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Especial | Túneles y Obras Subterráneas

Gestión de riesgos geológicos en obras subterráneas

Aplicación del GBR en contratos FIDIC Esmeralda

Emilio Linde-Arias

Managing Engineer. Exponent.

Ignacio de Almagro

Abogado. Opal Expert Services.

Los proyectos de construcción, especialmente los túneles, requieren una adecuada caracterización del subsuelo, un diseño de sistemas temporales y permanentes y unos métodos constructivos apropiados. Las condiciones adversas del terreno tienen un impacto significativo en estos proyectos: se estima que entre el 17 y el 20% de los proyectos se retrasan debido a problemas del terreno relacionados con la incertidumbre de las condiciones geológicas y geotécnicas (1). Aunque las investigaciones de campo ayudan a reducir esta incertidumbre, en muchos casos no son viables por restricciones de acceso o de presupuesto.

Se han intentado repartir los riesgos geotécnicos mediante cláusulas contractuales pero suelen ser demasiado generales para asignar riesgos específicos. El informe de referencia geotécnica o Geotechnical Baseline Report —conocido como GBR— surgió en la década de 1970 en Estados Unidos como un documento contractual que establecía hipótesis realistas sobre las posibles condiciones del subsuelo con el objetivo de minimizar las disputas relacionadas con el terreno.

En los últimos años, el GBR se ha integrado progresivamente en los contratos internacionales, especialmente en obras subterráneas. En 2019, la ITA (2) y la FIDIC (3) presentaron el Libro Esmeralda, un contrato estándar que incluye el GBR como documento obligatorio para asignar riesgos de manera

clara. Este artículo analizará las cláusulas de condiciones físicas, evaluará el desempeño del GBR y discutirá sus beneficios y desafíos en el contexto del Libro Esmeralda.

La «previsibilidad» para asignar riesgos geológicos en los contratos FIDIC

La mayoría de los contratos modelo en la industria internacional incluyen cláusulas de riesgos del terreno que intentan compartir la carga de las condiciones adversas e inesperadas del terreno entre las partes.

En los contratos tipo FIDIC, la subcláusula 4.12 de los libros Rojo y Amarillo (4) establece que «si el Contratista encuentra condiciones físicas que considera imprevisibles y que tienen un efecto adverso en el progreso de las Obras», el contratista tiene derecho a una extensión de tiempo y al pago de dicho costo. Los libros Rojo y Amarillo también establecen que «el Ingeniero puede tener en cuenta cualquier evidencia de las condiciones físicas previstas al presentar la Oferta», lo que es una invitación a declarar claramente cuáles fueron las suposiciones realizadas a la hora de ofertar el proyecto y establecer qué es imprevisible.

La subcláusula 4.12 del Libro Plata de FIDIC 2017, al ser un contrato tipo «llave en mano», coloca todo el riesgo en el contratista. La validez de esta cláusula en vista de la legislación aplicable ha sido cuestionada en algunos países.

Finalmente, en los contratos tipo NEC (5) —promovidos por el ICE (6) y muy usados en proyectos de infraestructura de Gran Bretaña— está la cláusula 60.1(12), que reconoce una compensación por retrasos o sobrecostes debido a «condiciones físicas que un contratista experimentado habría considerado en la Fecha del Contrato con una probabilidad tan baja de ocurrir que habría sido irrazonable haberlas previsto».

Es evidente que la raíz de las disputas relacionadas con estas cláusulas se encuentra en la definición de las condiciones imprevisibles, que deja margen a distintas interpretaciones.

Interpretación de la previsibilidad por los tribunales

La jurisprudencia muestra que la interpretación sobre si una condición física puede considerarse previsible tiene matices:

Compagnie Interafricaine de Travaux contra South African Transport Services (7)

En este caso sudafricano, se esperaba que un túnel largo, diseñado a partir de una investigación mínima del terreno, tuviera el 2% de su longitud con una masa rocosa de baja calidad.

El informe de diseño incluía la siguiente advertencia: «Pueden encontrarse variaciones respecto a las condiciones previstas, o zonas de fallas, debido a circunstancias que no podrían haberse previsto razonablemente, particularmente en áreas de contacto geológico o fallas». Y añade: «las interpretaciones dadas de ninguna manera eximen al Contratista de hacer su propia evaluación».

La cláusula 2(b) del contrato permitía reclamaciones por «condiciones subsuperficiales adversas que, en opinión del ingeniero, no podrían haberse previsto razonablemente».

Durante la construcción, el 35% del terreno encontrado se clasificó como muy pobre. La División de Apelaciones de la Corte Suprema de Sudáfrica sostuvo que, dada la falta de información en la licitación y la gran diferencia existente, el contratista tenía derecho a una compensación.

