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Posiblemente nadie ha profundizado tanto en la vida y la obra de Eduardo Torroja como Pepa Cassinello. Desde hace más de veinte años ha venido publicando artículos en revistas sobre este ingeniero de caminos, canales y puertos singular, aunque su profesión sea la de arquitecto. Mientras que su obra —estructuras laminares, viaductos y acueductos, estructuras especiales, estructuras metálicas y mixtas, iglesias y capillas— fue explicada por él mismo en la primera edición en inglés de su libro Las Estructuras de Eduardo Torroja (1957), su vida ha gozado de un cierto misterio para quienes no lo conocieron personalmente. El libro Eduardo Torroja. The Man and his Legacy, escrito en inglés, viene a cubrir esa laguna.
En el año 1962, la revista Informes de la Construcción, creada en 1948 por el propio Eduardo Torroja, recogía, un año después de su muerte, las obras más significativas de este ingeniero y nos introducía en sus datos biográficos, cursos y publicaciones en español y en lenguas extranjeras, presentándonos además un listado de las conferencias pronunciadas, demostrando así su reconocimiento a nivel internacional, si bien, en esos momentos, su figura no fuese suficientemente conocida en el campo de la arquitectura, más allá de arquitectos como Richard Neutra o Frank Lloyd Wright, y eso que el ingeniero Jaroslav Polivka, autor de la estructura del museo Guggenheim de Nueva York, ya había traducido al inglés en 1958 su libro sobre Razón y ser de los tipos estructurales bajo el título de Philosophy of Structures, que Torroja había publicado un año antes, en 1957.
Para la publicación de su libro, Pepa Cassinello, directora de la Fundación Eduardo Torroja, ha podido manejar una serie de archivos poco conocidos hasta ahora para profundizar en el legado del ingeniero, sin limitarse a su obra y abarcando la enorme actividad que desplegó. El reconocimiento de Torroja va más allá de los proyectos que desarrolló desde su oficina técnica en colaboración con varios arquitectos, cuando en 1927 dejó Hidrocivil —la empresa de Eugenio Ribera— para proyectar las estructuras de los edificios de la Ciudad Universitaria, los viaductos de urbanización de la propia ciudad, las cubiertas del hipódromo de la Zarzuela, el mercado de Algeciras, y el Frontón de Recoletos que le darán fama internacional.
Eduardo Torroja. The Man and his Legacy
ISBN: 978-84-121589-3-9; 978-84-128740-5-1
Autora: Pepa Cassinello
Editorial: Fundación Eduardo Torroja y Print Color S. L. (2024)
Número de páginas: 616 pág
El libro nos muestra el hombre, más allá de su obra: su familia paterna, su mujer y sus hijos; la casa en que vivió y que proyectó en la Colonia Parque-Residencia de Madrid, en donde vivían varios miembros del grupo GATEPAC; su colaboración con arquitectos; su trayectoria después de la Guerra Civil; y su participación en distintas instituciones internacionales relacionadas con las estructuras laminares o el hormigón, en calidad de miembro, fundador o presidente. Sin embargo, su gran obra en este periodo va a ser, la creación, junto con un grupo de arquitectos e ingenieros de caminos, del Instituto Técnico de la Construcción y el Cemento en Costillares, para el que él mismo proyectará todos los edificios, y que será el lugar en donde en 1961 moriría mientras estaba trabajando.
Pepa Cassinello ha podido manejar el archivo de su padre, Fernando Cassinello, durante la etapa que trabajó con Eduardo Torroja, y después como director del Instituto de la Construcción y el Cemento que lleva hoy su nombre (Instituto Eduardo Torroja de Ciencias de la Construcción), con su Laboratorio Central y los distintos edificios.
Igualmente en el libro recoge sus cursos, conferencias y coloquios junto con las personas que invitó, y su capacidad para promover la innovación en los materiales y los procesos constructivos a través de concursos, por ejemplo, en el diseño de casas.
En el libro, identifica la década de 1950 como la época mágica en que sus sueños se convierten en realidad, cuando Torroja viaja a los Estados Unidos para encontrarse con Frank Lloyd Wright, inaugura el Instituto en Madrid, publica Razón y ser de los tipos estructurales, reemplaza a Freyssinet como presidente de la FIP (Federation Internationale de la Précontrainte), publica en inglés su libro The Structures of Eduardo Torroja y crea la International Associacion for Shell Structures (IASS ).
A la relación con Frank Lloyd Wright dedica un apartado de su libro, con fotografías de Jaroslav Polivka hasta ahora desconocidas, sobre su estancia en Estados Unidos, donde Frank Lloyd Wright quiso que Torroja le informase sobre la estructura del Guggenheim, ya que siempre admiró su trabajo. Después de la visita de 1950, Eduardo Torroja viajará varias veces a Estados Unidos para dar conferencias y congresos y encontrarse no solo con Frank Lloyd Wright sino también con Jaroslav Polivka y su amiga fotógrafa, autora de algunas fotografías de Torroja y su obra Sibylle von Kaskel.
Pepa Cassinello hace también referencia a la obra posterior a la Guerra Civil, utilizando, además del hormigón armado, materiales metálicos; alude a sus publicaciones en forma de libros, normas y manuales; al diseño del Instituto de la Construcción hasta en los pequeños detalles; a los componentes de la Orden Negra del Dodecaedro Blanco; y a las últimas obras de Torroja, una vez construido su Instituto en 1953, tanto en España como en Marruecos. Identifica incluso su escondido legado en obras que no pudo construir, como el arco de hormigón armado presentado en 1955 con el arquitecto Gonzalo Echegaray, que relaciona con el de Eero Sarrinen o el Trébol de la Hoyada, derivado de una colaboración con Richard Neutra en 1957.
El final del libro Pepa Cassinello lo dedica a la Fundación Eduardo Torroja y al museo situado en el Hipódromo de la Zarzuela, del que ya en 2016 había coordinado una publicación que trata de hacer visitable la memoria de Eduardo Torroja, más allá de su obra y de su archivo.
Quien lea hoy este libro se va a encontrar con imágenes y referencias desconocidas de Eduardo Torroja, que lo convierte, sin duda, en un libro memorable y definitivo, muy bien editado, que trata de hacer justicia a este ingeniero singular y al que su publicación en inglés va a contribuir a su difusión a nivel internacional para quienes todavía no han entendido el legado de este ingeniero de caminos en el campo de las estructuras a través también de sus colaboraciones con arquitectos y con ingenieros.
En su última carta, que se encontró manuscrita en su despacho del Instituto cuando murió, agradecía estas colaboraciones: «Si no logré todo lo que hubiera querido para vosotros, la culpa fue mía por falta de condiciones personales para convencer a otros» (ROP, diciembre 1999). Pepa Cassinello nos muestra en este libro que lo logró.
Carlos Nárdiz
Director de la Revista de Obras Públicas