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Monográfico | Agustín de Betancourt
Agustín de Betancourt, padre de la escuela de ingeniería rusa
Fedor Perov
Profesor asociado del Departamento de Diseño Arquitectónico, SPbGASU, San Petersburgo.
Valery Mostovich
Profesor asociado del Departamento de Diseño Arquitectónico, SPbGASU, San Petersburgo.
El famoso científico, arquitecto, constructor e ingeniero mecánico Agustín de Betancourt, español de nacimiento, devino estadista ruso, teniente general del ejército de Rusia, y uno de los organizadores del sistema de transporte del Imperio. La vida de este hombre asombroso fue breve, pero llena de acontecimientos; logró muchas cosas, y dejó un valioso legado perenne para San Petersburgo y Rusia. Sus creaciones y su memoria están vivas y harán las delicias de muchas generaciones aún por venir.
Agustín José Pedro del Carmen Domingo de Candelaria de Betancourt y Molina nació en 1758 en la isla de Tenerife, parte del archipiélago de las islas Canarias. Creció en el seno de una familia numerosa; su padre sirvió en el ejército español. Desde niño observó el proceso de producción y teñido de la seda en su ciudad natal, lo que le llevó a interesarse por la mecánica y, siendo aún muy joven, diseñó y construyó una máquina de hilar que simplificó enormemente esos trabajos.
En 1779 Betancourt viajó a Madrid para ingresar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Paralelamente al dibujo, se sumerge en el estudio de las ciencias exactas: Física, Mecánica y Matemáticas superiores. Después de graduarse, recibe el Primer Premio y al cabo de varios años, Betancourt pasa a ser académico honorario. Poco tiempo después se dará cuenta de que los mecanismos y las máquinas le atraen más que el óleo y el lienzo. Desde Madrid este joven talentoso se traslada a Francia, donde en 1784 ingresa en la Escuela Nacional de Puentes y Caminos. Allí se familiariza con la hidráulica, la construcción y las ciencias del suelo. Más tarde estudia con el fundador de la geometría descriptiva, Gaspard Monge. Durante su estancia en Francia, Betancourt recopila una gran colección de modelos y dibujos de mecanismos y máquinas, algunos de los cuales había creado él mismo. Esos más 300 objetos se convirtieron en la base del Real Gabinete de las Máquinas de Madrid, el primer museo de Historia de la Tecnología del mundo, del que Betancourt fue nombrado director.
En 1791 regresa a España. En ese momento se convierte en un ingeniero muy solicitado y altamente calificado y se le encargan proyectos importantes. Así, desarrolló una línea de telégrafo óptico que transmitía señales visibles a cientos de kilómetros desde Madrid hasta la ciudad portuaria de Cádiz, al sur del país. La señal de la capital a la costa sur llegó en 40 segundos. Este proyecto fue reconocido como el mejor de Europa y el propio Napoleón Bonaparte lo admiraba. Posteriormente se empezaron a construir telégrafos ópticos en todas partes. A partir de 1801, Agustín de Betancourt fue jefe del Cuerpo de Comunicaciones y bajo su supervisión estaban todos los caminos y puentes del país.
En Inglaterra se había instalado la primera máquina de vapor de Watt y poco después, en una fábrica de Francia, se utilizó una máquina diseñada por el propio Betancourt. El ingeniero fue acusado de espionaje industrial y su matrimonio con una inglesa atrajo la atención de la Santa Inquisición; la Iglesia creía que enviar palabras por el aire era brujería, algo propio del diablo. La carrera de Agustín en tierras españolas estaba tocando a su fin. Surgieron desacuerdos con su gestión y decisiones con el nuevo Gobierno y los costosos proyectos de ingeniería dejaron de sufragarse. El país fue ocupado por el ejército de Napoleón y comenzó el malestar popular. Para salvarse a sí mismo y a su familia, Betancourt se desplaza a Rusia, donde allá por 1807 es llamado al servicio por el embajador del Imperio Ruso en España Ivan Muravyov-Apostol. En 1808, Betancourt conoce personalmente a Alejandro I, y ese mismo año el emperador lo nombra miembro de la corte para asignaciones especiales.