Variabilidad geológica en una excavación con presencia de arenas y arcillas.
Caja con muestras de turba y arena tomadas en un sondeo.

La importancia de esta decisión se debe a que implica que la previsibilidad no es binaria, en el sentido de ser una cuestión que pueda anticipar la presencia o ausencia de un tipo de suelo o terreno. Más bien, la previsibilidad se puede referir a la cantidad o extensión en la que se espera encontrar el terreno en cuestión. El fallo también consideró las limitaciones a las que se enfrentó el contratista al realizar su propia interpretación o investigación durante la etapa de licitación.

Obrascon Huarte Lain S. A. contra her Majesty’s Attorney General for Gibraltar (8)

El Gobierno de Gibraltar contrató a la empresa OHL para diseñar y construir una carretera cerca del aeropuerto utilizando el Libro Amarillo de FIDIC. Debido a los retrasos generados por los trabajos de remediación en un terreno contaminado, el contrato fue rescindido.

La presencia de terreno contaminado como resultado de actividades militares era conocida desde el inicio del proyecto. Sin embargo, la investigación geotécnica mostró que el terreno contaminado no estaba distribuido de manera uniforme y que grandes áreas estaban libres de contaminación. El juez Akenhead, y posteriormente el juez Jackson en el Tribunal de Apelación, desestimaron la reclamación de OHL. En particular, el Tribunal de Apelación sostuvo que un contratista experimentado realizaría su propia evaluación de todos los datos disponibles y que «el contratista no puede simplemente aceptar la interpretación de los datos hecha por otro y afirmar que eso era todo lo previsible». Además, debe «hacer provisiones para un posible peor escenario» y «establecer una asignación financiera sustancial dentro del precio de la oferta».

Estas decisiones indican que la previsibilidad se debería evaluar según el conocimiento accesible en la etapa de licitación, y que los contratistas deben gestionar la incertidumbre considerando estimaciones cautelosas e incluso contemplando el peor escenario posible.

Van Oord UK Ltd & Anor contra Allseas UK Ltd (9)

El demandado, Allseas UK, era el contratista principal responsable de llevar a cabo la construcción, tanto en alta mar como en tierra, de gasoductos en las islas Shetland, en Escocia. El demandante, Van Oord, fue contratado como subcontratista para realizar la adquisición, suministro, construcción e instalación de los gasoductos. El contrato se basaba en el Libro Rojo de FIDIC.

Durante la excavación, se encontraron más capas de turba de las previstas, lo que retrasó la finalización de las obras. La reclamación fue rechazada por el juez, quien declaró que «todo contratista experimentado sabe que las investigaciones del terreno solo pueden ser 100% precisas en las ubicaciones exactas donde se realizan. Es responsabilidad de un contratista experimentado llenar los vacíos y tomar una decisión informada sobre cuáles serían las condiciones probables en general».

El juez ratificó la incertidumbre inherente a las investigaciones del terreno y falló, en línea con el caso OHL contra Gibraltar, en que el contratista tenía la obligación de llevar a cabo su propia evaluación de las condiciones del terreno y asumir los riegos del peor escenario posible.

PBS Energo AS contra Bester Generacion UK Ltd (10)

Este caso reciente trataba sobre la extensión y profundidad de la presencia de amianto en un emplazamiento destinado a una planta de energía de biomasa en el Reino Unido con un contrato según el Libro Plata de FIDIC.

Frente de excavación en material arcilloso.
Preparación de voladura para un túnel en roca.

Esta forma contractual asigna el riesgo de condiciones imprevistas del sitio al contratista. Sin embargo, en este contrato, la subcláusula 17.3 sobre los riesgos del empleador fue enmendada, a iniciativa de PBS, para incluir «la ocurrencia de cualquier evento de dificultades imprevistas».

El tribunal cuestionó la claridad de la cláusula enmendada y también limitó la relevancia de la información fáctica existente al dictaminar que: «No es suficiente, por tanto, que PBS señale el descubrimiento de amianto con más detalle granular de lo que sugerían los informes anteriores. Debe demostrar que el amianto descubierto era imprevisible».

Por lo tanto, el tribunal esperaba que el contratista realizara una evaluación de riesgos basada en los datos existentes, de manera similar a las decisiones tomadas en los casos OHL y Van Oord.

Las decisiones de los casos mencionados confirman que la previsibilidad de las condiciones adversas del terreno se interpreta en función del conocimiento científico y técnicamente disponible para el contratista en el momento de la licitación. También se puede concluir que se espera que el contratista aborde la incertidumbre del terreno contemplando el peor escenario posible.

