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Monográfico | Santa Cruz de Tenerife
La pasarela del Padre Anchieta
Una solución ingenieril para la mejora de la movilidad urbana en Tenerife
José Romo Martín
Ingeniero de caminos, canales y puertos
CEO de FHECOR.
La pasarela del Padre Anchieta, en La Laguna, surge como una solución singular para resolver los problemas de movilidad urbana en una zona con alto tráfico peatonal y vehicular. Diseñada a través de un concurso promovido por el Cabildo de Tenerife, la propuesta ganadora presentada por FHECOR propone un anillo metálico de 100 metros de diámetro que facilita el tránsito peatonal y minimiza los conflictos con el tráfico vehicular. El anillo se completa con varios accesos para mejorar la conectividad peatonal. La obra, que tiene prevista su finalización en 2025, enfrenta desafíos técnicos, como el montaje de grandes módulos y la coordinación con el tráfico existente.
El contexto
La autopista del norte, conocida como TF-5, se construyó en la década de 1940 para conectar el aeropuerto de Los Rodeos con Santa Cruz de Tenerife. El crecimiento del tráfico en esta autopista, pieza central de la red de transporte del norte de la isla, fue una consecuencia del aumento de la población en las diversas ciudades de la zona. Como resultado, se hizo necesario ampliar el número de carriles y remodelar paulatinamente casi todos los enlaces en el tramo entre Santa Cruz y La Laguna.
En 2007, aprovechando la llegada del tranvía de Santa Cruz a La Laguna, se modificó uno de los enlaces más importantes de la autopista, el del Padre Anchieta, que da acceso al centro histórico de la ciudad. Para mejorar la conexión directa entre las calles que desembocaban en este nudo y facilitar las entradas y salidas a la autopista, se construyó en superficie una gran glorieta ovalada, bajo la cual se soterró el tronco de la autopista.
Con el tiempo, la glorieta ha quedado rodeada por el campus de la Universidad de La Laguna, que ha continuado expandiéndose hacia el sur. El tráfico vehicular ha aumentado debido, en parte, a la presencia del Intercambiador de Transportes de La Laguna, ubicado junto a la glorieta. Esto ha provocado que, en determinados momentos del día, se generen colas en los ramales de acceso a la glorieta desde la autopista.
Por otro lado, el intenso flujo vehicular se ve afectado por el denso tráfico peatonal de la zona, ya que el enlace es también un importante itinerario peatonal que conecta las áreas urbanas y universitarias. Para utilizar este enlace, los peatones deben cruzar varias calzadas a nivel mediante pasos de peatones habilitados en cada ramal del enlace, lo que implica riesgos para las personas y provoca interrupciones en el tráfico vehicular.
El concurso
El Cabildo de Tenerife, consciente de esta situación, realizó varios estudios específicos que concluyeron que los conflictos entre peatones y vehículos eran los principales causantes del empeoramiento de la capacidad del enlace. Una de las medidas propuestas para reducir estos problemas y eliminar una unidad formal a todo el conjunto con el mínimo «esfuerzo estructural», es decir, con un uso optimizado de materiales. La forma anular y su relativa excentricidad respecto a la glorieta viaria ovalada permitieron apoyar el anillo en una serie de puntos, evitando así el uso de mástiles, tirantes u otros elementos de soporte. Asimismo, se entendía que la propia formalización de un anillo de acero de 100 metros de diámetro conferiría a la obra el carácter singular propio de las grandes obras de ingeniería concebidas adecuadamente.
Desde el punto de vista funcional y conceptual, el anillo circular permitía resolver todos los movimientos peatonales simplemente conectándolos mediante rampas. Sin embargo, el estudio detallado de las pendientes de las calles a las que se pretendía acceder reveló la dificultad de realizar una conexión directa en algunos tramos, debido a la imposibilidad de cumplir con las pendientes máximas admisibles. En estos casos, se optó por rampas no rectilíneas y, en circunstancias extremas, cuando no había suficiente espacio, se propuso el uso de escaleras y ascensores.