En Rusia las carreteras, las finanzas y la manufactura se encontraban en pleno declive; eso exigía nuevas ideas progresistas y el emperador le dio total libertad al eminente ingeniero. Desde su cargo nuevo creado expresamente para él en el nuevo país, Betancourt participa en varios proyectos técnicos. En Tula, en nombre de Alejandro I, reequipa la fábrica de armas más antigua y famosa de Rusia para establecer allí la producción de armas y cañones de ánima lisa. Tras examinar la producción, Betancourt quedó muy descontento con lo que vio. Tras años residiendo en Inglaterra, conocía bien cómo se producían las armas en Londres y el papel que desempeñaban las nuevas tecnologías y las máquinas de vapor. Años atrás había intentado introducir tecnología moderna en la producción de armas en Segovia, pero no se lo habían permitido.
En Rusia en 1809 la situación era completamente distinta: el país necesitaba sus conocimientos y experiencia. El ingeniero estudió cuidadosamente la producción de las armas y se dio cuenta de que los artesanos tenían capacidades y habilidades asombrosas, pero que las tecnologías modernas, que hacía mucho tiempo que habían sido introducidas en Francia e Inglaterra, estaban ausentes en ese campo. La fábrica todavía utilizaba un motor hidráulico construido varias décadas atrás, mientras que Europa hacía tiempo que se había pasado al vapor. A Betancourt se le encomendó la reconstrucción de la fábrica. Para ello, en la planta de Breda de San Petersburgo se fabricó una potente máquina de vapor y máquinas para el acabado de cañones según un proyecto ideado por él. En 1814, la planta, renovada conforme al diseño de Betancourt, produjo sus primeros cañones, que eran cualitativamente muy diferentes de lo que se había hecho antes.
Para la fuente de La Muchacha de la Jarra, en el parque Tsarskoye Selo, Betancourt diseñó el sistema de suministro de agua. La escultura de la niña fue realizada en bronce en la fundición de la Academia de las Artes según un modelo creado en 1810 por Pavel Petrovich Sokolov. La gente corriente siempre trató de entender cómo funcionaba, por qué el agua de la jarra rota nunca se agotaba. Se necesitó mucho tiempo para comprender la estructura de la fuente porque todos los dibujos relacionados con ella desaparecieron misteriosamente. En 1877, cuando el chorro de la jarra empezó a desaparecer, nadie era capaz de indicar, ni siquiera de manera aproximada, el lugar por donde entraba el agua a la fuente. Se ordenó una investigación, a raíz de la cual se logró dar con el sistema de abastecimiento de agua ideado por el genial Betancourt: conducía a un manantial. La fuente fue tan popular que varios poetas, incluidos Pushkin y Akhmatova, y varios músicos le dedicaron sus obras. Había la creencia de que el agua de la fuente curaba el anhelo de amor.
En sus informes a Alejandro I, Betancourt observó con gran pesar el mal estado de las carreteras rusas. Las aceras de las grandes ciudades estaban colocadas de manera desigual: los paseantes pasaban con dificultad y los transeúntes de vez en cuando tropezaban y se rompían la pierna. En las zonas rurales a veces no había carreteras, por lo que grandes zonas permanecían deshabitadas y sin urbanizar.
El Estado necesitaba urgentemente ingenieros de caminos cualificados en carreteras, pero no había nadie ni ningún lugar donde aprender esa profesión en Rusia. Al darse cuenta de la complejidad de la situación, Betancourt fundó el Instituto del Cuerpo de Ingenieros de Vías de Comunicación (ahora Universidad Estatal de Vías de Comunicación de Alejandro I de San Petersburgo), la primera institución de educación técnica superior del país. Los estudiantes fueron reclutados con gran dificultad; muchos solicitantes no sabían ni siquiera la aritmética más simple. Al principio, la enseñanza se llevaba a cabo solo en francés, simplemente porque no había especialistas rusos. El emperador ordenó en persona que se invitara al instituto a los mejores ingenieros y profesores de toda Europa. El propio Betancourt a lo largo de su vida compiló programas de formación y enseñó ingeniería allí, sentando las bases de la educación técnica en Rusia.
