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Editorial

La ría como motor

Carlos Nárdiz Ortiz | Director de la Revista de Obras Públicas

©Xurxo Lobato

Con este número dedicado a Vigo, continuamos en esta nueva etapa de la revista los monográficos dedicados a las ciudades, que también estuvieron en la etapa anterior, en la que el propio Pablo Otaola, coordinador de este número, coordinó otro en junio de 2017 sobre Bilbao, que coincide con Vigo en la importancia de las rías en la creación y transformación de ambas ciudades.

El puerto de Vigo, decía Jovellanos en su informe de la Ley Agraria (1793), “tal vez es el mejor de España, con la ventaja de estar contiguo a un reino extraño”, constituyendo el único refugio en estas costas de la navegación mundial. Por el puerto entrará en Vigo la modernidad, primero a través del capital catalán en las fábricas de salazón, que ocupaban el borde del Arenal, y después, a partir del siglo XIX, con los proyectos de Nueva Población, realizados a partir de los años 30 por ingenieros de caminos, canales y puertos, que proyectaron también las nuevas carreteras, como la de Ourense a Vigo y su continuidad a Castilla y Madrid.

El proyecto del ingeniero de caminos Agustín Marcoartú para la Nueva Población en el Arenal, de 1837, que fue rectificado después por José María Pérez en 1857 (autor también del proyecto de ferrocarril entre Ourense y Vigo), tenía una plaza abierta al mar, y en él se localizaba la Alameda y las calles García Barbón y Policarpo Sanz, que siguen siendo las mejores calles de la ciudad.

En el libro que escribió en 2010 Ángel Colsa, derivado de la exposición organizada por el Colegio de Ingenieros, Canales y Puertos de Galicia sobre Los ingenieros de caminos en Vigo, se recogen no solamente carreteras, puertos y ferrocarriles, sino también los proyectos de ensanche de la ciudad desde comienzos del siglo XX, los planes parciales para el desarrollo de nuevos barrios e incluso la promoción y dirección de la primera Zona Franca por parte de ingenieros de caminos, canales y puertos.

Vigo no se entiende sin el papel que ha tenido y tiene la industria

La punta de A Laxe, en el extremo de la ciudad fortificada hasta mediados del XIX, de donde salía el único muelle que existió hasta final de ese siglo, actuará de separación entre los barrios del Arenal y el Berbés, por los  que se extenderá inicialmente la ciudad, hasta que, a comienzos del siglo XX, las carreteras de Ourense y Pontevedra irán soportando progresivamente las nuevas edificaciones, apoyadas en los proyectos del Ensanche, el primero a comienzos de siglo y el segundo, a mediados, proyectos que darán lugar a la ciudad consolidada actual.

A partir de los años 60 vendrán los planes parciales, en la primeria periferia, a partir de los cuales se irá extendiendo Vigo de forma suburbana por el anterior rural (incluidos los municipios limítrofes), conformando hoy las coronas del área metropolitana, cuyo eje central de crecimiento sigue siendo la ría, que rebasan el medio millón de habitantes. Ya Antonio Palacios en los años 30 intentó ordenar ese crecimiento a través de un Plan Comarcal, que se extendía a ambas márgenes de la ría, a semejanza de las Ciudades jardín inglesas.

Además de un Vigo que crece y se transforma, hay un Vigo que se ha perdido, como mostraba el arquitecto Jaime Garrido en 1991, con una arquitectura para el ocio y el espectáculo desaparecida, junto con los mercados, industrias y comercios, la propia arquitectura de los ingenieros portuarios, la arquitectura militar y religiosa, y la arquitectura residencial, de la que la calle del Príncipe, reconvertida en peatonal al servicio del comercio, conserva los mejores ejemplos.

Vigo, a diferencia de otras ciudades gallegas, no se entiende sin el papel que ha tenido y tiene la industria, empezando por los sectores de la pesca, el naval, la automoción, en una sociedad que conserva sus genes industriales desde el siglo XVIII. La tercerización de las últimas décadas ha dotado de nuevo elemento de identidad al espacio público, con intervenciones en los años 90 para Abrir Vigo al Mar, que han traído consigo el soterramiento parcial del tráfico, buscando por segunda vez la plaza abierta al mar que dibujó Agustín Marcoartú. La plaza elevada en el centro Vialia responde a un nuevo intento, esta vez separada del mar y  convertida en un mirador.

Los proyectos y realizaciones que se recogen en este número de la revista, magníficamente coordinado por Pablo Otaola, encargado también de coordinar los siguientes monográficos de ciudades, muestran, como dice el alcalde Abel Caballero, una ciudad innovadora que se transforma sobre sí misma, que forma parte de una región urbana y metropolitana que llega hasta Pontevedra y Vilagarcía, dentro de su área de influencia, y que compite dentro del Eje Atlántico con Oporto, en el norte de Portugal, en la localización de actividades industriales y empresariales, con batallas perdidas como la atracción del propio aeropuerto de Oporto.

Entre esas transformaciones están la nueva depuradora, que ha resuelto carencias anteriores; la recuperación de los espacios de mayor valor ambiental, como el borde litoral y el río Lagares; la apuesta por el Vigo Vertical, resolviendo con ascensores y rampas los constantes desniveles de la ciudad; las mejoras del espacio urbano, con el aumento de los recorridos peatonales y en bicicleta; la integración de  la Ciudad Universitaria, o el intento de convertir el Plan General en un documento estratégico que mire también al medio y al largo plazo, para dar una respuesta a la demanda de viviendas, espacios libres y al viario principal, como muestra la entrevista a María José Caride.

La alta velocidad ferroviaria, que entra en la ciudad a través de un largo túnel bajo el monte de A Madroa hasta la estación soterrada de Urzaiz, ha permitido recientemente, con el Centro Vialia encima de la estación, regenerar un espacio céntrico de la ciudad en torno, en donde la fachada desmontada que se conservaba de la estación, reconstruida adosada al muro de la calle Urzaiz, es la expresión de las contradicciones que vive Vigo entre la ciudad que se perdió y la que se está transformando sobre sí misma, de la que en este número de la revista se quiere dar cuenta, con proyectos recientes ya realizados, y otros que formarán parte del futuro de la ciudad y de su área metropolitana.

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