Estas decisiones han sido cuestionadas por su estricta interpretación de las responsabilidades del contratista y por su falta de realismo, ya que ningún contratista incluye todos los riesgos en el precio de una oferta.

El GBR en el Libro Esmeralda de FIDIC

El Libro Esmeralda de FIDIC busca rclarificar la noción de previsibilidad mediante la inclusión del GBR como parte integrante de la documentación contractual. La subcláusula 4.12 del Libro Esmeralda define la imprevisibilidad como «todas las condiciones físicas subsuperficiales no incluidas en el GBR». La Guía para la preparación de documentos de licitación según el Libro Esmeralda indica explícitamente que «el GBR establece la asignación del riesgo entre las partes para dichas condiciones físicas subsuperficiales».

Los principios teóricos para la administración del GBR son sencillos. El GBR establece una línea de referencia con un rango de condiciones del terreno acordadas contractualmente (previsibles). Los riesgos relacionados con condiciones diferentes a las descritas en el GBR (imprevisibles) se asignan al empleador.

Otra novedad de este contrato es que no existe una fecha de finalización definida, ya que la subcláusula 13.8 permite un ajuste automático del tiempo de finalización y de los costes para condiciones físicas que están fuera de los límites definidos en el GBR. En el denominado Programa de Referencia, el contratista incluirá su estimación de la producción de la excavación para los tipos de terreno presentados en el GBR.

El GBR suele ser específico para un método de excavación. En otras palabras, un túnel mecanizado con tuneladora y un túnel excavado mediante voladura tendrían diferentes parámetros de referencia en el GBR para un mismo terreno. Por lo tanto, el diseño preliminar debe ser lo suficientemente detallado como para proponer un método de construcción que pueda usarse para establecer las referencias en el GBR y, además, para que los licitantes puedan preparar el Programa de Referencia.

El Libro Esmeralda de FIDIC busca clarificar la noción de previsibilidad mediante la inclusión del GBR como parte integrante de la documentación contractual

Dificultades en la preparación de un GBR

Aunque los principios detrás un GBR son relativamente simples, su aplicación práctica es más compleja. El principal problema es que un GBR debe basarse en una investigación exhaustiva del terreno, tal y como lo exige la Guía para la preparación de documentos de licitación. Según esta, el GBR debe incluir «un rango suficiente de información acorde con el tamaño, naturaleza y complejidades del proyecto» e «interpretaciones basadas en la experiencia y otras fuentes de información». Sin embargo, los grandes proyectos subterráneos a menudo se encuentran en áreas remotas donde el acceso para efectuar una investigación suficiente del sitio es difícil y costoso.

En su Guía para la preparación del GBR, Essex destacó que la falta de claridad, precisión y concisión de las declaraciones de línea base ha sido uno de los problemas más comunes en relación con los GBR (por ejemplo, el uso de términos como «puede» o «frecuente»). Este tipo de lenguaje, en parte, se debe a la variabilidad del terreno, que conduce al uso de un lenguaje ambiguo para comunicar incertidumbres y que tiene como resultado potenciales interpretaciones y percepciones de riesgo diferentes.

Los autores del Libro Esmeralda reconocen este problema y recomiendan el uso de «términos cuantitativos […] en la medida de lo posible». Sin embargo, la cuantificación no está exenta de problemas. La Guía del Libro Esmeralda sugiere que «los parámetros deben tener la capacidad de ser confirmados por las condiciones físicas encontradas para reducir la ambigüedad». El Libro Esmeralda también sugiere que «los parámetros contenidos en el GBR deben centrarse en el comportamiento del terreno o en la respuesta del terreno, en lugar de en parámetros relacionados con la geología». Esto supone una dificultad a la hora de estimar el rango de parámetros del GBR, ya que es difícil transferir valores de ensayos in situ o de laboratorio en parámetros medibles durante la obra, más incluso en túneles perforados con tuneladoras que limitan el acceso al frente.

Otra dificultad radica en evaluar el efecto combinado de diversas propiedades del terreno en su comportamiento. Así, dos variaciones en las propiedades de la roca pueden influir de manera opuesta en la velocidad de excavación, como por ejemplo una mayor resistencia a la compresión combinada con un macizo más fracturado de lo previsto en el GBR. Estas interacciones entre propiedades pueden generar disputas en cuanto a qué propiedad es predominante.

Finalmente, el uso de referencias demasiado conservadoras es otro problema muy común. Esto puede ser debido, según Essex (11), a una estrategia de los dueños de obra o, como Hatem (12) sugiere, a que con frecuencia los autores de los GBR buscan protegerse de posibles implicaciones de responsabilidad profesional. La Guía del Libro Esmeralda recomienda que «el empleador debe evitar establecer un [GBR] excesivamente conservador» y «se aconseja al empleador proporcionar referencias realistas».