Hasta el final de su vida Betancourt dio conferencias en el instituto y fue nombrado Inspector General. Agustín Agustinovich fue el primero en combinar ciencia, ingeniería y formación especial en una universidad; además, junto con la teoría, el instituto impartía clases en talleres y trabajos de dibujo, gracias a los cuales los estudiantes adquirían habilidades prácticas de un valor incalculable. Fue entonces cuando aparecieron por primera vez las Matemáticas superiores y la Geometría Descriptiva en el plan de estudios de una universidad rusa.
También debemos al genio de Betancourt la aparición en Rusia del primer papel moneda, protegido de los falsificadores por marcas de agua. En 1815 diseñó una imprenta para billetes y para expedición y formación de documentos gubernamentales, combinando la impresión y la producción de papel en un solo lugar (Goznak) a orillas del Fontanka, canal de San Petersburgo. Merece la pena mencionar que el español no solo construyó la fábrica de Goznak, sino que también desarrolló una tecnología avanzada para la producción de billetes en ese momento. Diseñó máquinas y equipos de vapor, ideó un método especial para fabricar papel a partir de trapos de lino y cáñamo, propuso diseños para billetes y una tecnología especial para aplicarlos al papel, y también creó máquinas de numeración y marcado. Este fue un proyecto muy importante para Rusia, ya que después de la Guerra Patria de 1812 habían aparecido en Rusia una gran cantidad de billetes de origen francés falsos, emitidos por las tropas napoleónicas con el objeto de colapsar la economía. Gracias a los esfuerzos de Betancourt fue posible resolver este problema y proteger de manera fiable los billetes gubernamentales contra la falsificación. El español desarrolló un innovador sistema para generar marcas de agua estampándolas sobre una rejilla. Posteriormente, esta tecnología fue adoptada por las principales potencias europeas. El ingeniero implementó la producción billetes nuevos protegiendo los mismos por un complejo diseño de águila bicéfala como los que estamos acostumbrados a ver en los billetes modernos.
Papel moneda diseñado por Betancourt
Sus creaciones y su memoria están vivas y harán las delicias de muchas generaciones aún por venir
Al frente del Comité de Edificación y Obras Hidráulicas de San Petersburgo, Agustín de Betancourt reguló todo el desarrollo urbano de la capital aceptando y desarrollando nuevos proyectos para futuros edificios, calles y plazas. Invitó a trabajar a los mejores arquitectos de su época, en algunos casos, como Auguste de Montferrand, formándolos a partir de la nada. La resolución entregada a Betancourt decía: «he considerado necesario para esto, así como para la producción hidráulica, crear un comité especial, que será presidido por usted y cuyos miembros serán los arquitectos Rossi, Mauduit, Stasov y Mikhailov […]». El decreto firmado por el zar incluía el nombre de Rossi. Para que un arquitecto de talento fuera miembro del comité, Betancourt tuvo que trabajar muy duro porque Carlo Rossi tenía muchos enemigos en San Petersburgo, entre ellos, el arquitecto francés Antoine François Mauduit, influyente en la corte rusa, que estuvo al servicio de Rusia de 1810 a 1827.
Entre 1816 y 1824 Betancourt fue nombrado director de Construcción de la ciudad de San Petersburgo y ayudó a Montferrand, nombrado arquitecto jefe de la construcción de la catedral de San Isaac, a desarrollar un proyecto para transportar desde Finlandia unas columnas monolíticas de granito para las columnatas por medio de unas embarcaciones especiales diseñadas por el escocés Charles Baird, creador de los primeros diseños de barcos de transporte fluvial en el rio Neva. De hecho, la lápida de la tumba de Betancourt fue diseñada por su alumno Montferrand, quien más tarde erigiría la columna de Alejandro en honor a Alejandro I, el vencedor de Napoleón. Este monumento de San Petersburgo es hasta el día de hoy, la columna monolítica de granito más grande del mundo. Tiene una altura de fuste de 25,6 metros y pesa 600 toneladas. En esta columna, todo el trabajo de montaje e instalación de andamiajes se realizó de acuerdo con el diseño detallado de Betancourt, usado también para las columnas de la catedral de San Isaac, con la ayuda de un andamio especial en el que las piezas se atornillaban entre sí para así reforzarse.
