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Monográfico | Tenerife
Tenerife y su litoral
Juan Antonio Afonso Mosegue
Ingeniero de caminos, canales y puertos.
Presidente del Comité de Puertos y Costas de la Demarcación de Santa Cruz de Tenerife.
Colegio de ingenieros de caminos, canales y puertos.
Tenerife es una isla volcánica de forma triangular que tiene 342 km de litoral repartidos en tres costas —norte, oeste y este— en las que actualmente hay unas 90 obras marítimas e innumerables playas naturales, la mayoría, pequeñas y encajadas entre salientes rocosos y muchas de ellas ideales para la práctica del surf. El litoral de Tenerife, como el de casi todas las islas volcánicas, tiene algunas características físicas que lo diferencian del de los continentes; entre ellas destacan la reducida plataforma costera y la variedad de climas marítimos que le afectan.
La plataforma costera en las islas volcánicas
Una de las características físicas típicas de las islas volcánicas en general es que presentan una plataforma costera reducida, que contrasta con las grandes plataformas costeras de los continentes. Tenerife no es una excepción. Hay puntos de su costa en los que la batimétrica ‑1000 está a menos de una milla de la costa. Esta circunstancia hace que solo dos de sus 90 obras marítimas —en concreto, los puertos de Santa Cruz y de Granadilla, ambos en la costa este—se hayan construido en aguas de transición, estando todas las demás ubicadas en aguas someras, por lo que quedan sometidas a situaciones de rotura en temporales.
Los archipiélagos de la Macaronesia
La Macaronesia es una región insular ubicada al este del Atlántico Norte conformada por los archipiélagos de Azores, Madeira, islas Salvajes, Canarias y Cabo Verde. Las islas de la Macaronesia tienen muchas características comunes, geológicas, climatológicas, zoológicas y botánicas, con muchos endemismos. Son de origen volcánico, por lo que tienen plataformas costeras muy reducidas y las profundidades entre islas son de hasta 4000 m.
En el siglo XV, cuando comenzó la época de los descubrimientos, Canarias era el único archipiélago de la Macaronesia con población aborigen por lo que fue conquistada. La conquista comenzó en mayo de 1402 con el desembarco en Lanzarote de los normandos Jean de Bethencourt y Gadifer de La Salle, que financiaban la incursión a cambio de privilegios sobre el territorio conquistado otorgados por Enrique III de Castilla. Los demás archipiélagos fueron directamente ocupados por los portugueses, que también tuvieron mucha influencia en Canarias. La población actual de la Macaronesia es de 3,3 millones de personas, de ellas el 67% vive en Canarias.
Los tres archipiélagos del norte son actualmente regiones ultraperiféricas (RUP) de la Unión Europea. El archipiélago de las islas Salvajes, aunque está más cerca de Canarias que de Madeira, pertenece administrativamente a esta última. Cabo Verde se independizó de Portugal en 1975.
Los archipiélagos de la Macaronesia han sufrido periodos intermitentes de aislamiento y de conexión entre sí. Las relaciones actuales son las mejores de la historia; hoy es posible viajar de Cabo Verde a las Azores sin salir de la Macaronesia.
En septiembre de 2019, se constituyó el Foro de las Asociaciones Insulares Atlánticas de Ingenieros (FAIA), cuyos miembros son las Asociaciones Profesionales de Ingenieros de Azores, Madeira, Canarias y Cabo Verde, entre las que se encuentras también las dos Demarcaciones canarias del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. El Foro se reúne cada dos años, en un archipiélago distinto, para exponer y debatir temas de ingeniería que afectan a la región.
La Macaronesia es una región insular ubicada al este del Atlántico Norte
Los climas marítimos de Tenerife
Cualquier punto del litoral de un continente está afectado por temporales provenientes de los 180 ° del abanico de direcciones que le pueden llegar. Tiene, por tanto, un clima marítimo único.
En una isla, cada costa está afectada por temporales provenientes de los 180 ° que le afectan, pero considerando todas sus costas, la isla se ve afectada por los temporales provenientes de los 360 ° del abanico. Por tanto, todas las islas oceánicas tienen varios climas marítimos, en función de la orientación de cada una de sus costas.
Tenerife tiene tres costas claramente diferenciadas respecto al clima marítimo que, por orden de la magnitud de los temporales que les afectan, son: norte, oeste y este.
La costa norte de Tenerife está sometida a los mayores temporales que afectan al archipiélago, provenientes del cuarto cuadrante (O a N), aunque también le llegan temporales notables del primero (N a E). Estos temporales son generados por las borrascas del Atlántico Norte, que se desplazan de oeste a este y eventualmente generan freakwaves, (1) que se forman cuando se cruzan dos swells (mar de fondo) procedentes de dos borrascas coexistentes en el Atlántico y varias olas suman sus amplitudes.
