dirigidas al refuerzo y mejora de diferentes características de la línea:
- Refuerzo y mejora de los túneles e infraestructuras.
- Renovación de vías y estaciones.
- Aumento de la potencia de las subestaciones.
- Mejora de las instalaciones de seguridad.
- Aumento y mejora de las comunicaciones.
En esta década, el sistema de explotación se establecía un tráfico diario de 22 trenes de viajeros en ambos sentidos. Por su parte, los trenes de mercancías eran 25, con un considerable aumento del peso transportado por cada tren al permitir cargas de hasta 960 toneladas.
Una vez finalizadas las obras del TIL (1983-1987), se han continuado llevando a cabo labores de mantenimiento, aunque tal vez un poco escaso. Ya en las décadas de 1980 y 1990 se empieza a presionar para la construcción de un nuevo trazado que permita una mejor y más rápida comunicación.
Finalmente, en el año 1997 se aprobó la inclusión en el Plan Director de Infraestructuras (PDI) 1993-2007 de las obras de la Variante de Pajares como nueva línea de alta velocidad, que previsiblemente tendrá su inauguración en el año 2023, o tal vez un poco más tarde.
Salvaguardar el patrimonio ferroviario y posibles nuevos usos
Ante la gran cantidad de elementos patrimoniales acumulados a lo largo de un periodo de tiempo tan dilatado, así como su extensión en un amplio territorio, las propuestas de conservación no resultan fáciles ni evidentes; además, suponen todo un complejo balance de equilibrios entre diversos factores a considerar. Por ello, se plantea establecer una serie de principios de partida que nos ayuden a avanzar en tan complejo problema.
Principios de partida:
- Valor intrínseco de la rampa de Pajares como patrimonio ferroviario singular.
- No se puede asumir conservar totalmente la línea ferroviaria tal cual se encuentra hoy en día (2021).
- Deben considerarse los costes de mantenimiento que sean razonables y asumibles por la sociedad.
- Existe interés por parte de muchos sectores de la sociedad para conservar este patrimonio (Administración central, autonómica, local, participación ciudadana, entidades de defensa del patrimonio, etc.). Las relaciones con estas entidades y sectores sociales deben fomentarse.
- Establecer nuevos usos e iniciativas empresariales, a parte de los ferroviarios, en edificaciones y espacios propios o adyacentes, de la línea ferroviaria.
- Plantear un nuevo plan de organización territorial al entorno de la rampa de Pajares que permita una mayor flexibilidad para el emprendimiento empresarial, social y cultural (“Corredor industrial-natural rampa de Pajares”).
Propuestas de nuevos usos:
Podrían ser de interés las siguientes iniciativas:
- Apertura de nuevas actividades empresariales, relacionadas con el entorno natural, tanto en los espacios propios de la línea ferroviaria como de espacios anexos con vinculación a la línea.
- Iniciativas empresariales turísticas. Centro de interpretación natural y patrimonial.
- Posibles circulaciones de trenes de cercanías en algunas partes de la línea ferroviaria, fomentadas por las Administraciones central y autonómica y la propia Adif.
- Promoción de la riqueza paisajística del lugar con propuestas de los municipios del entorno, tales como senderismo, rutas de montaña, cicloturismo, etc.
- Posibilidad de circulación de trenes turísticos (vapor o tracción eléctrica) en aquellas zonas que no impliquen un gran coste de conservación.
- Otras propuestas.
En cuanto a la apertura de nuevas actividades empresariales, se plantean diferentes opciones relacionadas con el entorno natural y paisajístico; así, por ejemplo, se podrían construir pequeñas miniqueserías en madera, donde se le puede dar salida a productos elaborados en el entorno, donde la imagen de alta montaña sea un atractivo o un valor añadido al producto. En esta misma línea de iniciativas empresariales, pueden aparecer otras propuestas.
Las iniciativas empresariales turísticas podrían estar relacionadas con rutas de montaña compaginadas con el patrimonio ferroviario de la rampa de Pajares.
En algunas situaciones, las circulaciones de cercanías para las poblaciones existentes pueden seguir manteniéndose, teniendo en cuenta que no supondría un gran coste su conservación y, por otro lado, dando un importante servicio de transporte a algunas localidades desgraciadamente no muy pobladas.
Los propios municipios del entorno de la rampa de Pajares se dan cuenta del gran potencial turístico que la línea ferroviaria presenta y que puede hacer de conexión e imagen publicitaria. Así se pueden establecer rutas de montaña, senderismo, rutas en bicicleta, etc.
Tal vez a través de la colaboración entre Adif y el Museo del Ferrocarril de Asturias se pueda llegar a establecer algún tipo de circulación tanto de tracción a vapor como con tracción eléctrica, donde se realicen visitas guiadas por la línea ferroviaria y donde en las diferentes paradas se explique las características de la gran obra que supuso la rampa de Pajares.
Se puede plantear también la recuperación de alguna estación en la que se permita realizar nuevas construcciones anexas con la finalidad de establecer un hotel u otro tipo de alojamiento, lo que aportaría una mayor actividad económica al entorno y, por tanto, la salvaguarda del valor patrimonial.
Referencias
1
Bas, G. (2018). El ferrocarril de Pajares, un repaso a su historia y patrimonio.. Vindonnus, 24-31.
2
Rodríguez Gutiérrez, F. (2018). La Rampa de Pajares. Superó la Cordillera, abasteció España y desenclavó Asturias. Ediciones Universidad de Oviedo.