De 1808 a 1824 el genio de Agustín Agustinovich Betancourt abordó con éxito en Rusia la construcción de puentes. Entre 1811 y 1813, y según el proyecto del ingeniero, en el lugar del puente flotante del Pequeño Neva se construyó el primer puente de arco de madera de siete vanos de Rusia sobre pilas de madera y estribos de piedra: el Gran Puente de Madera Kamennoostrovsky. La longitud total de los siete tramos de madera del puente era de 150 metros. Cada tramo constaba de 8 arcos longitudinales paralelos conectados entre sí por vigas transversales. Además de las tradicionales piezas de fijación de hierro, se utilizaron láminas de hierro dentados para unir mejor las vigas de madera de los tramos del puente con las cabezas de los pilotes de madera. Betancourt desarrolló elementos especiales de refuerzo. Gracias a ellos, las dos piezas de madera no estaban en contacto directo. La innovación consistía en que al final de cada viga se utilizó una punta o azuche especial de hierro, evitando así la fuerte presión de la madera sobre dichos tramos. Por ello, en 1811, Betancourt recibió como regalo del emperador Alejandro I una tabaquera con diamantes.
Betancourt participó en la construcción de la primera carretera pavimentada del Estado desde San Petersburgo a Moscú. Antes de esta construcción, la carretera tenía un diseño primitivo. Por ella circulaban carros que se hundían en el barro y unos hombres con zapatillas de líber los tenían que sacar.
En 1836 se completó la construcción de la carretera de Moscú. El camino era de grava y macadam, la carretera conectaba no solo San Petersburgo con Moscú, sino que también se extendía hasta Nizhny Novgorod, ciudad situada en la desembocadura del rio Oka en el Volga. Su apertura se programó para coincidir con la inauguración de la feria de Nizhny Novgorod, que en ese momento había sido construida por Betancourt y Montferrand. Esta feria era la más grande del mundo en ese momento. Betancourt tomó decisiones importantes sobre su emplazamiento. Los alcaldes de Nizhny Novgorod creían que la margen derecha del Oka era mejor, pero Betancourt se guiaba por los intereses de quienes querían comerciar, por lo que eligió la margen izquierda, formada a expensas de barras fluviales: la mejor opción para cargar y descargar mercancías. Gracias a esta decisión, comenzaron a desarrollarse los territorios de la flecha fluvial del Oka y la parte transfluvial de Nizhny Novgorod. De 1818 a 1822, Agustín de Betancourt, junto con el arquitecto Auguste Montferrand, construyó las primeras estructuras principales del recinto ferial. Se construyó un bulevar entre la catedral Spassky y la Casa de la Feria Principal y se construyeron 48 edificios comerciales de dos pisos en los que se ubicaban tiendas y vivían los inquilinos. Inicialmente estaba previsto gastar 6 millones de rublos. Pero, tras la apertura de la temporada comercial, se calculó que la estimación había aumentado en 3 millones. La construcción de la feria no terminó ahí. A principios del siglo XX, la feria de Nizhny Novgorod empezó a parecerse a una ciudad con un diseño regular. En su territorio había más de 30 calles, 10 plazas, unas 7000 tiendas y puestos. El teatro tenía capacidad para 1600 espectadores.
Tenía un circo y un hipódromo. La feria de Nizhny Novgorod estaba equipada con la última tecnología. Por ejemplo, su sistema de alcantarillado fue el primero no solo en Rusia, sino en toda Europa. El puente flotante sobre el río Oka era el más largo de Rusia, el tranvía de Nizhny Novgorod fue el primero en instalarse en Rusia. Más adelante, parte de la feria se iluminó con farolas eléctricas. En 1896 se instaló un ferrocarril eléctrico para facilitar los viajes de un pabellón a otro. Pero quizá lo más singular de la provincia fue el sistema hidráulico diseñado por Betancourt. El Gostiny Dvor (edificio principal de la feria, literalmente Palacio de Visitantes) funcionaba como un centro comercial moderno y estaba rodeado por un canal de circunvalación de 100 metros de ancho y más de un kilómetro y medio de largo. Conectaba con el lago Meshchersky y con el canal Pyrsky evitando las inundaciones de la feria en temporada de aguas altas. Este canal de circunvalación recibió posteriormente el nombre de su creador: Betancourt.