Desde el punto de vista estructural, la solución proyectada consiste en una viga curva continua de acero en forma de anillo de aproximadamente 100 metros de diámetro. La sección del anillo tiene forma de U y está compuesta por dos vigas longitudinales de canto variable y forma cambiante para adaptarse a los condicionantes funcionales y estructurales existentes. El canto alcanza un valor máximo de 2.70 metros, que se reduce hasta desaparecer en los accesos. La parte externa de las dos vigas laterales está formada por un alma metálica que se pliega para dar mayor rigidez a los paneles de acero y, al mismo tiempo, romper la masa visual de las vigas gracias a la diferente reflexión de la luz en los paramentos, resultado de la distinta inclinación de cada plano. Este efecto es especialmente importante para las vistas desde el exterior del anillo, en particular, para la imagen de la obra desde la autopista.
La estructura presenta el canto máximo en el anillo exterior en las zonas más próximas a la autopista, con el fin de mejorar el confort de los peatones, aislándoles del ruido del tráfico rodado. Por el contrario, cuando la pasarela se sitúa sobre los viales, y por el mismo motivo, el canto máximo se sitúa en el borde interior del anillo, consiguiéndose así la protección de los usuarios.
La estructura está sustentada mediante pilas metálicas de sección cuadrada de espesor variable. Los pilares se colocan, bien en el borde exterior o bien en el interior del anillo, en función del canto y de los obstáculos a salvar. Hay que tener en cuenta que no se podía apoyar en los viales que se ven en superficie, ni sobre el falso túnel de la autopista, ni tampoco sobre el túnel del tranvía.
Transformación de la glorieta del Padre Anchieta con la nueva pasarela
Otro de los aspectos clave del proyecto es el diseño del espacio interior de la pasarela, el cual es percibido directamente por los peatones que la utilizan. Este espacio ha sido diseñado con esmero para ofrecer comodidad y funcionalidad. Incluye un sistema de bancos estratégicamente ubicados para permitir el descanso de los usuarios, así como viseras que protegen contra las inclemencias meteorológicas, proporcionando refugio y mejorando la experiencia del peatón en condiciones adversas.
Además, el diseño contempla la creación de plazas en las zonas donde confluyen dos accesos próximos. Estas plazas no solo sirven como áreas de descanso, sino que también facilitan la fluidez del tránsito peatonal, haciendo que la pasarela sea más abierta y accesible para los viandantes.
En la propuesta del concurso se dejó abierta la posibilidad de modificar la forma de resolver los distintos accesos previstos, e incluso de incorporar o eliminar algunos de ellos según las necesidades que pudieran surgir durante el desarrollo del proyecto. La solución en anillo, con su robustez conceptual, permite realizar estos ajustes sin afectar a la idea general, tanto desde el punto de vista funcional como estructural. Esta flexibilidad en el diseño asegura que cualquier cambio se podría implementar sin comprometer la integridad del concepto ni la expresión formal de la obra.
El proyecto: la evolución de la idea
Uno de los desafíos comunes en los concursos de proyectos es la falta de interacción directa entre el proyectista y el promotor de la obra. Durante esta fase, el diseñador solo dispone de las prescripciones e indicaciones del pliego del concurso como referencia. Por esta razón, es frecuente que la propuesta inicial sufra modificaciones tras las conversaciones y observaciones del cliente. En este proyecto, esta situación fue evidente, ya que la complejidad de la actuación requirió una interacción significativa con el Cabildo de Tenerife y con otras administraciones y entes implicados, especialmente con el Ayuntamiento de La Laguna.
Los cambios fundamentales incorporados en el proyecto incluyeron varios ajustes importantes: la conexión directa al intercambiador de transporte, la reubicación de la rampa y la urbanización de la avenida Trinidad, la construcción de una rampa en hélice para conectar con el camino de San Miguel de Geneto (TF-263), y la creación de una gran plaza en el entorno de la Facultad de Biología para la colocación de la estatua del Padre Anchieta (San José de Anchieta, evangelizador de Brasil). Estos ajustes no solo mejorarán la movilidad en la zona, sino que también facilitarán los flujos actuales y futuros, como los que se generarán con la remodelación del intercambiador de transporte, actualmente en fase de proyecto. Esta reforma del intercambiador permitirá el acceso desde la pasarela mediante un ramal de la misma que sobrevolará la dársena de autobuses para desembarcar en el nuevo nivel elevado del intercambiador.
