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El ciclo urbano del agua | La DANA en Valencia

La DANA del 29 de octubre de 2024 en la Comunidad Valenciana: apuntes de urgencia

Federico Bonet

Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Comunidad Valenciana.

Exdecano.

Varias personas trabajan en las labores de limpieza y retirada del lodo de las calles de Paiporta (Valencia) a causa de la devastadora DANA del pasado 29 de octubre. ©EFE

El propósito de este artículo es describir sucintamente lo acontecido en la provincia de Valencia el 29 de octubre de 2024 cuando las aguas embravecidas arrasaron todo a su paso, con el triste balance de más de 200 muertos e innumerables daños materiales. Vaya para los damnificados nuestro sentimiento de solidaridad.

No es éste un artículo para técnicos especializados, sino para explicar cómo se desarrollaron los acontecimientos a ingenieros de Caminos y personas con una mínima formación técnica.

Para el día 29 de octubre de 2024 se anunciaba una DANA sobre la provincia de Valencia con fuertes precipitaciones. Efectivamente, a primeras horas de la mañana se produjeron lluvias muy intensas en una zona interior de Valencia, cercana a la provincia de Cuenca. Esas montañas vierten a varios ríos que nacen en las mismas, por lo que, en realidad, no se produjo una única inundación, sino que podemos identificar al menos cuatro. Aunque todas con un origen común en la precipitación, con un discurrir diferente según los diversos cauces.

El Júcar

En la zona más al oeste se encuentra el río Ojos de Moya, que vierte al río Cabriel y éste al Júcar. Se desbordó produciendo inundaciones en la población conquense de Mira. Al llegar al Júcar y dada sus dimensiones, la riada no produjo daños importantes. En el embalse de Tous se produjo un incremento de 8 Hm3, sin ninguna incidencia aguas abajo.

El Magro

La parte central y hacia el sur constituye la cabecera del río Magro, que como su nombre indica no suele llevar mucho caudal. Sobre el mediodía desbordó en la población de Utiel, causando ya grandes daños y algún fallecido.

El río Magro fue evacuando esta avenida por su cauce medio, en una zona agreste y prácticamente sin poblaciones, hasta llegar al embalse de Forata. Esta presa, construida para laminación de avenidas y para derivar caudales para riego, se encontraba en un nivel bajo, tras la sequía de los últimos meses.

En cinco horas, entre las 14h y las 19h pasó de tener 7 a 37 Hm3, y se calcula que en ese tiempo redujo el caudal del río desde más de 2000 m3/seg a 900. Al llegar a su volumen máximo, se perdió la capacidad de laminación y el caudal aguas abajo pasó a ser el que traía el río. A esto se sumó una fuerte precipitación aguas abajo de Forata; en el pluviómetro de Turís se registraron en una hora, a las 18h, una cantidad de 179’4 mm, con un máximo de 42 mm en diez minutos. Un auténtico diluvio.

Estos efectos hicieron que el río Magro se desbordara, fundamentalmente en Algemesí, junto a su desembocadura en el Júcar.

El Poyo

Una tercera inundación, la más desastrosa, se produjo unos kilómetros al norte, en la rambla del Poyo y adyacentes. Esta rambla tiene una longitud de unos 40 km desde su origen en las montañas de Chiva, a mil metros de altitud, hasta su desembocadura en la Albufera.

Esto hace que en su cabecera tenga grandes pendientes, muy erosivas y con un tiempo de concentración muy bajo. 

Caudal del Barranco del Poyo (19/10/2024)
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Agencia EFE

La riada se presenta de forma muy súbita, a diferencia de ríos más largos (y más monitorizados) donde las avenidas se pueden predecir con más tiempo. A primeras horas de la mañana se registraron lluvias de cierta intensidad en el pluviómetro de Chiva, unos 25 mm en una hora. Esto hizo que por la rambla de Chiva o del Poyo, habitualmente seca, circularan caudales de hasta 200 m3/seg. Al cesar las lluvias a mediodía, este caudal fue descendiendo, fundamentalmente por la infiltración producida en un cauce que llevaba meses seco.

Pero sobre las 14h se reanudaron las lluvias, con una intensidad creciente, llegando a registrarse más de 120 mm en una hora a las 18h. Esta intensidad de lluvia sobre un terreno ya saturado por las lluvias intensas de la mañana, se transformó en escorrentía. El caudal de la rambla aumentó bruscamente y en dos horas llegó a superar los 2000 m3/seg en el único aforador existente, a la altura de Ribarroja. Los efectos aguas abajo son los que, por desgracia, hemos visto.

Hay que señalar que junto al barranco del Poyo hay otros menores, como el de la Saleta, que también desbordó e inundó la población de Aldaya.

El Turia

Una parte de las montañas que sufrieron las fuertes lluvias vierte a la cuenca del Turia, hacia el noreste. También se registró un aumento de caudales. La presa de Benagéber contuvo 30 Hm3, quedando aun por debajo de su capacidad total. La siguiente presa, de Loriguilla, embalsó otros 15 Hm3, ambas en unas diez horas.

Otra pequeña presa existente en un afluente del Turia, el embalse de Buseo, pasó en la tarde y noche del día 29 de contener menos de 1 Hm3 a más de 8 Hm3, siendo su capacidad nominal de 7’5, por lo que vertió por coronación y no pudo laminar el caudal entrante a partir de ese momento, causando graves destrozos en la población de Sot de Chera, aguas abajo.

Esta avenida del Turia, en especial la generada aguas abajo de las presas, se canalizó por la llamada solución sur, con más de 2.000 m3/seg, sin causar problemas en la ciudad de Valencia.

Conclusión

Las lluvias habidas se pueden calificar de extraordinarias, probablemente con un período de retorno superior a 1.000 años. En las tres inundaciones producidas en la Comunidad Valenciana, vemos que en el Magro había alguna obra de laminación, pero no suficiente, y se desbordó. En el Turia había obras hidráulicas de protección que han funcionado adecuadamente. Y en la rambla del Poyo, sin ninguna actuación ejecutada, es donde mayores daños y muertes se han producido.

Todos estos puntos con un riesgo elevado son bien conocidos y con soluciones estudiadas, tanto en los planes contra el riesgo de inundaciones del Ministerio, como en el PATRICOVA (Plan de Acción Territorial Contra el Riesgo de Inundaciones de la Comunidad Valenciana). Falta la conciencia social de que estas actuaciones son necesarias y que se debe invertir en obras hidráulicas.

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