En 1817 se acercaba la primera fecha redonda desde la expulsión de las tropas de Napoleón de Rusia y por este motivo la corte rusa decidió organizar una gran celebración. Al emperador Alejandro se le ocurrió la idea de construir una estructura donde fuera posible realizar una formación ceremonial y un desfile de todo un regimiento combinado: el manège, la sala ecuestre de ejercicios, o picadero. El principal problema era que el enorme edificio no debía tener soportes intermedios que interfirieran con desfiles. Además, allí tenía que caber todo un regimiento de caballería (alrededor de dos mil personas), y no solo acomodar a esa cantidad de hombres y caballos, sino impartir clases de doma. En Rusia solo una persona asumió este proyecto. Teniendo en cuenta los plazos, Betancourt diseñó la cubierta del edificio con cerchas de madera, ya que no había tiempo para construir una bóveda de ladrillo. Como base adoptó de manera convencional el modelo de un templo antiguo clásico: vigas y cerchas de madera apoyadas directamente sobre muros de carga de piedra. Para cubrir el recinto de «79 brazas de largo y 21 brazas de ancho» (es decir, 166,42 m por 44,81 m), Betancourt requirió que en toda Rusia se talaran alerces centenarios, un árbol fuerte, elástico, pero no pesado, que obtuvo de diferentes partes del imperio.
Vistas y perspectiva de la estructura de madera de la cubierta de la Sala Ecuestre de Moscú
Cuando los muros de piedra de 4,5 arshen de espesor (más de tres metros) ya estaban erigidos, se colocaron sobre ellos 30 cerchas de madera, sobre las cuales se dispuso un techo de cobre a dos aguas sobre un marco de madera. La estructura de madera del manège estaba conectada con uniones de hierro especiales con tuercas que debían apretarse periódicamente. La Sala de ejercicios se calentaba por medio de unas enormes chimeneas ubicadas en torno al perímetro. Betancourt logró crear ese espacio cerrado sin soportes intermedios, que en su momento fue el más grande del mundo, inscribiendo así su nombre en la historia de la arquitectura.
En 1819, Betancourt ingresó en el Gabinete de Ministros del Imperio Ruso y se convirtió en jefe de la Dirección General de Comunicaciones; viajó por todo el país para inspeccionar puertos y carreteras, tratando de arreglar la infraestructura provincial. Pero pronto perdió la confianza de Alejandro I, quien hasta entonces siempre había apoyado las ideas y proyectos avanzados del ingeniero. Muchos envidiaban la energía y la activa tenacidad de Betancourt. El emperador lo destituyó de su puesto de liderazgo al hacer caso a falsas denuncias e intrigas de funcionarios de alto rango. Un año después falleció de forma prematura la querida hija del ingeniero, cuya muerte no pudo soportar. Con el corazón destrozado por la pérdida y la inmerecida caída en desgracia, Agustín de Betancourt murió finalmente en 1824. Nunca habló ruso, pero dejó un legado invaluable para el otrora país extranjero.
El nombre de Betancourt quedó inmortalizado en Rusia con el nombre del nuevo puente de San Petersburgo, en recuerdo de nuestros contemporáneos a ese genio del pasado. Fue erigido en 2018 con motivo de la Copa Mundial de la FIFA, que se celebró en nuestra ciudad de San Petersburgo. Su valor social es incalculable por la comodidad que este puente, tan necesario, aporta a los ciudadanos. Hasta hace poco, los residentes en la isla Vasilievsky permanecían aislados del resto de la ciudad cuando se realizaba la reparación y apertura levadiza de los puentes del río Neva. Sin embargo, el puente Betancourt es permanente: hoy en día es posible conducir o caminar a cualquier hora desde el distrito Vasileostrovsky hasta el distrito Petrogradsky, en el centro de la ciudad.