Discusión

Aunque es demasiado pronto para evaluar el desempeño del GBR según el Libro Esmeralda, tanto experiencias previas como la literatura existente sugieren que los GBR no son una panacea dada la complejidad de la tarea y los problemas que se han formulado en la literatura. En consecuencia, si no se redacta adecuadamente, los beneficios del GBR podrían reducirse. Los redactores del Libro Esmeralda son conscientes de ello, tal y como reflejan en sus recomendaciones.

Algunas de las dificultades discutidas en este documento solo pueden superarse si el empleador asigna suficientes recursos no solo para investigar el terreno, sino también para preparar un GBR con un equipo multidisciplinario (técnico y comercial) que comprenda las implicaciones del documento. Otras dificultades son inherentes a la preparación del GBR y los empleadores deben decidir, caso por caso, si el GBR es la estrategia adecuada para la asignación de riesgos del terreno.

En cuanto al uso generalizado de declaraciones vagas de línea base, los autores técnicos deben entender que el propósito del GBR no es ser un documento de diseño y que, por tanto, deben elegir un lenguaje adecuado, sin ambigüedades.

El empleador debe entender las consecuencias de interpretaciones «optimistas» o «conservadoras» para evitar disputas. Los rangos de referencia de los parámetros deben estar alineados con la tolerancia al riesgo del empleador, entendiendo las repercusiones que tendrían en las ofertas durante la licitación (por ejemplo, un precio de oferta probablemente más alto si el GBR describe condiciones demasiado pesimistas en comparación con lo que respaldan los datos).

Un tercer problema se refiere a la dificultad de encontrar parámetros de referencia que sean medibles y monitorizables durante la construcción y que también puedan vincularse a los datos obtenidos durante la etapa de investigación geotécnica. Se trata de evitar una desconexión entre los parámetros descritos en el GBR y la información y los datos que se pueden obtener durante la construcción.

En conclusión, el GBR es una más de las opciones posibles para la asignación de riesgos geológicos. Los empleadores deben estudiar si su proyecto y su perfil de riesgo es adecuado para un GBR. La utilidad del GBR en el Libro Esmeralda depende de su adecuada redacción, basada en investigaciones completas y en el uso de un lenguaje claro. Solo mediante recursos suficientes y un enfoque multidisciplinar se podrán superar los desafíos inherentes, garantizando que los parámetros de referencia reflejen condiciones realistas y medibles para una asignación efectiva de riesgos.

Notas

1

Chapman, T. (2012). Geotechnical risks and their context for the whole project. En Brown, M., Burland, J., Chapman & T., Skinner, H. (Eds.), ICE Manual of Geotechnical Engineering. Volume 1: Geotechnical engineering principles, problematic soils and site investigation (pp. 59- 72). Emerald Group Publishing.

2

Asociación Internacional de Túneles (ITA por sus siglas en inglés, International Tunnelling Association).

3

Federación Internacional de Ingenieros Consultores (FIDIC por sus siglas en francés, Fédération Internationale Des Ingénieurs-Conseils).

4

El Libro Rojo es un contrato tradicional de construcción; el Libro Amarillo es un contrato de diseño y construcción.

5

New Engineering Contract (contratos estándares internacionales ade construcción).

6

Institución de Ingenieros Civiles (ICE por sus siglas en inglés, Institution of Civil Engineers).

7

Compagnie Interafricaine de Travaux v South African Transport Services and Others (680/89) [1991] ZASCA 16; 1991 (4) SA 217 (AD); [1991] 2 All SA 155 (A) (21 March 1991).

8

Obrascon Huarte Lain SA vs. Her Majesty’s Attorney General for Gibraltar (HT-13-049) [2014] EWHC 1028 (TCC); [2014] BLR 484; [2014] CILL 3513 (10 April 2014).

9

Van Oord UK Ltd & Anor vs. Allseas UK Ltd (HT-2014-000032) [2015] EWHC 3074 (TCC); [2015] BLR 486; [2015] CILL 3676 (12 de noviembre de 2015).

10

PBS Energo A.S. v Bester Generacion UK Ltd (HT-2017-000001) [2020] EWHC 223 (TCC); [2020] BLR 123; [2020] CILL 4212 (6 de febrero de 2020).

11

Essex, R. J. (2007). Geotechnical baseline reports for construction. American Society of Civil Engineers.

12

Hatem, D. J. (1998). Geotechnical baselines: Professional liability implications. Tunnelling and Underground Space Technology, 13(2), 143-150. https://doi.org/10.1016/S0886-7798(98)00041-8

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