[pms-logout text="Bienvenido, {{meta_user_name}}" link_text="Salir"]
[pms-logout text="Bienvenido, {{meta_user_name}}" link_text="Salir"]

Economía circular | Experiencias

La senda de la economía circular para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030

El caso de Ecoembes

Begoña de Benito Fernández

Lcda. en Derecho y máster en Economía y Dirección de Empresas.

Directora de Relaciones Externas y ESG de Ecoembes

©Santi Burgos

Son momentos de cambio, de transformación, en casi todos los aspectos de la economía y de la sociedad en su conjunto. Es importante ser consciente de ello para comprender la magnitud del momento y de los ingentes retos a los que nos estamos enfrentando. El escenario global al que aspiramos en 2030 (y en 2050, con una visión más a largo plazo) nos dejará, en caso de alcanzar los objetivos marcados, un mundo muy diferente al que hoy tenemos, más descarbonizado, más circular y más consciente de la importancia de proteger y conservar los ecosistemas naturales que, a la postre, son los que nos proveen de lo necesario para la vida y el bienestar.

Sin duda, 2015 fue un año clave. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, sumados a la hoja de ruta de lucha contra el cambio climático definida en el Acuerdo de París, y la Agenda para la Financiación del Desarrollo aprobada en Addis Abeba (sin olvidar los planes para conservar y mejorar la biodiversidad) son un tridente que engloba respuestas transversales para definir el nuevo mundo y, especialmente, nuestra relación con el medioambiente en un contexto de comprensión y respeto a los límites físicos del planeta y sus recursos naturales.

Básicamente, el análisis se plantea como una ecuación de una lógica indiscutible: el incremento del consumo de todo tipo de recursos, el aumento constante la población mundial y la acumulación de contaminantes hacen que hayamos sobrepasado la biocapacidad que el planeta tiene para proveernos de materias primas, agua y alimentos de una manera equilibrada y para «reponer» dicha biocapacidad.

En definitiva, como objetivo final, se trata de desacoplar el crecimiento económico (aumento del PIB, mejora de la calidad de vida, etc.) de los impactos ambientales. Es decir, crecer de otra forma más acorde a nuestros límites y necesidades de preservación de los ecosistemas y los recursos.

En este contexto, el cambio del paradigma en el uso de las materias primas, la producción y consumo de bienes, y la gestión de los residuos que se producen en este proceso es uno de los aspectos que más transformaciones está viviendo. Hablamos de la economía circular.

La sostenibilidad ambiental en las empresas y administraciones públicas ya no es solo una aspiración exclusiva de la responsabilidad social, sino que se ha intrincado de manera natural con los propios modelos de negocio. Esto hace que las empresas miren la economía circular como una implementación de procesos que mejora su competitividad, reduce costes, aumenta la eficiencia, promueve la innovación y posiciona a las compañías en la senda del desarrollo sostenible, una visión altamente valorada por la mayoría de los consumidores y por la sociedad en general.

Se trata de una tendencia que no es nueva. El nacimiento en 1990 del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible, también conocido como WBCSD por sus siglas en inglés, se basó en el planteamiento de uno de sus fundadores, Stephan Schmidheiney, quien afirmó que «será casi imposible que un negocio pueda ser competitivo sin ser también ecoeficiente» (de hecho, la ecoeficiencia es uno de los principios de la economía circular). Por primera vez, o al menos así ha quedado establecido, se creaba una relación moderna entre los conceptos de medioambiente y negocio. El primero debía establecer los límites del segundo, mientras que el segundo solo sería posible si atendía y protegía al primero.

Con esta premisa nos podríamos peguntar ¿por qué la economía circular forma parte de la agenda global? La respuesta está en la cantidad de actores públicos y privados, a nivel internacional y nacional, que han asumido la economía circular como el modelo a seguir en las próximas décadas, dando así respuesta a las crisis generadas por el agotamiento de los recursos y por el cambio climático, entre otras.

También hallamos la respuesta en el hecho de que la Agenda 2030 es muy transversal, basando los principios de sus 17 Objetivos en estrategias, políticas y alianzas de carácter multidisciplinar. No se puede luchar contra el cambio climático sin tener una industria innovadora y digitalizada; no frenaremos el deterioro ambiental sin mejorar la gestión de los recursos naturales; no combatiremos el hambre en el mundo sin un nuevo sistema global de alimentación y distribución; no aspiraremos al bienestar humano si no diseñamos ciudades más sostenibles… Las 169 metas de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) tienen, según Naciones Unidas, un carácter integrado e indivisible. Y esto se debe a que se entrelazan, se retroalimentan y se sustentan mutuamente.