Otro aspecto crucial del diseño fue la remodelación del espacio destinado al aparcamiento de la Facultad de Biología. El nuevo diseño incluye la modificación del aparcamiento actual para la creación de una plaza en la que se instala la estatua del Padre Anchieta. Esta plaza conecta la avenida del Astrofísico Francisco Sánchez con la entrada de la pasarela, convirtiéndose así en el punto central de uno de los espacios urbanos que se crean con esta intervención.
La construcción
Las obras de la pasarela comenzaron a finales de 2021 y tienen una fecha de finalización prevista para el primer semestre de 2025. La construcción de esta pasarela presenta una alta complejidad debido a dos dificultades principales: la ejecución de la estructura metálica y la interacción con el tráfico existente.
La estructura metálica es la parte más compleja del proyecto. Dada su magnitud y geometría, tanto el tablero del anillo central como los tableros de las rampas y accesos han tenido que fabricarse en la península, en concreto, en Sevilla. Desde allí, los componentes se transportan en módulos por barco hasta Santa Cruz de Tenerife, y desde ahí se trasladan luego por carretera hasta la zona de la obra. El tamaño máximo de los módulos está determinado por las dimensiones permitidas tanto para el transporte marítimo como para el terrestre. El montaje de estos elementos se realiza con la ayuda de grúas y apoyos provisionales, ya que los módulos individuales no tienen la longitud suficiente para apoyarse exclusivamente en las pilas definitivas. Estos soportes temporales provisionales son cruciales para asegurar un ensamblaje correcto de la estructura en el lugar de construcción.
Otro aspecto fundamental que condiciona la ejecución de la obra es la necesidad de minimizar el impacto sobre el tráfico. Para mantener los dos carriles de la glorieta en funcionamiento durante la construcción, ha sido necesario rediseñar y recolocar el sistema de apoyos provisionales a fin de adaptarlos a las características geométricas de los tramos en los que se ha subdividido el tablero. Esta adaptación asegura que el tráfico pueda fluir con la menor interrupción posible durante el proceso de construcción.
La construcción
Además, se ha producido una modificación significativa en el sistema de apoyos de la rampa en hélice que conecta con el camino de San Miguel de Geneto. Esta modificación se debe a cambios en la obra del túnel de conexión entre la TF-24 y el ramal del enlace de la rotonda de Padre Anchieta hacia la TF-5 en dirección a Santa Cruz de Tenerife, que no permite colocar los pilares allí donde estaban previstos; por ello, se ha reducido el número de apoyos y se han recolocado para adaptarlos a la situación actual, con el correspondiente aumento de algunos espesores de las chapas del tablero.
En el momento de redactar este artículo, el montaje de la estructura metálica está en marcha, mientras que las obras de urbanización están casi completas a falta de finalizar algunos puntos de conexión con el anillo. La coordinación continua entre los diversos elementos del proyecto y la gestión del tráfico serán cruciales para el éxito de la fase final de la construcción.
Conclusiones
La obra de la pasarela del Padre Anchieta ejemplifica el papel esencial de la ingeniería civil en la resolución de problemas de movilidad urbana y en la creación de espacios públicos de alta calidad. Este tipo de proyectos no serían posibles sin la colaboración efectiva y el trabajo en equipo de diversos actores clave. En este caso, el Cabildo de Tenerife, como cliente y promotor del proyecto, ha trabajado estrechamente con el proyectista FHECOR, la empresa constructora OHLA, el taller Megusa y la Asistencia Técnica realizada por Trazas y FHECOR. La combinación de conocimientos, habilidades y esfuerzos de cada uno de estos grupos ha sido crucial para abordar la complejidad de la obra.
El éxito de una obra de esta magnitud no solo depende de la ejecución técnica, sino también de la aceptación y satisfacción de los usuarios finales. Así, aunque se ha hecho un importante esfuerzo colectivo para intentar cumplir con todas las expectativas puestas en esta obra, el juicio final sobre la efectividad y la calidad de la pasarela será determinado por los ciudadanos de Tenerife y, en particular, por los habitantes de La Laguna. La percepción de los tinerfeños sobre la pasarela será fundamental para evaluar si se ha logrado una solución adecuada a sus necesidades y expectativas. Las críticas y comentarios que puedan surgir servirán como una valiosa oportunidad para seguir aprendiendo y mejorando, reafirmando el compromiso de la ingeniería civil con la sociedad a la que sirve.