La costa oeste de Tenerife se ve doblemente afectada por los swells del cuarto cuadrante (O a N) y por los generados por las borrascas de menor intensidad que se suelen formar al suroeste de Canarias. Todo ello hace que los temporales que afectan a esta costa oeste sean de menor intensidad que los que llegan a la costa norte de la isla.
La costa que disfruta de un clima marítimo más suave es la del este debido al abrigo que le proporciona tanto el archipiélago como la propia isla frente a los temporales que afectan a las otras dos costas. Pero se debe también a la proximidad del continente africano. Esta circunstancia ha hecho que los puertos principales de Tenerife se ubiquen en esta costa. Por contra, esa zona es muy ventosa y con fuerte mar de viento (sea) debido al alisio, que sopla desde marzo hasta las calmas del otoño, así como a las borrascas locales del área de Canarias propias del invierno.
Hay un fenómeno singular que afecta a toda la Macaronesia y, por ende, a las costas este y oeste de Tenerife: son los swells del hemisferio sur. Los generan las borrascas que se forman en el entorno de las islas Malvinas durante el invierno austral (verano boreal), y cruzan todo el océano hasta Groenlandia. Tardan entre siete y diez días en alcanzar Canarias, llegan con alturas de ola muy pequeñas, en torno a 1 metro, pero con periodos muy grandes, de hasta 25 segundos; esta combinación hace que, cuando las olas alcanzan la costa rompan en plunging (voluta o tubo), lo que da lugar a tres efectos: inundaciones en las costas este y oeste, resacas importantes en los puertos de estas costas y, por contra, excelentes olas para los surfistas.
Las costas de Tenerife son un paraíso para el surf, tanto por los swell del hemisferio sur comentados, que afectan durante el verano las costas este y oeste como por los del hemisferio norte, que afectan durante todo el año, pero especialmente en invierno, a las tres costas de la isla.
Los puertos de Tenerife
En los 342 kilómetros del litoral de Tenerife actualmente hay 23 puertos e instalaciones portuarias: 13 en la costa este, que tiene el clima marítimo más benigno; 6 en la oeste, que es el principal enclave turístico de la isla, y 4 en la norte, donde el clima marítimo es más agresivo. Los 3 puertos más importantes (Santa Cruz, Granadilla y Los Cristianos) están gestionados por la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife; hay 16 que dependen del ente público Puertos Canarios, perteneciente al Gobierno de Canarias, que gestiona directamente 9 puertos e instalaciones portuarias; otros 5 son puertos deportivos, y 2 son clubes náuticos, todos ellos concesionados a particulares. Las 4 instalaciones portuarias restantes tienen actividad pesquera o recreativa y dependen de otras administraciones.
El puerto de Santa Cruz, en la costa este, es la principal puerta de entrada para el abastecimiento y exportación de la isla, así como para el tráfico de cruceros. A causa de la reducida plataforma costera del litoral de Santa Cruz, el puerto ha tenido un desarrollo lineal y ocupa más de 8 kilómetros de costa; aunque todas sus dársenas están en la costa, tiene varios diques de abrigo con banquetas cimentadas a batimétricas inferiores a la ‑50.
De los 16 puertos que dependen del ente público Puertos Canarios, 3 han sido considerados de interés general por dicho ente (Garachico y Puerto de La Cruz en la costa norte, y playa San Juan en la oeste). De entre ellos, destacamos Garachico, que actualmente es un puerto deportivo con actividad pesquera artesanal.
Playas naturales
En Tenerife hay un gran número de playas naturales. Son playas pequeñas, generalmente encajadas entre dos salientes rocosos, algunas apoyadas en uno solo. Debido a la reducida plataforma costera de la isla, ya mencionada, la mayoría de las playas naturales de Tenerife consiguen su estabilidad en perfil apoyándose en fondos frontales indeformables, a cotas superiores a la profundidad de cierre de la playa. Se trata, por lo tanto, de playas de perfil incompleto muy abundantes en las islas volcánicas en general.
Además, en Tenerife, y en Canarias en general, es frecuente la existencia de playa estacionales, es decir, playas que en una época del año tienen arena y en otra, esta es sustituida por gravas y bolos. Esto se debe a que el perfil de la costa frente a la playa tiene una forma tal que para el régimen de temporales que se presente acumula sedimento en la orilla (perfil en escalón) durante una época del año, mientras en el régimen de otra época erosiona el sedimento transportándolo hasta una barra sumergida. En alguna playa transporta la arena y en otras, las gravas.