En este compromiso universal por el desarrollo humano la economía circular atraviesa la Agenda 2030 y se propone como una palanca de transformación para alcanzar muchos de sus objetivos. Dicho de otro modo, sin el cambio de la actual economía lineal a un paradigma de economía circular será muy difícil que la Agenda 2030 cumpla plenamente sus objetivos, especialmente los relacionados con el crecimiento económico y la producción, la industria y la innovación, el calentamiento global, la energía, los ecosistemas naturales, las ciudades sostenibles y el consumo responsable.

Reciclar.
Digitalizar la recogida.
Reducir.

Aun estando todavía lejos de los objetivos para 2030, lo cierto es que los ODS han tenido avances significativos (0,5 puntos por año entre 2015 y 2019), si bien la reciente crisis provocada por la pandemia de la COVID ha supuesto un frenazo importante a este avance (retrocedieron en 2020 y 2021). Así lo constata el informe de 2022 Sustainable Development Report sobre desarrollo sostenible elaborado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN, por sus siglas en inglés). Este informe, y su correspondiente anexo, con la «radiografía» de los índices de cumplimiento de cada país, ratifica este tropiezo en el camino de la Agenda y sus 15 años de recorrido, de los cuales llevamos prácticamente la mitad.

Si bien hemos de mantener una mirada global para comprender el camino que nos propone la Agenda 2030, también hemos de analizarla en clave nacional, dado que los responsables de la implementación de los ODS son los estados y sus gobiernos. Asumiendo que el avance de los ODS es desigual por principio, ya que no todo el planeta parte de las mismas condiciones socioeconómicas, no es ninguna sorpresa que los países más desarrollados, especialmente los del norte de Europa, sean quienes mejor se posicionen en su cumplimiento (Finlandia, Dinamarca y Suecia ocupan las tres primeras posiciones del ranking mundial).

De 163 países, España se encuentra en el puesto 16, con 77.9 puntos de cumplimiento. Hay motivos para esta buena posición, entre ellos, los avances que se han dado en la economía circular. De hecho, en 2022 la ONU destaca seis transformaciones imprescindibles para avanzar en la Agenda 2030 bajo dos prismas: el primero es «no dejar a nadie atrás» y el segundo, «la circularidad y el desacoplamiento», esto es, crecer económicamente de otro modo más eficiente y menos contaminante. Y esto resulta urgente, porque, según datos de Naciones Unidas, en caso de que la población mundial alcance los 9600 millones de personas en 2050 (algo más que probable) se podría necesitar el equivalente a casi tres planetas para proporcionar los recursos naturales necesarios para mantener los estilos de vida actuales.

Con esta visión de «circularidad y desacoplamiento» se planteó en 2021 la Estrategia Española de Economía Circular, España Circular 2030, y su correspondiente Plan de Acción 2021-2023. España ha sido uno de los primeros países de Europa en contar con un documento de estas características. Seis son los objetivos principales de esta Estrategia, dos de los cuales están referidos a la reducción de un 30% en el consumo nacional de materiales en relación al PIB y a la reducción de un 15% en la generación de residuos, además de proponer el incremento de la reutilización.

Todos ellos son objetivos que afectan directamente a los modelos de producción, consumo y gestión de los residuos, y en Ecoembes nos sentimos plenamente identificados con ellos, dado que, como agente que promueve la protección del medioambiente a través de la gestión de los residuos de envases domésticos, asumimos plenamente la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible.

Experiencias

Ecoembes es una organización sin ánimo de lucro que cuida del medioambiente a través del reciclaje y el ecodiseño de los envases domésticos ligeros en España. Para ello, utiliza un modelo de gestión basado en la colaboración público-privada, que descansa en los principios de eficiencia, transparencia e innovación tecnológica para alcanzar los objetivos más ambiciosos en materia de reciclaje.

https://www.ecoembes.com/es

Promover el reciclaje, pero también la reutilización, la reparación, el ecodiseño de los envases, la innovación en todo el proceso de recogida y tratamiento, la reducción en el uso de materias primas, el consumo responsable y consciente, la participación ciudadana y las nuevas oportunidades para las materias primas secundarias son, entre otros, objetivos nuestros que coinciden con las propuestas de los ODS, en concreto con 10 de los 17 objetivos.

La educación de calidad e implicada con la protección ambiental, la búsqueda de la igualdad y las mejoras en las condiciones de trabajo, así como el crecimiento económico sostenible es lo que nos une a los Objetivos 4, 5, 8 y 10, cubriendo así la parte más social de la Agenda 2030. Sirvan como ejemplo nuestros proyectos educativos Naturaliza, EducaEnEco o las AulasLibera; el hecho de que siete de los diez integrantes de nuestro Comité de Dirección son mujeres; nuestros programas de ayuda a colectivos desfavorecidos; o los cerca de 9500 empleos creados en actividades directamente ligadas al reciclaje.

El hecho de producir, transformar y consumir bienes de todo tipo hace de nuestra economía una actividad intensiva en uso de materiales y generación de emisiones de C02. Para luchar contra el cambio climático y desmaterializar los procesos económicos necesitamos un sector industrial descarbonizado e innovador y unos procesos de consumo más racionales y comprometidos con el medioambiente. Es aquí donde la actividad de Ecoembes se liga directamente con los ODS 9,12 y 13.

Desde nuestro TheCircularLab, un centro de innovación abierta especializado en economía circular que focaliza su actividad en el estudio, prueba y desarrollo de las mejores prácticas en el ámbito de los envases y su posterior reciclado, ya hemos desarrollado más de 100 proyectos de investigación sobre ecodiseño, nuevos materiales, smart waste, ciencia ciudadana y emprendimiento. Todo ello centrado en el futuro del envase y su posterior reciclado.

También hemos de transformar de manera profunda nuestros modelos de producción y consumo. Ecoembes contribuye a ello proponiendo procesos más sostenibles basados en la evolución tecnológica de los envases, en el impulso a su recogida selectiva y en la mejora de su reciclaje.

En 2021 cada ciudadano depositó 18,8 kilos de residuos de envases en el contenedor amarillo y 19,3 kilos en el contenedor azul. Estas recogidas han crecido en los últimos años un 34,6% y un 22,3% respectivamente. En la actualidad contamos con más de 630 000 contenedores amarillos y azules, y cerca de 500 000 papeleras específicas para la recogida selectiva en la vía pública y en lugares de gran concurrencia (hospitales, actos multitudinarios, aeropuertos, etc.). Esto permitió que en 2021 Ecoembes mandara a las instalaciones de las empresas recicladoras un total de 1 570 513 toneladas de residuos de envases.

Dicha actividad nos lleva a colaborar con los objetivos del ODS 13 (Acción por el clima) y a minimizar de manera significativa el impacto ambiental, evitando en 2021 la emisión de 2,05 millones de toneladas de C02 y reduciendo los consumos de energía en 5,7 millones de MWh y en 20,5 millones de metros cúbicos de agua. Todos ellos son logros que aportamos a la lucha contra el cambio climático y sus terribles impactos.

Los próximos ocho años serán críticos para el desarrollo humano y la economía circular

No podemos olvidar nuestra contribución al ODS 11 sobre ciudades sostenibles porque la acción de recoger y reciclar los residuos de envases domésticos aporta a los entornos locales un mayor grado de mejora ambiental y bienestar humano. Además, los contenedores amarillos y azules forman parte desde hace años del paisaje de nuestros pueblos y ciudades, significando un símbolo de progreso y un ejemplo de compromiso ciudadano con el medioambiente.

No menos importante es nuestro compromiso con los ecosistemas terrestres y marinos, expresados en la Agenda 2030 a través de los ODS 14 y 15. El proyecto LIBERA, impulsado por la ONG SEO/BirdLife con la colaboración de Ecoembes, tiene como objetivo liberar de basuraleza (basura abandonada en la naturaleza) los entornos naturales a través de la colaboración y concienciación de la ciudadanía y de todo tipo de organizaciones. Para ello, se organizan batidas de recogida de residuos que, por desgracia, todavía abandonamos, para después analizarlos y obtener una valiosa información científica sobre este grave problema. Todo ello con tres pilares de actuación: conocimiento, prevención y participación.

Estos acoplamientos con la Agenda 2030 y los logros que vamos consiguiendo en sus diferentes planos, esto es, el social, económico y ambiental, se alcanzan bajo una perspectiva global, la colaboración propuesta desde el ODS 17 (Alianzas para lograr los objetivos). De hecho, este concepto es consustancial a nuestra actividad; no solo porque Ecoembes representa un gran ejemplo de colaboración público-privada entre diferentes agentes implicados, sino y, sobre todo, porque los enormes retos que tenemos por delante no pueden afrontarse sino desde la colaboración.

Empresas (12 890 están adheridas a nuestra organización), administraciones públicas (más de 8100 municipios prestan servicios de recogida selectiva) y ciudadanía (la pieza sin la cual el mecanismo del reciclaje no puede activarse) forman parte de nuestra misión común, alcanzando alianzas, proponiendo soluciones transversales en la gestión de los residuos y enriqueciendo el encuentro de diferentes disciplinas; desde la ciencia hasta la innovación, pasando por el conocimiento, la cultura o la tecnología.

Los próximos ocho años serán críticos para el desarrollo humano y la economía circular, especialmente en el entorno de la Unión Europea, donde nos hemos fijado metas ambiciosas para mejorar el tratamiento y reciclaje de nuestros residuos. Para alcanzarlas necesitamos seguir la senda de la transformación que ya comenzamos hace unos años, apoyada en la colaboración y en el encaje de múltiples piezas que han de trabajar en sintonía para arrojar mejores resultados. Está en nuestras manos hacer un mundo mejor donde el bienestar, el compromiso ambiental y el desarrollo humano llegue a todos por igual.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.