El color de la arena de las playas naturales de Tenerife depende del porcentaje de sus componentes terrígena y bioclástica. En las playas de la zona norte de la isla predomina la componente terrígena (basaltos, obsidiana, olivinos, piroxenos, etc.) por los que la arena suele ser de color negro. Las playas del sur de la isla suelen tener un porcentaje mayor de bioclastos (fragmentos de conchas, foraminíferos, briozoos, corales, etc.) por lo que el color negro de la componente terrígena se aclara más o menos dependiendo de ese porcentaje. La mayoría de estas playas son adecuadas para la práctica del surf.
Playas artificiales
En Tenerife hay actualmente unas 21 playas artificiales —4 en la costa norte; 7 en la este y 10 en la oeste, por ser la zona más turística— y las podemos clasificar en tres tipos diferentes.
Un primer tipo sería el de las playas apoyadas en una plataforma costera tan reducida que su línea de orilla es perpendicular a la línea de costa. Son playas de perfil incompleto. Como ejemplos podemos citar las playas de Radazul (El Rosario) y Las Caletillas (Candelaria), ambas en la costa este de la isla o la playa de Bajamar (La Laguna) en la costa norte.
Un segundo tipo de playas artificiales sería las que tienen su línea de orilla paralela a la de costa, pero la estabilidad de su arena depende de los fondos frontales indeformables en los que se apoya, aunque tengan espigones y diques de abrigo. También son playas de perfil incompleto. Como ejemplos podemos citar las playas de El Camisón (Arona), el Beril (Adeje), Puertito de Güimar (Güimar), y bastantes más.
Finalmente hay un tercer tipo de playas artificiales que son las playas suspendidas, esto es, que consiguen su estabilidad por el abrigo que le proporcionan sus diques exentos, aunque la función del dique no sea la misma en todos los casos. Cabe citar como ejemplos la playa de Las Teresitas (Santa Cruz), en la costa este, con perfil de la costa en barra, y la plana de Abama (Guía de Isora), en la costa oeste y con perfil de la costa en escalón. Estas son las dos únicas playas de Tenerife ejecutadas con arena procedente del Sahara.
Estas playas se han regenerado con tres tipos de arena diferentes: las procedentes de fondos marinos, de machaqueo y del Sáhara. Además, se ha estudiado la viabilidad de utilizar las cenizas del volcán Cumbre Vieja de La Palma para regenerar playas, en concreto, para la de San Marcos en Icod de los Vinos (costa norte), aunque aún no se ha ejecutado.
Defensas de costa
En Tenerife hay menos defensas de costa de las necesarias para paliar las inundaciones costeras que generan los swells de periodos largos, tanto del hemisferio norte como del hemisferio sur, pero existen actualmente al menos diez obras de defensas de costa relevantes. Destacamos tres: la de Mesa del Mar (Tacoronte), la de Garachico, y el dique exento de San Andrés (Santa Cruz).
Otras obras marítimas
En este amplio apartado cabe incluir obras como embarcaderos, pescantes, lagos y parques marítimos, zonas funcionales de baños, espigones costeros, charcas intermareales o piscinas naturales, paseos marítimos y un amplio etcétera. De todas ellas citaremos la más reciente, el embarcadero de Masca, en el acantilado de Los Gigantes, que ha sido premiada con el premio Agustín de Betancourt a la mejor obra de ingeniería civil de Canarias acabada en el periodo 2019‑2023, y las playas y charcas intermareales de La Jaquita, en Alcalá (costa oeste).
Los faros
No se puede hablar del litoral de una isla sin resaltar la importancia histórica que han tenido sus faros para la navegación, aunque actualmente hayan pasado a ser una referencia secundaria. En Tenerife hay un precedente singular de los faros: el Semáforo de Igueste, que se ha incluido en el Catálogo de Actuaciones en el Patrimonio de las Obras Públicas. La Atalaya de Igueste fue utilizada como punto de observación de la llegada de buques a la isla desde 1506. Los vigías se comunicaban con el castillo de San Cristóbal en Santa Cruz, enviando señales propias o repitiendo las que les remitían desde dos atalayas ubicadas más al norte. Encendían tantas hogueras como barcos venían y en Santa Cruz se tocaba a rebato para prevenir a la población de la llegada de piratas, corsarios, armadas extranjeras, o de barcos con bandera amarilla (portadores de epidemias). El edificio actual fue construido, en la misma atalaya histórica de Igueste, por el Ministerio de Fomento en base a la Real Orden del 9 de junio de 1884.
Aparte del precedente expuesto, en la isla de Tenerife hay 7 faros: 4 históricos (del siglo XIX) y 3 modernos (de los años 90).
Notas
1
Freakwave es un fenómeno excepcional para el que no cabe previsión, producido por el cruce de dos swells, por contracorriente o de forma espontánea. Genera olas gigantes que causan grandes inundaciones costeras y naufragios en alta mar.